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Desde los centros escolares

La educación en Cáceres se enfrenta a una transformación urgente: habilidades docentes, salud emocional y tecnología marcan el rumbo de las aulas

Un análisis reciente sobre la realidad escolar señala que el contexto emocional del alumnado, la convivencia, la inclusión y la pérdida de docentes veteranos definirán la calidad educativa en los próximos años

Una de las aulas del colegio Batalla de Pavia de Torrejoncillo.

Una de las aulas del colegio Batalla de Pavia de Torrejoncillo. / CEDIDA

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La educación se ha enfrentado en Cáceres, como en el resto del país, a una transformación acelerada que ha obligado a replantear el papel del profesorado y las necesidades reales del alumnado. Un análisis reciente, elaborado a nivel nacional ha puesto de relieve que las nuevas generaciones en España requieren una forma de enseñar distinta, más flexible, empática y atenta al contexto emocional de los estudiantes. Según este diagnóstico, habilidades como la comunicación eficaz, la capacidad de gestionar grupos diversos, la creatividad pedagógica y el equilibrio entre autoridad y cercanía se han convertido en piezas esenciales para sostener la dinámica, también en los institutos cacereños.

El informe ha señalado que el rendimiento académico está hoy profundamente condicionado por la realidad personal de cada alumno. Los centros de Cáceres no están exentos de esa corriente nacional detectada en los últimos años un aumento de situaciones de estrés emocional, dificultades familiares, problemas de convivencia o secuelas derivadas de la pandemia, factores que han repercutido en el aprendizaje. La idea de que “solo aprende quien puede estar bien” ha cobrado fuerza entre los equipos docentes, que han reclamado más recursos de orientación y espacios de acompañamiento emocional.

La diversidad del alumnado también ha exigido nuevas estrategias. En los institutos conviven estudiantes brillantes, tímidos, disruptivos, vulnerables o desmotivados, lo que ha llevado a los docentes a reforzar metodologías inclusivas, como el aprendizaje cooperativo, la adaptación de materiales o las tutorías personalizadas. En este marco, el acoso escolar se ha consolidado como uno de los problemas más sensibles. Los centros han insistido en la importancia de detectarlo a tiempo, intervenir de forma coordinada y fomentar la empatía dentro del grupo, recordando que las soluciones más efectivas nacen cuando la convivencia se aborda como un proyecto colectivo.

Uso de la tecnología

El uso de la tecnología en las aulas ha suscitado además un debate constante. Aunque ha ofrecido oportunidades para personalizar tareas y diversificar recursos, el análisis advierte del riesgo de convertirla en el eje central del aprendizaje. Los docentes han señalado que la clave no está en la cantidad de pantallas, sino en el propósito con el que se utilizan. El vínculo humano, insisten, sigue siendo insustituible.

Al mismo tiempo, el profesorado ha tenido que afrontar desafíos crecientes, desde el aumento de la carga burocrática hasta la complejidad emocional de los grupos y la presión social sobre la escuela. Los sindicatos y equipos directivos de la provincia han reclamado una reducción de trámites administrativos y un refuerzo de la formación continua que permita a los docentes centrarse en su labor esencial: enseñar y acompañar.

La carta de la docente Pilar Lucas Hernández

Educar ( Gabriel Celaya): Educar es lo mismo que poner motor a una barca (…) Para eso, uno tiene que llevar en el alma un poco de marino… un poco de pirata… un poco de poeta… y un kilo y medio de paciencia concentrada. Pero es consolador soñar mientras uno trabaja, que ese barco, ese niño irá muy lejos por el agua (...).

Natural de Tornavacas , aprobé oposiciones de agregada de lengua y literatura en el 87 en Galicia. Ejercí como profesora tres décadas largas (en torno a 36 años) en institutos de secundaria de Pontevedra. Me gusta la profesión que nació tardía ya en las aulas pues fue casual que me dedicara a ella desde los 24 años. No soy de esas profesoras que dicen tener la vocación desde la niñez, cuando ya jugaban a ser maestras , dando clases a las muñecas.

Me gusta el campo semántico de la docencia. Especialmente las palabras magisterio (maestro: más que ministro -menos- cuando se consideraba noble profesión, superior en rango) , educador (guía), profesor...

Hoy me reencontré con Natalia Cons vía WhatsApp. Fue alumna mía durante varios cursos en el IES Torrente Ballester de Pontevedra (o Quinto). Sabía de sus estudios de Comunicación audiovisual. Hoy me gustó verla , micrófono en mano, como periodista en Madrid. Es bonito seguirlos en su evolución posterior, verlos desarrollarse fuera del instituto.

Y le dije: voy a escribir sobre la profesión, que bien requiere una dignificación.

Se denosta a los profesores con la injusta muletilla de que trabajan poco y tienen muchas vacaciones. Y se ofende a los jóvenes, a quienes se denigra como vagos y maleducados.

En las clases se dan todos los perfiles: el alumno aplicado, el vagonetas , el brillante, el que le es costoso el estudio y lo suple con trabajo, el chistoso, el charlatán, el gamberrete, el tímido y retraído, el pasota, el partícipe activo, el malote , que se resiste a aprender e indagas y descubres profundas heridas...

Un amigo mío médico siempre me dijo: sois muy afortunados los profesores. Vivís en los mundos de Yupi. Nosotros estamos siempre bregando con la enfermedad y la muerte.

Y es así. Compartimos las jornadas laborales con jóvenes llenos de vitalidad y energía. Savia nueva. Yo he aprendido mucho de la chavalería y me lo he pasado muy bien en las aulas , especialmente con alumnos como los de la promoción de Natalia y otras en que tuve la suerte de darles clase dos o tres cursos. Es ahí cuando se produce una ligazón cordial tan estrecha que devienes en una suerte de profe/madre adoptiva en las horas de trabajo.

Son listos los chicos. En una ocasión un alumno de 3 de la Eso me pidió si podía hablar cinco minutos antes de empezar la clase. Abordó el tema de que un compañero muy retraído se sentía acosado porque le llamaban por el nombre de una fruta, que incluía el apellido de su padre muerto. Su orfandad se rebullía en silencio cada vez que lo apodaban así. Y fue su amigo, ángel guardián, quien con su pequeña arenga convenció a todos. Muy listos e ingeniosos.

Yo siempre les reprochaba despilfarrar el ingenio en gracietas y ocurrencias que no dedicaban en la misma proporción al estudio. La adolescencia les lleva más a ligar con chicos y chicas que a navegar entre el proceloso mundo de mitosis, sintagmas, logaritmos y generaciones literarias. Es la edad. Normal. Así que ellos derrochan ingenio y los profes, paciencia. Ja, ja.

Es un trabajo arduo e intenso, fuera y dentro del aula. Yo no recuerdo especiales incidentes en las aulas pero vuelves a casa como pulpo apaleado contra las rocas pues para que todo resulte requiere sutiles artes y una rara mezcla de autoridad/ cordialidad.

Con todo hay que sonreír ante alguna de sus gracietas. Como mi apellido es Lucas, cuando estaba de moda Chiquito de la Calzada, los alumnos del Johan Carballeira de Bueu decían por lo bajinis al finalizar la clase cuando me encaminaba a la puerta: "Hasta luego, Lucas". Yo, de espaldas, sonreía.

Si en lugar de eso, te vuelves y sancionas por esa pequeñez, estás perdiendo la batalla. Hay que tener humor con la chavalería. Y a veces no hacer caso a determinadas nimiedades. Como hay que poner límites a las faltas de respeto entre el alumnado y hacia el profesor. Ser comprometidos con la labor docente, justos y respetuosos.

Las innumerables reformas educativas en poco margen de tiempo, la burocracia, el abuso de las pantallas, la falta de apoyo al profesorado, los perjuicios en la salud de los niños y jóvenes desde la pandemia parecen haber empeorado el panorama, según me cuentan pues ya estoy jubilada.

No volvamos la vista hacia otro lado y pongamos remedio. Educación y Sanidad son dos pilares básicos de una sociedad, entre otros muchos.

Gracias, chicos. Por todos vosotros la larga vida laboral se hizo más fácil. Yo también aprendí esto que cuento y más en vuestra compañía. Como lo fino que hiláis con los agudos apodos a los profes: llamaban Fenosa a un profesor muy ahorrativo que probaba los diversos interruptores de la clase para ahorro de luz). Y otras lecciones más trascendentes: aquella alumna que me confidenció un día que el olor a tiza, la clase, los profesores, el conocimiento la ayudaron a distraerse del infierno de su casa y le descubrieron la importancia de la cultura . El instituto había resultado para ella un refugio lleno de secretos , que serpenteaban en tinta en los libros y que transmitía la voz de los profesores.

La colaboración con las familias ha sido otro de los temas destacados. Los centros educativos en España han defendido que la implicación familiar es decisiva para sostener el progreso del alumnado, especialmente en situaciones de conflicto o dificultades académicas. Una comunicación fluida y la corresponsabilidad educativa se han presentado como herramientas imprescindibles.

A todo ello se suma un fenómeno que ya se deja sentir en Extremadura: la jubilación masiva de docentes veteranos. La salida de quienes han acumulado décadas de experiencia supone la pérdida de un saber pedagógico no escrito que ha sostenido durante años a muchos centros. El informe apunta a la necesidad de establecer programas de mentoría que permitan a los nuevos profesores afrontar con mayor solidez las aulas más complejas.

En conjunto, el análisis ha concluido que la educación cacereña —y la española en su conjunto— se encuentra ante un cruce determinante. Adaptar métodos, reforzar apoyos emocionales, equilibrar tecnología y humanismo, y proteger la experiencia docente serán claves para garantizar una enseñanza de calidad en los próximos años. En las aulas de Cáceres, como recuerda el documento, “educar sigue siendo un acto de paciencia, de humor y de humanidad”, incluso en un tiempo en el que todo cambia más rápido que nunca.

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