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Sorteo navideño

Una autocaravana, 10 lingotes de oro y tecnología: la cesta de Navidad del Estanco de Colón que se sortea en Cáceres

El establecimiento cacereño, conocido por sus sorteos especiales, ofrece este año una súper cesta con una autocaravana, un Mercedes y otros premios

VIDEO | Una autocaravana, 10 lingotes de oro y tecnología: la cesta de Navidad del Estanco de Colón que sortea en Cáceres

E. V.

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

El Estanco de Colón, un establecimiento emblemático de Cáceres desde su apertura en 2013, vuelve a sorprender a sus clientes con un sorteo extraordinario. Este año ofrece a los cacereños la oportunidad de ganar una súper cesta de Navidad valorada en más de 250.000 euros, actualmente expuesta en el Centro Comercial El Faro, en Badajoz. Las papeletas, disponibles desde mediados de noviembre, están a punto de agotarse: quedan menos de 500.

10 lingotes de oro

La cesta incluye una autocaravana Fiat Etrusco, un Mercedes GLC 200 4Matic, 10 lingotes de oro de 50 gramos, una moto Yamaha XMAX 125 cc, un iMac de 24", un MacBook Air de 15,3", un iPad de 11", un iPhone 16, una televisión Samsung QLED de 65", una PlayStation 5, una Thermomix, un robot aspirador, dos patinetes eléctricos, una bicicleta Wolfbike y una bicicleta MTB, entre otros premios.

Origen de las cestas de Navidad

Las cestas de Navidad, tal y como las conocemos hoy en España, tienen su origen en la tradición de ofrecer un aguinaldo durante las fiestas. Ya en el siglo XIX era habitual que los empleadores entregaran a sus trabajadores algún tipo de gratificación navideña, generalmente alimentos típicos de la época, como gesto de agradecimiento y reconocimiento por el trabajo realizado durante el año. Aquellas primeras cestas solían incluir productos básicos y otros más especiales para la celebración, como turrón, vino o embutidos, símbolo de abundancia y buenos deseos para el nuevo año.

Productos gourmet, licores o artículos importados

Con el paso del tiempo, esta costumbre fue profesionalizándose. En el siglo XX empezó a convertirse en una práctica consolidada en empresas, comercios e instituciones públicas. Las cestas comenzaron a diversificarse: desde las más sencillas hasta las más completas, con productos gourmet, licores o artículos importados. Este fenómeno coincidió con el crecimiento económico y con la aparición de grandes distribuidores que facilitaban la comercialización de cestas estandarizadas, lo que popularizó aún más su consumo.

Macro cestas o súper cestas

A finales del siglo XX y principios del XXI surgió una evolución distinta, las macro cestas o súper cestas, concebidas no como un obsequio laboral, sino como un reclamo comercial y promocional. Diversos negocios, especialmente estancos, bares o asociaciones, comenzaron a organizar sorteos de cestas gigantes para atraer clientes o recaudar fondos. Estas cestas empezaron a incluir no solo alimentos y bebidas, sino también electrodomésticos, tecnología, vehículos e incluso cheques o lingotes de oro. La espectacularidad del premio y el reducido coste de cada papeleta las convirtieron en una tradición muy arraigada en muchas localidades, especialmente en Navidad.

Hoy en día, estas grandes cestas de sorteo son un elemento característico de la cultura navideña española. Funcionan como una mezcla de tradición, ilusión y marketing, un símbolo de suerte y prosperidad que alimenta el espíritu festivo y moviliza a comunidades enteras en torno a la posibilidad, remota pero emocionante, de llevarse a casa una auténtica montaña de regalos.

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