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Comercio Cáceres

Cuatro años sin relevo: la droguería José Mari sigue cerrada y refleja la crisis de los pequeños comercios en Cáceres

El local de la calle Hermandad permanece vacío desde 2022 en un contexto de falta de relevo generacional, alquileres altos y negocios tradicionales en retroceso

Droguería Perfumería José Mari.

Droguería Perfumería José Mari. / Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La persiana de la Droguería-Perfumería José María, en la calle Eladia Montesino-Espartero Averly -antigua calle Hermandad de Cáceres-, bajó por última vez hace ya cuatro años. Desde entonces, el local continúa vacío. El cierre del negocio que regentó durante casi cuatro décadas José María Monteserín —y al que dedicó "cuerpo y alma", como él mismo explicó en su despedida— se ha convertido en uno de los casos más visibles de un fenómeno que preocupa cada vez más al pequeño comercio cacereño: la falta de relevo generacional y las crecientes dificultades para dar salida a los locales que quedan disponibles.

Monteserín tuvo que abandonar el negocio en 2022 por problemas de visión y una incapacidad total que le impedía seguir atendiendo a su extensa clientela. Su tienda, abierta en 1985, fue durante años un “pequeño supermercado” de productos de limpieza, higiene, jardinería, cosmética y perfumería. Un tipo de comercio que hoy lucha por sobrevivir frente a las grandes superficies, las plataformas de venta online y la diversificación de los supermercados, que han absorbido buena parte de la oferta tradicional de las droguerías.

Imagen de la calle.

Imagen de la calle. / Miguel Ángel Muñoz Rubio

Desde aquel diciembre de 2022, el bajo comercial no ha encontrado nuevo inquilino. El cartel de “se alquila” permanece en su puerta pese a estar ubicado en un área de paso que conecta con Santa Joaquina de Vedruna. Según distintas consultoras inmobiliarias, la situación no es excepcional: Cáceres acumula cada vez más locales que permanecen cerrados durante largos periodos debido, en buena parte, al elevado precio de los alquileres, la baja rentabilidad de ciertos sectores y la inseguridad sobre la viabilidad de abrir un negocio físico.

La droguería es uno más entre decenas de locales que buscan inquilino en un mercado tensionado, en el que muchos emprendedores desisten antes incluso de iniciar un proyecto.

Un futuro incierto para los oficios tradicionales

El caso de José María Monteserín también refleja un problema conocido por las asociaciones de comerciantes: la falta de relevo generacional. Muchos de los establecimientos históricos de la ciudad están regentados por propietarios próximos a la jubilación y sin descendencia o personal dispuesto a continuar con el negocio. La combinación de jornadas largas, márgenes estrechos y competencia creciente dificulta la llegada de nuevas generaciones al comercio de proximidad.

Además, los negocios vinculados a la droguería y la perfumería tradicional son los que más han sufrido en la última década. La irrupción de grandes cadenas especializadas y la venta digital han reducido su espacio natural en los barrios.

A pesar del paso del tiempo, la figura de Monteserín sigue presente en la zona. Vecinos y antiguos clientes continúan recordándolo por su trato cercano, su mostrador de madera y unas estanterías que, durante casi 40 años, combinaron tradición y servicio a pie de calle.

Hoy, su local cerrado permanece como una imagen reconocible de los desafíos del comercio cacereño: un escaparate en blanco que evidencia que no solo se marchó un comerciante querido, sino un modelo de negocio que se enfrenta a una transformación acelerada y, en muchos casos, irreversible.

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