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Aventuras y desventuras

Cuando Cáceres cruzó el océano: los paisanos que cambiaron la historia en la conquista de América

Objetos, nombres y crónicas que demuestran el papel crucial de Extremadura en la expansión hacia el Nuevo Mundo

Imagen de archivo de Hernán Cortés.

Imagen de archivo de Hernán Cortés. / El Periódico Extremadura

Alonso Corrales Gaitán

Alonso Corrales Gaitán

Cáceres

Desde hace unos días algunos ciudadanos nos paran y aconsejan que escribamos en esta ventana sobre determinados temas que ellos consideran de interés general, y nosotros les respondemos amablemente que normalmente tenemos preparado un pequeño esquema donde están recogidos una decena de posibles artículos, que consideramos al menos curiosos si no interesantes para la mayoría de los lectores. Ello sin menospreciar cualquier otro que pueda aparecer de imprevisto.

El que seguidamente vamos a tratar, lo teníamos desde hace unos meses previsto por estar muy de actualidad en relación con nuestro país, por cuestiones obvias y ahora le sumamos el interés meramente local, que no es poco. Una vez más lamentamos la despreocupación de consultar las hemerotecas locales donde tanto los gobernantes como los ciudadanos podrían enterarse de muchos temas e historias vinculadas a esta magnífica ciudad, en evitación de daños irreparables a la misma.

Esta página profundamente cacerense la comenzamos en el año 1980 cuando visitamos nuestro Ayuntamiento, pudimos acceder a diferentes dependencias próximas al despacho de la Alcaldía, donde descubrimos una serie de objetos considerados históricos, que según nuestro parecer eran desconocidos para la gran mayoría de los ciudadanos. Lo que creemos que continúa siendo en la actualidad. Una vitrina con cuatro gastadas banderas: De la milicia nacional (siglo XIX); bandera de Extremadura, también del siglo XIX; bandera de los exploradores de España (1923); y la bandera de la Guardia Rural del siglo XIX.

Imagen histórica.

Imagen histórica. / El Periódico Extremadura

Pero lo que verdaderamente nos llamó la atención fue lo que a primera vista consideramos que era una tabla redondeada como símbolo de algún acontecimiento histórico relacionado con nuestra ciudad, y que había estado colocado en varios lugares del edificio corporativo, siendo el más conocido cuando presidió el salón de plenos. Interrogamos a uno de los funcionarios que pasaba por allí y nos despejó las dudas.

El objeto que en una primera observación no supimos descubrir de que se trataba, es de los denominados Víctor de homenaje, en este caso en recuerdo histórico a los cacerenses que participaron en la conquista de América. Fechado el 12 de octubre de 1892, en el IV Centenario del Descubrimiento. Apareciendo los siguientes nombres: García de Holguín, Juan Cano Saavedra, Lorenzo de Aldana, Francisco Godoy, y Perálvarez Holguín.

Se trataba de una bien cuidada pieza de madera tallada y policromada, con estofado, con pan de oro y plata con medidas de 100 x 103 cm. Destacando dos grandes volutas enlazadas por una laura floreada. Apreciando dos bandas doradas que recorren todo el perímetro, diferenciando un claro tramo verdoso de otro ocre, simulando piezas de mármol. Destacando además otros pequeños detalles que hacen del Víctor un ejemplar único, que según consta fue restaurado al menos en dos ocasiones.

Casa Mirón

Curiosamente ambos objetos descritos, es decir la vitrina con las banderas, así como el Víctor, fueron trasladados y colocados dignamente en la Casa Mirón en el año 1998, edificio que se convertiría en Sala de Exposición Permanente Municipal, donde permanecieron hasta bien entrado el siglo XXI, en que dicho espacio fue cerrado definitivamente hasta la actualidad.

Y fue con estos argumentos, además de ser consciente de la importante y amplia actuación que llevaron a cabo aquellos valientes paisanos nuestros, lo que nos llevó a investigar sobre la trascendental tarea que los naturales de nuestra ciudad desempeñaron en la colonización del Continente Americano, a pesar que en los tiempos actuales a muchos políticos nacionales e internacionales esto les asusta y tratan de borrarlo. Extremadura y Cáceres fueron fundamentales protagonistas en aquella aventura que hizo que cientos de decididos vecinos marcharan en busca de aventura, pero también de una seguridad para ellos y sus familias. Además de un importante número de religiosos de diferentes órdenes que llevaron la figura de Cristo hasta aquellas lejanas tierras. Donde se crearon colegios, parroquias y no pocas Universidades.

Como pequeña muestra de lo aquí tratado, hemos localizado y estudiado a los siguientes paisanos nuestros: Pedro Corvacho, Nicolás de Ovando, Juan Villegas, Juan Ramos, Diego de Ocampo, Hernando de Osma, Diego Hurtado de Mendoza, García de Holguín (Golfín), Juan Cano de Saavedra, Juan de Cáceres (el Rico), Gomes de Paniagua,Pedro de Alvarado, Antonio Redondo, Francisco de Godoy, Jerónimo de los Nidos, Lorenzo de Aldana, Perálvarez Holguín, Gonzalo de los Nidos, Gómez de Solís, Sancho de Perero y Calderón, Pedro y Juan Guerra, Martín y Bernabé Picón, etc. etc. etc.

Así de rica e importante es nuestra participación en el denominado Nuevo Mundo, algo que a nuestro entender aún no se ha valorado justamente ni aquí en nuestra tierra, algo penoso, ni a nivel nacional. Por ello cuando en pasadas fechas apareció en los medios de comunicación que expertos en el Nuevo Mundo piden la creación de un Instituto Extremeño de Estudios de América, es el momento que Cáceres asuma el papel que le corresponde en la Historia.

Tal y como hemos ido apuntando en varias ocasiones en estos últimos años, se han debido de realizar toda una serie de actividades centradas en el recuerdo histórico de todos estos valientes cacerenses con congresos, conferencias, publicaciones o reediciones de libros de centurias pasadas, algún monumento alusivo e incluso desde los propios colegios, o centros educativos, informar a los jóvenes de todo este apasionante tema que en otros países e incluso regiones sacarían magnífico provecho cultural, económico y turístico.

En una ciudad como la nuestra, con mas de dos mil años de historia apasionante, nos sobran argumentos para ofrecer variados atractivos al mundo, pero es algo que se debe ofrecer de dentro a fuera, es decir que los propios ciudadanos tienen que ser conscientes de todo esto, con la inestimable colaboración y apoyo de las autoridades locales, para presentar un detallado escaparate de actividades y proyectos. Ser una ciudad Patrimonio de la Humanidad no es únicamente vivir del recuerdo, es trabajar cada año para crear nuevas perspectivas, nuevas tareas que lleven a Cáceres a un pódium único mas allá de titulaciones, logrando que sus habitantes y visitantes sientan una ciudad moderna y cómoda, sin olvidar un rico y variado pasado.

"No hay festivales tan dignos de loa como estos centenarios que han dado en celebrar los pueblos modernos en honor de sus más preclaros hijos, cuyas virtudes cívicas y privadas se ponen de relieve a las generacionespresentes, paraque, mirándoseenellas, mantenganvivo el sagradorecuerdodesushéroes y desussantos y procurenimitarlos. Y sijustificadas y plausibles sontales apoteosis, es excepcional la que va a llevarse a cabo en honra de Colón, porque en ella se van aglorificar, no sólo las excelencias de tan eximio personaje, sino las no menores de una reina sin par y de tantos y tantos renombrados capitanes como los que siguiendo los derroteros abiertos por el insigne genovés, dieron a España, al par que inagotables tesoros, una extensión y poderío como no los tuvo nación alguna en aquel tiempo.

Si general fue el movimiento de expatriación hacia el Nuevo Continente, ninguna región peninsular envió a América mas hijos que las provincias extremeñas, durante el primer siglo de descubrimientos y conquistas. Y como por otra parte los principales conquistadores de tan extensos dominios, eran hijos de Extremadura, allá acudieron los deudos, amigos y paisanos en bandadas numerosas, procurando medros a su arrimo”.

Así aparecía convenientemente detallado capitulo tras capitulo en la magnifica publicación de D. Publio Hurtado Pérez (1850-1929), en una de sus obras mas interesantes, publicada en el año 1892, conmemorando el cuarto centenario del descubrimiento de América, bajo el título de Indianos Cacereño, verdadero tesoro bibliográfico, pero no el único. No hay nada como visitar las hemerotecas para asesorarse correctamente por encima de cualquier interés partidista.

Alonso Corrales Gaitán es investigador

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