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Divulgación

El acuífero de El Calerizo, clave para la Ribera del Marco, 'el río de la ciudad': AmA Cáceres impulsa su protección

AmA Cáceres busca concienciar sobre la importancia de la Ribera del Marco y del acuífero de El Calerizo, que lo alimenta, para su protección y recuperación

Imagen de la Ribera del Marco.

Imagen de la Ribera del Marco. / Turismo Cáceres

Cáceres

Si piensan en las ciudades más importantes de España, todas tienen un río cerca. Es algo básico para levantar un poblado, tal y como hicieron en su día neandertales, romanos o musulmanes. Sevilla, Madrid, Salamanca, Zaragoza o Badajoz son solo unos ejemplos. Sin embargo, aunque popularmente no se considere, la ciudad de Cáceres también tiene río: la Ribera del Marco. Y el río hay que cuidarlo.

Esta es una de las acciones que reclama AmA Cáceres, una asociación que nació en 2023 con la intención de «revitalizar la ciudad de Cáceres combinando el patrimonio histórico-cultural y el natural dando valor a lugares como la Cueva de Maltravieso, la Parte Antigua, la Ribera del Marco, la Sierra de la Mosca o el acuífero de El Calerizo».

Es Santiago Márquez, secretario de la organización, quien explica los objetivos de esta y otras asociaciones similares. «Estamos informando del tema, divulgando y concienciando. Queremos una concienciación ciudadana para tener en Cáceres un río limpio», relata. Han organizado, junto con la colaboración del Ayuntamiento de Cáceres, un proyecto divulgativo de cara a jóvenes de bachiller de Cáceres sobre el acuífero de El Calerizo, pieza fundamental para la ciudad y su pasado. El próximo jueves se presentarán los proyectos ganadores en el Ateneo.

«Nosotros queremos dar a conocer entre la gente más joven estos lugares patrimoniales, ponerlos en valor y poder conseguir que en un futuro más cercano que lejano se pueda conseguir una protección efectiva de los mismos. Recuperación y protección efectiva. Los chavales dentro de unos años serán los que estén llevando la sociedad, y si ya tiene constancia desde la infancia de todo esto, pondrán más empeño en buscar presupuestos, construir neocuevas o un Museo del Hombre como el de Atapuerca, que se puede hacer aquí perfectamente (la cueva de Santa Ana está datado en unos 800.000 años de antigüedad)», comenta.

Acuífero de El Calerizo

El Calerizo es un acuífero de unos 14 kilómetros cuadrados de superficie y aproximadamente de unos 12-13 hectómetros cúbicos de capacidad. Se trata de un depósito subterráneo de agua, formado por capas calcáreas que atrajo hace desde el Paleolítico Superior el asentamiento de los primeros pobladores en la zona (como se demuestra en los estudios realizados en las cuevas de Santa Ana, el Conejar y Maltravieso) y que hasta hace poco, alrededor del año 2000, ha estado abasteciendo a la ciudad y alrededores, como las poblaciones de Valdesalor o Malpartida de Cáceres.

«Queremos conservar del acuífero de El Calerizo su parte natural, y poder revertir en la medida de lo posible las afecciones que tiene actualmente, que son muchas», cuenta Márquez. Si la Ribera del Marco fluye todos los días del año, es gracias al acuífero. «El acuífero es como una esponja de agua que absorbe todo y lo va soltando poco a poco, no lo suelta de golpe, por lo que mantiene el cauce constantemente», explica. Y recuerda aquello que le dijo una vez Juan Gil, hidrogeólogo y especialista en conocimiento de El Calerizo: «Podrían pasar tres veranos sin llover y tres veranos veríamos al acuífero echar agua. Tendrían que pasar tres años sin llover para que se notase en la Ribera y dejara de correr el agua». Y esta es la razón por la que hay que considerar a la Ribera del Marco como un río y no como un arroyo.

Ribera del Marco

«En la Ribera corre el agua durante todo el año, tanto en invierno como en épocas de sequía del verano, lo cual es la definición que se da de un río: un curso de agua que siempre lleva agua. Sin embargo, un arroyo, que es como se le considera popularmente, es un curso de agua intermitente. Es decir, que en verano se seca», cuenta. «Si te fijas en el río Salor, el río Ayuela, o el río Tamuja, cuando llega el verano no corre el agua, pero son considerados ríos. Sin embargo, en la Ribera del Marco siempre corre agua».

Imagen de archivo de la Ribera del Marco.

Imagen de archivo de la Ribera del Marco. / El Periódico

La conservación de este espacio natural es un aspecto que se lleva reclamando décadas en la ciudad. «Queremos mentalizar a los políticos para que, de una vez por todas, se pongan a la labor. Porque pasan legislaturas y legislaturas y en todas dicen que una de sus prioridades es recuperar la Ribera del Marco, pero van pasando décadas y décadas y todo sigue igual o peor», añade.

«La Ribera debería estar integrada dentro del casco urbano, en el concepto de hábitat 3, en el que se integre perfectamente con la zona urbana y se recupere como un espacio natural de relajación o recreo, pero siempre conservando al máximo su estado natural. No hacer un canal de hormigón». De este modo, «podrían volver los peces, los martines pescadores, e incluso las nutrias».

Aguas fecales

A lo largo de los 7 kilómetros que componen la Ribera del Marco existen numerosos enclaves hidráulicos que muestran el pasado cacereño como molinos, fuentes, acequias o puentes. Cruza la ciudad de sur a norte por la parte este de la misma. Todo un testigo mudo de la historia de Cáceres, y sin la cual esta no se habría levantado donde se encuentra actualmente.

Uno de los actores que nutren el paisaje de la Ribera son las huertas, donde, en su día, se compraban los vegetales de la ciudad. Sin embargo, la presencia de bacterias como coliformes, que viene de la mala calidad del agua que sale de las casas, hizo que los cacereños dejaran de abastecerse de ellos. «Prácticamente, estaban regando con aguas fecales».

Imagen de la Ribera del Marco, con suciedad.

Imagen de la Ribera del Marco, con suciedad. / Jorge Valiente

La suciedad de la corriente de agua se ve mejor plasmada cuando hay lluvias torrenciales como las de este pasado mes. «En la Ribera, con las últimas lluvias torrenciales de este mes, subió el agua como un metro y en todo el margen que está lleno de matorral y vegetación había millones y millones de toallitas», asegura. «Hay dos tipos de agua: el agua freática, que es la que suelta el acuífero en la Charca del Marco, y el agua de lluvia, que cuando viene una tormenta grande hace que el nivel suba un metro y arrastre todas las aguas sucias». Básicamente, «todas las tuberías de agua sucia revientan y se mezclan con agua de lluvia, por lo que toda la mierda de Cáceres y las toallitas se mezclan con el agua de lluvia».

Una vez pasa el «tormentón», vuelve a fluir el agua limpia de El Calerizo. Sin embargo, es una imagen «dantesca» ver el agua cristalina correr mientras se encuentra a su lado «miles y miles de toallitas».

La Ribera del Marco es el origen «y el río de Cáceres», y el acuífero de El Calerizo, aunque no muchos lo sepan, es el origen de la Ribera. Por eso es muy importante su conservación. Hasta entonces, lo único que se puede hacer es lo que realizan asociaciones como AmA Cáceres: informar, concienciar y divulgar sobre estos entornos naturales de la ciudad.

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