Comercio urbano
La ‘Beverly Hills’ de Cáceres ya no para: el eje donde siempre hay un negocio nuevo
San Pedro de Alcántara y Virgen de Guadalupe se han consolidado como el corazón comercial más dinámico de la ciudad

Carlos Gil

Caminar hoy por San Pedro de Alcántara o Virgen de Guadalupe es comprobar que algo ha cambiado en el pulso urbano de Cáceres. Donde antes podía haber persianas bajadas durante meses, ahora los locales se han ocupado con rapidez. Si un negocio ha cerrado, otro ha llegado casi de inmediato. Este fenómeno ha convertido a ambas calles, perpendiculares y estratégicas, en el eje comercial más activo de la capital cacereña.
El dinamismo ha atraído tanto a emprendedores locales como a grandes firmas. En el espacio que ocupó Las Acacias ha anunciado su próxima apertura una nueva jamonería impulsada por Zeus Carrero, responsable de Extreibéricos, que ha reforzado así su presencia en la ciudad tras su implantación en Clara Campoamor y que precisamente ayer inauguró El Tinao en la calle San Pedro, junto a la Leoncia. La apuesta confirma el atractivo creciente de la zona para proyectos vinculados a la gastronomía de calidad.
A pocos metros, en San Pedro de Alcántara, el local que dejó Sana Locura ha pasado a albergar a la agencia es "B travel". Por otra parte, Ávoris es el nombre de la división de viajes del Grupo Barceló, que cuenta también con una división hotelera. Es aquí donde se encuentra encuadrada la red de B travel. En rigor, Ávoris es el mayor grupo turístico y de viajes de la península ibérica, al incluir sus actividades aéreas, de turoperación, agencia de viajes vacacional, corporate travel, meetings & events y servicios receptivos de Portugal.
La firma ha desembarcado en Cáceres con un modelo centrado en el turismo experiencial y en propuestas personalizadas para redescubrir destinos.
Restauración
No es casual que este entorno, conocido popularmente como la ‘Beverly Hills’ cacereña, concentre una mezcla cada vez más equilibrada de restauración, moda, ocio y servicios. En los últimos meses ha abierto Astoria, heredero del histórico Gran Café, que ha recuperado el nombre de los antiguos cines Astoria del esquinazo con Santa Joaquina de Vedruna. También Santa Gloria, en el antiguo local de Prenatal, ha reforzado la tendencia de espacios híbridos que combinan gastronomía, bienestar y tiempo de calidad, mientras prepara su futura llegada a Pintores.

Del Gran Café al Astoria / Archivo de El Periódico Extremadura
En este último establecimiento, además de desayunos y meriendas, los clientes han podido mantener hábitos como la lectura de la prensa diaria, incluido El Periódico Extremadura, reforzando la idea de que el comercio actual ya no vende solo productos, sino experiencias.
El área acoge también la tienda oficial del Club Polideportivo Cacereño, donde se ha ofrecido tanto la camiseta conmemorativa del ascenso como prendas outlet. A su alrededor conviven farmacias, peluquerías, salones de belleza, floristerías, comercios de moda como Roberto Verino, espacios gourmet, cadenas como TGB y negocios de cercanía que siguen siendo esenciales, desde una tienda de arreglos hasta una ortopedia o uno de los últimos quioscos de prensa de la zona, reconocible por el toldo verde de El Periódico Extremadura.

Jorge Valiente
La vitalidad comercial ha tenido un efecto arrastre que va más allá del consumo. Ha impulsado la rehabilitación de viviendas, ha favorecido el regreso de nuevas generaciones al centro y ha reforzado la sensación de que esta parte de Cáceres vuelve a ser un lugar para vivir, no solo para pasar.
Este resurgir se enmarca en una tendencia que se repite en muchas ciudades españolas. Tras años de hegemonía de los centros comerciales periféricos, los hábitos de consumo han evolucionado hacia la proximidad, la identidad y el trato directo. El cliente ha buscado calles vivas, terrazas llenas y comercios con personalidad propia.
Expertos en urbanismo han señalado que el centro “ha dejado de percibirse como un espacio congestionado para convertirse en un lugar con valor experiencial”, mientras consultoras especializadas han destacado que los nuevos negocios buscan “localizaciones con alma y tráfico peatonal real”. Economistas y analistas de consumo han coincidido en que la pandemia marcó un punto de inflexión y devolvió protagonismo al concepto de barrio.
En Cáceres, ese cambio ha tenido además un componente simbólico. El centro histórico y sus ejes comerciales han sabido reinventarse sin perder su esencia. El ejemplo de San Pedro de Alcántara y Virgen de Guadalupe lo resume con claridad: locales ocupados, terrazas activas y una sensación compartida de que el corazón comercial de la ciudad ha vuelto a latir con fuerza.
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