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Educación

Padres del CEIP Delicias de Cáceres muestran su preocupación por los cambios de profesores en infantil

Los padres de los alumnos de Cáceres lamentan que los niños se adapten a un profesor y, de repente, tengan que hacerlo a otro, con el impacto que esto supone en su desarrollo socioemocional

Desde la Dirección Provincial de Educación alegan que es «una cuestión de derecho del funcionariado»

Almudena, madre del CEIP Delicias.

Almudena, madre del CEIP Delicias. / Cedida

Cáceres

Cambio constante y falta de estabilización. Eso es lo que señala Almudena, madre del CEIP Delicias de Cáceres, y el resto de padres de la clase de su hijo, de segundo de infantil. La situación es la siguiente: el curso escolar comienza en septiembre con una docente, pero a las semanas se da de baja por una cuestión médica y entra una profesora sustituta. Esta ha sido la encargada de la clase hasta entonces, terminando contrato el próximo 19 de diciembre e incorporándose, de nuevo, la educadora inicial.

«Los niños no pueden estar todo el rato cambiando, porque se adaptan a una y esta sigue su crecimiento, y de la noche a la mañana se encuentran con otra con la que no tienen apenas relación», relata. «Entendemos y respetamos plenamente el derecho de la docente titular a acogerse a una baja médica y confiamos en que tanto ella como la sustituta están realizando su labor con profesionalidad y compromiso. No obstante, nos preocupa profundamente el impacto que estos cambios continuos pueden tener en el bienestar emocional, la adaptación y el proceso de aprendizaje de los niños y niñas, quienes, a tan corta edad, requieren de referencias estables, rutinas claras y vínculos afectivos consistentes», reza el escrito que mandaron recientemente al inspector provincial.

Pistas vacías del Colegio Delicias de Cáceres.

Pistas vacías del Colegio Delicias de Cáceres. / Carlos Gil

El miedo que tienen los padres es que, después de Navidades, la profesional inicial se vuelva a dar de baja y, por tanto, haya un nuevo cambio. «Debería haberse quedado esta chica hasta el 22, no tiene sentido ese día y luego ya las vacaciones», añade. «La posibilidad de un nuevo cambio en enero, con la eventual reincorporación de la docente titular, supondría un nuevo proceso de adaptación para los pequeños, justo cuando empiecen a sentirse seguros con la persona que actualmente los acompaña. Consideramos que esta situación puede afectar negativamente al desarrollo socioemocional del grupo».

Incertidumbre

La docente está previsto que se reincorpore el día 22, tal y como ha dictaminado la consejería de Educación, pero ni los padres ni el colegio, según ellos, saben si realmente lo hará, con la posibilidad de que de aquí a ese día haya algún cambio más. «¿Qué garantiza que lo vaya a hacer?». Almudena también destaca firmemente que «no queremos echar a nadie, ni estamos contra la profesora ni contra nadie. Solo queremos que haya alguien de forma constante. Ella o quien sea», y que «el colegio tampoco tiene culpa».

Además, afirma que el año pasado ya se vivió una situación similar de una profesora de baja y una sustitución consecuente, por lo que estos cambios constantes se suman a los del curso anterior. También añade que es una situación complicada, pues «hay niños con problemas o con TEA, es necesaria una estabilización». «Los niños lo pasan mal, aunque es verdad que al final se acaban adaptando, pero lo notan. Tienen que coger rutina, y así es complicado», finaliza la madre.

El texto, realizado por varios padres y madres «mosqueados por la situación», acaba solicitando «a la administración educativa competente que se evalúe cuidadosamente esta situación y se priorice, en la medida de lo posible, la continuidad del equipo docente actual para preservar la estabilidad del grupo durante el mayor tiempo posible».

Derecho del funcionario

Desde la Dirección Provincial de Educación alegan que «la profesora titular tiene su derecho a mantener su plaza», una cuestión de «derecho del funcionariado». Sobre la posibilidad de una posible futura baja, se limitan a «confiar en la docente y en que eso no acabe ocurriendo», pero ellos no pueden hacer «nada más».

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