Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Educación

La historia interminable del colegio Proa de Cáceres: una odisea que puede ver su fin pronto

La comunidad educativa del centro educativo, que alberga a niños con necesidades especiales, lamenta las instalaciones precarias y espera, de nuevo, una ansiada remodelación, con un proyecto que podría estar listo en 2030

Imagen del acto por el Día de las Personas con Discapacidad, en la entrada del edificio escolar.

Imagen del acto por el Día de las Personas con Discapacidad, en la entrada del edificio escolar. / Jorge Valiente

Cáceres

La historia del nuevo colegio Proa de Cáceres es la crónica de una espera interminable, marcada por anuncios, retrasos, sobrecostes y pequeñas mejoras que no logran ocultar la falta de avances reales. Una historia que ni Homero pudo plasmar en su Odisea. Desde que se presentó la idea de sustituir las antiguas instalaciones de Aldea Moret por un edificio moderno y adaptado en Casa Plata, las familias han acumulado años de promesas y dos décadas de espera. «El nuevo colegio de Proa estará construido en 2023», dice un artículo de este diario. ¿El año de publicación? 2020.

Sin embargo, aunque hay que seguir esperando y teniendo paciencia, desde el centro apuntan que ha habido reuniones y que «es cuestión de un año y pico para que empiece la construcción del nuevo centro». Una promesa interminable que recuerda a la de la Alta Velocidad y que se lleva escuchando desde los tiempos de Ibarra.

Entrada a Proa.

Así se encontraba la entrada a Proa antes de su remoledación en mayo. / JORGE VALIENTE

El proyecto sufrió un golpe significativo cuando el aumento generalizado de los precios en los materiales de construcción obligó a paralizar las obras, sumado a la pandemia y sus consecuencias. La empresa adjudicataria renunció al contrato al no poder ejecutar la obra con las condiciones económicas originales, y la administración tuvo que replantear su estrategia y revisar costes, tiempos y planificación. Estas dificultades se sumaron a la ya larga trayectoria de retrasos, que muchos han tachado de «esperpento» administrativo, pues cada cierto tiempo surgían nuevos anuncios que nunca terminaban de concretarse.

Instalaciones

Mientras el nuevo colegio sigue siendo una quimera que se aplaza año tras año, el centro actual ha ido recibiendo actuaciones menores para paliar su deterioro. Basta con darse un pequeño paseo por el centro para observar los numerosos desperfectos que tiene el edificio en el que viven, ya no solo niños, y eso es importante, sino niños con discapacidad que necesitan una mayor atención.

Ventanas de hierro que te transportan medio siglo atrás, pintura caída, baños que parecen sacados del servicio militar, persianas que no se bajan y otras que no se suben... Y así un largo etcétera. En definitiva, unas instalaciones precarias. «Solo tenemos un ascensor para todo el edificio. El otro día se averió y tardaron en arreglarlo. Justo llegó la hora de comer, pero es que arriba hay varias personas en sillas de ruedas. Hubo que bajarlas a todas a pulso», comenta una profesora del centro.

En los últimos años sí se han reparado algunos defectos y se han tomado medidas para reforzar la seguridad del recinto, especialmente tras algunos incidentes. Pues, si ya de por sí la situación es complicada con las instalaciones, el colmo llega con los numerosos robos que ha sufrido el centro. Una de las mejoras más visibles fue la renovación de la entrada, un proyecto llevado a cabo dentro del programa Crisol-Formas, promovido por el Sepex, y ejecutado por participantes en procesos de formación sociolaboral. Se limpiaron y pintaron los accesos, se rehabilitó el arco de entrada y se plantaron nuevos árboles y plantas, logrando un acceso más digno. «Esto antes era una selva», comenta un profesor.

Aun así, desde el propio centro y desde el propio Crisol piden al Ayuntamiento ayuda con los contenedores para retirar todo el material desbrozado que se puede observar en lugares como 'el patio de los mayores'. En este lugar llama la atención cómo un balón se encuentra atascado en una torre de luz, junto al campo de fútbol. «Ahí lleva cuatro años», aseguran. También se hace complicado jugar al baloncesto, pues con un aro tan doblado las reglas convencionales de poco sirven.

Imagen de uno de los patios. Arriba, el balón.

Imagen de uno de los patios. Arriba, el balón. / Cedida

Rocío Durán, presidenta del AMPA del centro, y Ana Isabel González, secretaria del mismo, valoraban el estado de las instalaciones. «Es un colegio muy antiguo, muy viejo, y se intenta mejorar en la medida de lo posible. Estamos pendientes de alguna obra de mejora, en los accesos al colegio, porque hay baches, suelos rotos... el patio de los niños pequeños está en tierra, no pueden tirarse al suelo, el de los mayores también hay que arreglar la mitad porque hay algunos agujeros», aseguran.

«También se quiere arreglar la cubierta del pabellón, para que se pueda utilizar porque lleva años sin utilizarse. Estamos pendientes de la autorización para que comience la obra, para verano se prevé. Son obras de mejora a la espera del colegio nuevo». Ese mismo testigo recoge la directora del centro, Pilar Cañamero. «De momento, hasta que nos vayamos, la Consejería de Educación ha determinado que se van a realizar obras aquí que hemos declarado de máxima urgencia». Aunque la espera, parece, pronto puede empezar a ver la luz al final del túnel. No obstante, ¿cuántas veces se habrá pensado ya eso?

¿Será la próxima la vencida?

En julio fue cuando surgió este nuevo intento de reimpulsar el proyecto. La Consejería de Educación sacó a concurso la actualización de costes y la dirección del futuro edificio. Los documentos técnicos ya contemplan una cifra que supera ampliamente las previsiones de años anteriores, pues la obra costaría al menos 10 millones de euros, casi el doble de lo presupuestado en los primeros planes. La parcela destinada al nuevo colegio supera los 9.000 metros cuadrados, de los cuales más de 6.000 serían edificados. El cálculo oficial estima un plazo de ejecución de 27 meses, lo que situaría la apertura del centro, siendo optimistas, alrededor del año 2030.

Solar donde iba a construirse el nuevo colegio de Proa en Casa Plata.  | EL PERIÓDICO

Solar donde iba a construirse el nuevo colegio de Proa en Casa Plata. / EL PERIÓDICO

Hasta que ese horizonte se materialice, la comunidad educativa del centro de educación especial sigue viviendo entre la paciencia y la frustración. A pesar de los pequeños pasos y mejoras aisladas, la realidad es que el colegio continúa funcionando en unas instalaciones obsoletas. Para las familias y profesionales del centro, el nuevo Proa ya no es solo una necesidad, es un símbolo de una reivindicación histórica que la ciudad de Cáceres aún les debe.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents