Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Solidaridad

Vidas que sostienen: la huella humana del voluntariado en Cáceres

La Plataforma de Voluntariado de Extremadura organizó un encuentro para reconocer la labor de quienes dedican su tiempo a los que más lo necesitan

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Con motivo del Día Internacional del Voluntariado, que se conmemora cada 5 de diciembre, este viernes se ha celebrado un emotivo acto en la Casa de Cultura Rodríguez Moñino de Cáceres. La jornada ha servido para reconocer esta labor imprescindible que realizan numerosas personas y poner en valor su compromiso con la comunidad.

Además, la Asociación Extremeña de Trasplantados (Asextras) y María Peligros Folgado han sido reconocidos con los Premios al Voluntariado Social por su intensa, comprometida y ejemplar trayectoria.

El encuentro, organizado por la Plataforma de Voluntariado de Extremadura, ha reunido a representantes de los principales colectivos y a diversas autoridades locales, entre ellas el alcalde Rafa Mateos; las concejalas Encarna Solís y Jacobi Ceballos; la consejera de Salud y Servicios Sociales, Sara García Espada; y el presidente de la plataforma, Jesús Gumiel Barragán.

El lado humano

Pero más allá de los discursos institucionales, el verdadero pulso del voluntariado late en las historias personales de quienes sostienen, día a día, a quienes más lo necesitan. Bernardo Silveira, miembro de Cruz Roja, habla sin heroísmos sobre el encomiable trabajo que realizan. Lo hace desde la naturalidad de quien ha visto mucho y aun así sigue saliendo cada noche a dar una comida caliente a quienes duermen en la calle.

"Intentamos llegar a todo el mundo; uno de nuestros principios es la universalidad", explica. Esa universalidad abarca desde la atención en conflictos armados hasta el acompañamiento a personas en situación de vulnerabilidad, mayores o mujeres maltratadas.

Pero si hay algo que le marca de verdad es el trato cotidiano con los usuarios: "Las personas mayores no saben lo que agradecen los cinco minutos que puedas estar con ellos. Te lo agradecen en el alma", cuenta Silveira. De su labor en el protocolo ‘ola de frío’ recuerda sobre todo las miradas y la gratitud sincera de quien recibe una comida caliente en mitad de la noche. "Es digno de ver", afirma.

Bernardo Silveira, de Cruz Roja, junto a una compañera.

Bernardo Silveira, de Cruz Roja, junto a una compañera. / Jorge Valiente

Acompañar la enfermedad

La directora de la Asociación de Párkinson de Extremadura, Noelia Pavón, resume otra forma de voluntariado: la constancia diaria y el trabajo silencioso que acompaña a las enfermedades largas y exigentes.

La entidad cuenta actualmente con unos 160 socios y atiende a alrededor de 155 personas con terapias y apoyo asistencial en Cáceres y Badajoz. Ofrecen un servicio integral que combina farmacología con logopedia, terapia ocupacional, fisioterapia y psicología, con un objetivo claro: frenar el avance de la enfermedad y retrasar la dependencia.

El trato humano es esencial. «Necesitamos esa cercanía con los usuarios», señala Noelia. La psicoeducación —explicar qué es el Párkinson y cómo afrontarlo— y el compromiso con las terapias son fundamentales, aunque a veces cueste mantenerlo. "Deben ver las terapias como parte principal del tratamiento, no como algo voluntario de ‘voy y vengo’".

Coste emocional

La carga emocional también es un reto. Bernardo reconoce que el impacto es inevitable. "A mí me afectaba mucho al principio", admite. "Aunque con el tiempo uno se crea una coraza". Pero no desaparece del todo: "Te sigue afectando, porque vemos situaciones muy duras", concluye.

"Es una enfermedad muy desconocida, con muchos mitos", explica Noelia, que reconoce que para ella también supone un reto a nivel emocional. Por eso la formación continua es clave. Aun así, la labor compensa: "Estamos ofreciendo un recurso que no existe a nivel público en toda Extremadura. Poder hacerlo desde la entidad, con esfuerzo y apoyo institucional, es muy satisfactorio", subraya.

Las experiencias de Bernardo y Noelia muestran dos caras del voluntariado: sostener vidas desde el frío de la calle o frente a una enfermedad crónica. En un día lleno de discursos, ellos recordaron que el voluntariado no es solo un acto, sino una forma de estar donde otros nos necesitan.

Tracking Pixel Contents