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Emprender joven

Qué hay detrás de abrir una tienda de moda con 18 años en una ciudad media: el caso de Luis Rodríguez, el cacereño que emprende

El caso de Montepicaza en Don Benito pone el foco en los retos, las claves y las oportunidades del emprendimiento juvenil en un sector muy competitivo

Inauguración de la tienda.

Inauguración de la tienda. / El Periódico Extremadura

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Emprender con solo 18 años supone, de entrada, enfrentarse a una falta de experiencia previa, tanto en la gestión empresarial como en un sector tan competitivo como el de la moda. En el caso de Luis Rodríguez, a ello se suma el hecho de que no procedía de un entorno vinculado directamente a la moda, lo que le ha obligado a aprender con rapidez sobre producto, proveedores, márgenes y comportamiento del cliente.

Otro de los grandes retos es ganarse la confianza del consumidor, especialmente en un negocio que trabaja con prendas exclusivas y de precio medio-alto, donde la credibilidad y el trato personal son claves.

Más allá de una formación reglada específica, el caso de Montepicaza evidencia la importancia de habilidades como la capacidad de adaptación, la gestión del tiempo, el trato con el cliente y el manejo de redes sociales. Luis ha tenido que familiarizarse rápidamente con cuestiones administrativas (alta como autónomo, gestión diaria del negocio) y con la venta digital, un pilar fundamental de su estrategia actual.

Montepicaza no compite con la moda generalista. Su modelo se basa en la especialización, con prendas orientadas al mundo del caballo, la caza y el campo, tanto para hombre como para mujer. Frente a otras tiendas de la región, que apuestan por grandes volúmenes o tendencias rápidas, este establecimiento busca un cliente muy definido, que valora la calidad, la funcionalidad y la exclusividad del producto.

La moda vinculada al entorno rural y ecuestre vive un momento de renovación. A las prendas técnicas se suman ahora diseños más cuidados, que permiten un uso tanto en el campo como en entornos urbanos. Predominan los materiales resistentes, los tonos naturales y una estética que mezcla tradición y modernidad, una línea en la que encaja la oferta de Montepicaza.

La presencia en ferias especializadas de caza y campo, como las que se celebran en Madrid, Badajoz o Zafra, es clave para un negocio emergente. Estos eventos permiten ampliar cartera de clientes, reforzar la marca y establecer contactos con otros profesionales del sector. Para un comercio joven como el de Luis, son además un escaparate directo para medir el interés real del público.

La ubicación en Don Benito, una ciudad con fuerte vínculo con el entorno rural y el sector primario, juega a favor del negocio. La calle José María Álvarez ofrece cercanía y visibilidad, y la posible futura llegada a la avenida de Las Tiendas supondría un salto cualitativo en tráfico comercial. Además, la ciudad actúa como punto de atracción comarcal, ampliando el radio de clientes potenciales.

Consejos para emprender en un sector que no era una pasión

Desde su experiencia, Luis Rodríguez podría resumir su aprendizaje en una idea clara: la pasión también se construye. Apostar por una oportunidad, rodearse de personas de confianza (como ha hecho con su familia) y escuchar al cliente son claves para crecer en un ámbito que no era, inicialmente, su vocación. La actitud, la constancia y la capacidad de aprender sobre la marcha se han convertido en sus principales aliadas.

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