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Liquidación

Carlos Boticario, dueño de Offipapel en Cáceres, emocionado con las muestras de cariño recibidas: "Han venido entre 400 y 500 personas a desearme una buena jubilación"

Tras el anuncio del cierre, el dueño de este emblemático establecimiento se muestra emocionado por la respuesta de su clientela, que ha abarrotado la tienda en sus últimos días para trasladarle su afecto

Escaparate del establecimiento, con un cartel que anuncia la liquidación: “Chavales, últimos días”.

Escaparate del establecimiento, con un cartel que anuncia la liquidación: “Chavales, últimos días”. / El Periódico

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

La papelería Offipapel, con décadas de historia en la calle Gil Cordero de Cáceres, encara sus últimos días de actividad con una intensa afluencia de público y un ambiente que mezcla nostalgia y agradecimiento. Carlos Boticario, su propietario, afronta la liquidación por cierre con la sorpresa de estar vendiendo más de lo previsto, aunque insiste en que lo verdaderamente importante no es el volumen de ventas, sino el afecto recibido. "Los últimos días de venta van viento en popa; no esperaba vender tanto", reconoce. Aunque, para él, ese no es el mayor motivo de satisfacción: "Lo más bonito es la cantidad de gente que ha querido acercarse a visitarme después de enterarse del cierre por los medios de comunicación".

Boticario, tras cuatro décadas de experiencia en el sector, explica que no se considera alguien relevante, pero que siente que, de alguna manera, ha formado parte de la historia de la ciudad. "Quieras o no, soy parte de la vida de Cáceres. Por aquí han pasado varias generaciones, no solo de la capital, también de los pueblos, donde ya no queda prácticamente ningún local de este tipo", asegura.

Afluencia masiva

Durante estos días, su tienda se ha convertido en un punto de encuentro inesperado. Clientes habituales, vecinos del barrio, jóvenes que se acercaban para comprar material escolar y personas que simplemente querían despedirse han llenado el establecimiento durante las últimas semanas. La mezcla intergeneracional ha sido una de las sorpresas más agradables: "No solo han venido personas mayores; también ha venido mucha gente joven", afirma el vendedor.

La respuesta ha sido tan abrumadora que Carlos admite que le ha costado contener la emoción. Muchos se acercan a aprovechar las rebajas por liquidación, otros, dice, "quieren que pueda irme de vacaciones".

Carlos Boticario, propietario de Offipapel.

Carlos Boticario, propietario de Offipapel. / Carlos Gil

"Me ha llenado de orgullo e incluso me han entrado ganas de llorar", confiesa. Según sus cálculos, entre 400 y 500 personas han pasado por Offipapel en apenas unos días solo para desearle una buena jubilación. "Me ha llegado al corazón porque no me lo esperaba. Esto es lo que me queda", subraya.

Entre la nostalgia y la generosidad

Una vez finalice la liquidación, el material restante tendrá un destino claro: "Lo que sobre será para mis nietos, y otra parte creo que la donaremos a alguna asociación de niños en Alcuéscar". Una decisión que, asegura, le hace ilusión porque siempre ha procurado que su negocio tuviera cierta utilidad social.

Ahora, Carlos encara una nueva etapa en la que pretende "disfrutar como un auténtico animal", comenta riendo. Sus planes pasan por viajar, darse caprichos y, sobre todo, dedicarse a lo que más le gusta: "hacer turismo gourmet con las cuatro perras" que ha logrado reunir tras toda una vida detrás del mostrador.

Y no estará solo. A su lado seguirá su mujer, compañera desde su infancia y a la que se refiere con devoción: "Mi santa, que me ha aguantado toda la vida". Juntos pondrán punto final a una etapa que ha marcado a varias generaciones de cacereños.

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