Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Los regionalistas devuelven el foco a la situación

Un barrio fantasma en Cáceres por un plan urbanístico sin resolver

El abandono del Alto de Fuente Fría: todavía hay vecinos atrapados en este conflicto urbanístico que arrastra la ciudad desde hace años

Alto de Fuente Fría en Cáceres.

Alto de Fuente Fría en Cáceres. / Jorge Valiente

Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Cáceres

El Alto de Fuente Fría es un área de Cáceres que, según el Plan General de Ordenación Urbana, está catalogada como zona verde dentro de un proyecto urbanístico vinculado a una nueva urbanización que se ubicará en las traseras de los institutos (IES) Al Qázeres y García Téllez. Esta calificación urbanística implica la demolición de las viviendas existentes, lo que ha generado un conflicto prolongado con los propietarios afectados.

Alto de Fuente Fría en Cáceres.

Alto de Fuente Fría en Cáceres. / EL PERIÓDICO

En campaña

El conflicto ha vuelto a ponerse en el foco a cuenta de la campaña electoral de cara a los comicios del 21D. El último en asomarse por la barriada ha sido el regionalista Estanislao Martín, que concurre con la coalición Juntos X Extremadura-Levanta.

Martín ha pateado la zona acompañado del portavoz de la Asociación de Amigos de la Ribera del Marco, Pedro Moreno, quien señala que, actualmente, el barrio presenta un "estado de abandono extremo": viviendas sin puertas ni ventanas, edificios deteriorados y "una imagen general de desolación". La mayoría de las casas ya han sido desalojadas, pero todavía permanecen dos vecinos que no han abandonado sus viviendas al no haberse alcanzado un acuerdo "sobre la compensación económica que les corresponde por la pérdida de sus derechos de propiedad", apunta Martín.

Soluciones

El principal problema, señalan, es la falta de diálogo y de una solución definitiva entre las partes implicadas, lo que ha provocado que el proceso de demolición quede paralizado. Esta situación intermedia ha convertido la zona en un espacio "degradado y peligroso", donde se acumulan escombros, se realizan actividades nocturnas no controladas y no existe alumbrado público, "aumentando la inseguridad", expresa Moreno.

En resumen, el conflicto del Alto de Fuente Fría no solo afecta a los propietarios que aún resisten el desalojo, sino que también ha derivado en un problema urbano y de convivencia, consecuencia de una planificación inacabada y de la ausencia de acuerdos que permitan cerrar definitivamente este proceso de transformación urbanística.

Tracking Pixel Contents