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In memoriam

"Compartimos el mismo pan": despedida a Antonio Ramiro Cortijo, un maestro de Cáceres que unió aulas y personas

Su defensa de la escuela pública y su entrega como delegado sindical dejan una huella imborrable entre docentes de Extremadura

Conmoción en los profesores.

Conmoción en los profesores. / El Periódico Extremadura

Laura Guerra Rey

Cáceres

Querido Toné:

Cuando salí de mis clases en el IES Universidad Laboral, mi instituto, a última hora, me dijeron que en el periódico habían publicado que habías fallecido en un accidente de coche. Un ciervo. No podía creerlo. Un par de llamadas más tarde, me contaron específicamente que había sido de camino a una reunión sindical. Un accidente in itinere. Y fue ahí cuando se me encogió, un poco más, el corazón.

Siempre te mostraste feliz de ser un docente rural, durante tus años como profesor de secundaria interino de Educación física, porque creías en la educación pública y en el derecho a que los alumnos de los pueblos extremeños tuvieran acceso a las mismas oportunidades que los de las localidades más grandes. Y por eso optaste por residir con tu familia en Navezuelas, en la zona de las Villuercas, y educar allí, entre bosques de castaños, robles y alcornoques a tus tres hijos. Allí, decías, habías encontrado tu hogar y, tras sacar tu plaza como funcionario de carrera, eras no sólo feliz sino, sobre todo, libre.

Con principios

Precisamente por esos principios de libertad, humildad y cercanía que te caracterizaban y por tus ganas de construir un mundo mejor, tomaste la decisión de adoptar un nuevo reto profesional: ser delegado sindical de la UGT. Allí nos conocimos hace ya muchos años. Te gustaba. Porque desde el sindicato encontrabas un sentido nuevo a la profesión docente, te mostrabas dispuesto a ayudar y asesorar a los maestros y profesores de tu zona y tenías el teléfono abierto, de par en par, para todo aquel que lo necesitase.

Luchaste, de manera generosa, por los derechos del profesorado extremeño, construiste, con tu empatía, relaciones sólidas, escuchabas generosamente, ofrecías soluciones a todos los que se encontraban en dificultades en los centros. Siempre humilde, siempre dispuesto a aprender de todo y de todos. Porque tú mostrabas tu bondad, a través de tu sonrisa continua y de tus actos diarios. Porque todo contigo era más fácil.

Hace unos meses hablamos de quedar en verano en tu pueblo, de vernos y pasar una tarde juntos. Y lo que ha pasado demuestra que en la vida no hay que dejar las cosas para más tarde. Eso también nos lo has enseñado.

En los sindicatos hay una palabra muy especial que tiene un gran significado para todos los que somos o hemos sido delegados sindicales: la palabra “compañero”. Este término, etimológicamente proviene del latín “cumpanis”, vocablo formado por cum “con” y panis “pan”, es decir, significa “los que comparten el pan”.

Mañana volveré a mis clases de lengua, en el IES Universidad Laboral de Cáceres y te buscaré por los pasillos de la residencia, donde estuviste estudiando varios años. Y sé que sentiré una gran tristeza, pero también el orgullo de haber podido compartir, juntos, el mismo pan: nuestros principios y nuestras ideas.

Hasta siempre, compañero.

Laura Guerra Rey es profesora y exsecretaria de Enseñanza Pública de UGT Extremadura

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