Negocios
En venta el edificio completo de la plaza Mayor de Cáceres que albergó la histórica Pastelería Isa, cerrada desde el 14 de junio
La confitería, ubicada en el número 25, cierra sus puertas de forma definitiva y todo el inmueble sale a la venta

El edificio completo que está a la venta en la plaza Mayor de Cáceres. / Carlos Gil
Una publicación en redes sociales de una inmobiliaria provocaba el seísmo en el comercio local de la plaza Mayor de Cáceres. La firma 'Rústicas y Urbanas' lanzaba a la venta como "una oportunidad única" un edificio completo en el corazón histórico de la ciudad. Se trata del inmueble que ha albergado, hasta el pasado 14 de junio (cuando colgó el carte de 'cerrado por vacaciones' y no volvió a abrir), la histórica Pastelería Isa.
El inmueble, tal y como señalan, cuenta con un local de pastelería en la planta baja (con seis mesas de terraza directamente en la plaza y obrador en la primera parte) que tiene una gran afluencia turística durante todo el año. También tiene, en las plantas superiores, una vivienda dúplex para vivir y trabajar en el mismo recinto. "Ideal para inversores, emprendedores y amantes del casco histórico", señalan.
Pastelería Isa
Pero si algo tenía de especial el inmueble número 25 de la plaza Mayor eran los dulces de la Pastelería Isa. Fundada en el año 1952, tal y como aparece en las letras doradas de su fachada, se despide del casco histórico uno de los últimos reductos del comercio tradicional en la parte antigua.

La Pastelería Isa, recién cerrada. / Carlos Gil
La despedida de la pastelería es una muestra más de cómo los negocios de la plaza Mayor han ido variando a lo largo de su historia. Quedan lejos esos tiempos en los que se había convertido en una zona habitual de comercio, y ahora prácticamente todos los negocios son de restauración, hoteles y apartamentos turísticos.
Historia
Con 9 años Vidal Arias se vino de Talaván a trabajar a Cáceres. Lo hizo en La Salmantina, una pastelería que Juan García, procedente de Candelario, montó en un local que la familia Castellano tenía en la plaza Mayor. La pastelería era pequeñita, con un mostrador de frente y un escaparate con hornacina. Juan instaló en Santa Gertrudis su obrador, que disponía de batidora y una refinadora manual. En el patio se encontraba el horno de leña y al lado una habitación pequeña para la leñera.
Años estuvo Juan yendo y viniendo con sus pasteles del obrador de Santa Gertrudis a la tienda de la plaza hasta que en 1946 abandonó ese local, en el que Luis Hernández Gil abrió una tintorería, y adquirir metros más arriba, en lo que luego ocupó la Cafetería Cáceres, su definitiva Salmantina, un recinto de 180 metros cuadrados que previamente fue la tienda de tejidos de los Pérez antes de que éstos se fueran a Pintores.
Emprendedor
«Tienes que ganarte la vida», le dijeron a Vidal sus padres, y Vidal, inteligente y precoz, empezó puerta a puerta a buscar un empleo, que encontró en La Salmantina. Allí entró como aprendiz hasta que se convirtió en un maestro pastelero desde la base, seguramente por esa capacidad que tenía Vidal de conseguir hacer magia con la harina, el huevo, la leche y el azúcar. De manera que no tardó aquel muchacho en montar su propio negocio. Lo hizo igualmente en la plaza Mayor, metros más abajo de La Salmantina, en el año 1952, en un espacio propiedad de dos hermanas que antes había sido una carnicería. Fue además Vidal un adelantado a su tiempo porque vendía dulces para diabéticos haciendo gala de su compromiso con la asociación que los representaba y a la que pertenecía.

Noelia, nieta del fundador, en Pastelería Isa. / El Periódico Extremadura
Cuando Vidal conoció a Catalina Rebollo se enamoró perdidamente de ella. Pertenecía Catalina a una de las familias de hortelanos más reconocidas de Cáceres. Tuvieron dos hijas, la primera, Isabel, la segunda, Jacinta, que reside en Madrid. El matrimonio vivía en la calle San Felipe, muy cerca de Obispo Galarza, donde montaron su obrador. Durante años estuvieron subiendo y bajando en cajas de madera la mercancía hasta que en 1982 Vidal compró el edificio de la plaza para poder dedicar una de sus estancias a la elaboración de pasteles. A su negocio lo bautizó con el nombre de su primera hija, Pastelería Isa.
Sus hijas
De las dos hijas de Vidal, fue Isabel la que continuaría la estela de esa empresa familiar, aunque previamente montó una tienda de ropa infantil y lanas en la calle Gómez Becerra que se llamaba Crisnoel. Pero a Isabel le tiraba la pastelería y no tardó en convertirse en una digna heredera de su padre. Tanto es así que dejó el pabellón muy alto y se hizo mundialmente conocida. Isabel se casó con José Luis Minguez, que se dedicaba a los pulimentos. Resultó que un día Vidal encargó a José Luis que puliera el suelo del obrador. Allí se conoció la pareja, que se casó y tuvo dos hijos: Noelia y Luis Vidal.
La tercera generación
Fueron ellos quienes continuaron con la estirpe a finales de la década pasada, aunque ahora era Luis Vidal únicamente quien gestionaba el negocio. Era uno de los pocos que contaban con tres generaciones familiares a sus espaldas. Nadie ha podido resistirse a sus vitrinas repletas de bollos suizos, magdalenas de aceite de oliva, pasteles o las famosas bambas que enamoraron al director de cine Pedro Almodóvar cuando cada mañana las saboreaba camino del colegio San Antonio desde la pensión donde vivía en la calle Postigo.

Los tradicionales dulces de La Salmantina. / El Periódico Extremadura
Pero no solo Almodóvar ha pasado por este mítico obrador: Bertín Osborne, Chiquetete y uno de los últimos, el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, se suman a un larguísimo listado de forofos. Y es que Pastelería Isa es toda una institución en Cáceres gracias también a sus exquisitos buñuelos de viento, chocolate, nata, crema y cabello de ángel, que ahora se despide de forma definitiva de la plaza Mayor que la vio nacer y crecer hace ya 73 años.
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