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Patrimonio cultural

Cien años de historia del Gran Teatro de Cáceres: un siglo de cultura y transformaciones en la ciudad

El centenario del edificio reaviva preguntas sobre su conservación, su importancia social y cómo ha evolucionado su programación desde 1926

Imagen de San Pedro, con el Gran Teatro al fondo.

Imagen de San Pedro, con el Gran Teatro al fondo. / El Periódico Extremadura

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

A impulso de un grupo de cacereños presididos por Rafael Durán, el Gran Teatro de Cáceres se convertía en una dulce e histórica realidad el 23 de abril de 1926, curiosamente Día de San Jorge, patrón de Cáceres. El gobernador civil, José García Crespo, inauguró un edificio cuyo telón de boca fue decoarado por el artista cacereño Sánchez Varona. El pase de gala fue abierto por la Compañía de Luis Vila, que representó la obra 'El condado de Mairena', acontecimiento que el paso del tiempo se encargaría de conervar en los anales de nuestra historia contemporánea.

Durante mucho tiempo, en que las obras estuvieron paralizadas y solo se habían construido las fachadas, Eugenio Redondo levantó una barraca de madera para proyectar cine en su interior hasta que la Sociedad de Teatro de Cáceres reanudó las obras. Sus 1.039 localidades, distribuidas en 420 butacas de patio, 10 plateas con 60 localidades, 147 butacas de club, palco con 40 localidades y 372 asientos en el anfiteatro eran algunas de las características de un edificio que ha sido testigo de los acontecimientos históricos más importantes de este milenio.

Durante el año de inauguración, El Periódico Extremadura, ofreció numerosas noticias relativas a esta sala. Así, el 10 de abril se celebró una junta general en el Casino de La Concordia para ponerle un nombre al Gran Teatro. Se hablaba entonces de Teatro de Cáceres o Teatro Azul. Nuestro periódico, en un editorial, abogó entonces por la celebración de un plebiscito para que sea la ciudad quien decida su denominación. El 13 de abril, Adolfo Fernández aboga en un artículo de opinión porque la sala se llame Gran Teatro, nombre que finalmente adoptó.

Veintiséis años de negociaciones y gestiones fueron necesarios para que el 4 de noviembre de 1929, el Gran Teatro, bajo la dirección de la SAGE (Sociedad Anónima General del Espectáculo), nombre con el que se le conoció durante mucho tiempo, abriera sus puertas. La Sociedad Gran Teatro alquiló a la SAGE por un precio anual de 30.250 pesetas la explotación comercial del teatro. Nuestro teatro, centro cultural de Cáceres, tampoco quedó al margen de los acontecimientos de 1936. En tan renombrada fecha, y según consta en acta, la "presidencia ´cedió´ el Gran Teatro al Glorioso Movimiento que dirigía el Generalísimo Franco, como sede de operaciones ". Fue el 21 de julio de 1939 cuando el Excmo. Coronel Gobernador Militar de la Plaza y Provincia de Cáceres procede a la devolución del edificio ".

Es en esta misma fecha cuando el arrendamiento del teatro pasa a don Juan Pérez García (hijo de uno de los fundadores, don Tomás Pérez) quien se encontró con un teatro, como se hace constar en el acta correspondiente, sin butacas y con bastantes desperfectos en instalaciones, aparatos y edificio, debido a la desinteresada cesión que se hizo al ´Glorioso Ejército´ .

Costó varios años regularizar la situación del teatro y dejar atrás años de ocupación militar pero mereció la pena el esfuerzo.

Con más ilusión que medios, la programación del teatro se regularizó y fue con sus casi mil butacas, un claro referente cultural en las programaciones de toda España. Por aquel entonces, por sus tablas pasaron figuras tan renombradas como Estrellita Castro, Pastora Imperio, Rafael Farina, Antonio Machín, Tony Leblanc, Manolo Escobar, Lola Flores, Los Ozores, Conchita Piquer, Juanito Valderrama, etcétera. Hace cien años ser empresario de teatro significaba tener más corazón que cabeza. En una época donde era inimaginable contar con subvenciones para programación y mucho menos para infraestructuras, donde la taquilla lo era el todo, vaya mi más sincero reconocimiento a empresarios, artistas, directores, dramaturgos, coreógrafos, figurantes, técnicos, tramoyas y maquinistas.

Lleno de historia

La historia del Gran Teatro de Cáceres continuó muchos años después cuando la sala fue vendida a la Junta de Extremadura para realizar unas obras de remodelación por un importe superior a los 200 millones de pesetas. Despiés sería cedido al ayuntamiento de la ciudad. Aún sin terminar del todo las obras, abrió sus puertas la nche del 20 de junio de 1992 con la puesta en escena de Tirano Banderas de Lluis Pasqual.

La reciente inversión de 155.241 euros para renovar la iluminación ornamental del Gran Teatro de Cáceres no solo transformará el aspecto exterior del edificio, sino que ha reactivado el debate sobre el legado cultural, social y arquitectónico de uno de los inmuebles más emblemáticos de la ciudad. El proyecto, que recuperará el cromatismo original del siglo XX y modernizará la imagen nocturna del edificio, llega en un momento clave: el teatro cumplirá cien años en 2026.

La actuación plantea una iluminación más eficiente, contenida y adaptada al entorno, integrando al edificio en la confluencia entre Cánovas y el casco histórico, donde su presencia física y simbólica funciona como puente entre la ciudad moderna y la monumental.

Desde su inauguración el 23 de abril de 1926, el Gran Teatro ha marcado el pulso cultural de Cáceres. Su cierre en 1986, fruto del abandono, la falta de programación y el auge del cine comercial, supuso un vacío difícil de cubrir en la vida cultural cacereña. Muchos vecinos recuerdan aquella etapa como un periodo de desconexión artística, en el que la ciudad perdió su principal escenario y buena parte de su actividad quedó dispersa y sin un punto de referencia.

La reapertura en 1992, tras su compra y reforma por parte de la Junta de Extremadura, devolvió a la ciudad un espacio imprescindible. Recuperó aforo, actividad y prestigio, convirtiéndose en el mayor referente cultural cacereño y en el lugar donde generaciones enteras han descubierto teatro, música, danza y espectáculos que ya forman parte de la memoria colectiva.

La evolución de una programación que refleja la identidad de la ciudad

La programación del teatro ha cambiado tanto como Cáceres. En sus primeras décadas, el edificio acogía funciones de compañías teatrales nacionales, zarzuela, cine mudo y, más tarde, proyecciones sonoras que se convirtieron en un reclamo para toda la ciudad. Con el paso del tiempo, su cartel se diversificó hasta incorporar grandes nombres —de José Sacristán a Mario Vargas Llosa, Dani Mateo, Valderrama o Santiago Auserón— al mismo tiempo que abría espacio para compañías locales, festivales escolares y proyectos emergentes.

Hoy, su programación es un termómetro de la vida cultural de la región: plural, dinámica y abierta a nuevos lenguajes escénicos.

Imagen de una obra en el Gran Teatro de Cáceres.

Imagen de una obra en el Gran Teatro de Cáceres. / El Periódico Extremadura / t

Tras las obras de 2020 —en las que se instaló un nuevo equipo de sonido, se reformaron camerinos, se renovó la pintura del escenario y se actualizó la instalación eléctrica— el Gran Teatro afronta ahora un nuevo proceso de actualización exterior. La intención es garantizar su conservación con un plan de mantenimiento preventivo que evite, como ocurrió entre 1992 y 2020, largos periodos sin intervención.

La Junta de Extremadura trabaja con criterios de sostenibilidad, eficiencia y respeto patrimonial para asegurar que el edificio llegue a su centenario en condiciones óptimas y pueda seguir funcionando sin interrupciones.

El Gran Teatro es, además de un referente cultural, una pieza arquitectónica singular. Sus vanos en forma de ojo de buey, sus ventanas de medio punto y la composición de sus tres plantas lo convierten en un edificio fácilmente identificable y cargado de personalidad. Su diseño condiciona —y al mismo tiempo potencia— la experiencia escénica: la caja escénica, la acústica tras la reforma del 92 y la distribución del anfiteatro permiten acoger desde grandes montajes hasta espectáculos íntimos sin perder calidad.

La renovación del teatro se suma al conjunto de intervenciones recientes en el patrimonio cacereño, que incluyen mejoras en la muralla almohade, actuaciones en palacios del casco histórico y rehabilitaciones puntuales en arterias emblemáticas. La ciudad quiere llegar a la próxima década con un patrimonio cuidado y con mayor proyección cultural.

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