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El blog del cronista

La crecida de las gargantas del Jerte (Cáceres) que destruyó tres puentes

En nuestra memoria más reciente están las consecuencias de la borrasca Elsa (diciembre de 2019) o de Bárbara (octubre de 2020). Pero mayor impacto tuvo aún el temporal de lluvias de diciembre de 1995, en el que hubo que lamentar, incluso, pérdidas humanas

Así iba el río Jerte en Navaconcejo cuando se mandó la alerta por inundaciones

Cedido

Juan Pedro Recio Cuesta

Juan Pedro Recio Cuesta

Tornavacas

En los últimos días de diciembre de 2025, se cumplirán 90 años de un virulento temporal de lluvias que trajo consigo numerosas consecuencias para el Valle del Jerte, comarca que es una de las zonas de España donde más llueve, pues así lo indican los datos de precipitación que, en forma de lluvia, se registran anualmente.

Sus condiciones orográficas (valle flanqueado por elevadas montañas), el impacto de las borrascas, principalmente procedentes del Atlántico, más los vientos ábregos, hacen que, cada año, se recojan elevadas cantidades de precipitación que se reparten a lo largo de las tres estaciones más lluviosas: primavera, otoño e invierno.

Es una precipitación que, en la mayor parte de los casos, se produce de forma suave y escalonada, con lo que no es demasiado frecuente que ocurran inundaciones ni esta ocasione pérdidas materiales considerables, pero sí hay riesgos y esta produce daños cuando se concentra en poco tiempo y cae de manera abundante. Las inundaciones, cuando se producen, son más habituales en las zonas más llanas del valle por el caudal que adquiere el río Jerte, alimentado por decenas de arroyos y gargantas que en él confluyen -muchas de ellas nacen en la zona más elevada de las montañas, donde más llueve-. Pero, además, en estos episodios de lluvias intensas también hay riesgos -especialmente en las zonas en donde hay una pronunciada pendiente-, por la velocidad a la que el agua baja río y gargantas abajo y por los desprendimientos o «reventones» que se pueden producir, en los que el agua arrastra multitud de materiales (piedras, troncos...), sobre todo en los terrenos con más desnivel.

Aunque en el valle, afortunadamente, no hay que lamentar frecuentemente, año sí, año también, estragos e inundaciones por las crecidas del río -a excepción de lo que sí ocurre, en ocasiones, en las zonas más llanas y bajas donde este ya lleva más caudal-, sí se han registrado sucesos trágicos que están relacionados con los temporales de lluvias que aquí suelen darse. En nuestra memoria más reciente están las consecuencias de la borrasca Elsa (diciembre de 2019) o de Bárbara (octubre de 2020). Pero mayor impacto tuvo aún el temporal de lluvias de diciembre de 1995, en el que hubo que lamentar, incluso, pérdidas humanas.

Así iba el río Jerte en Navaconcejo cuando se mandó la alerta por inundaciones

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Y es que, cuando la lluvia ha caído con virulencia, se ha concentrado en poco tiempo y, generalmente, ha ido acompañada por fuertes vientos, sí han sido frecuentes los daños producidos por ella, no tanto por el desbordamiento del río, sino por los daños ocasionados en viviendas y otros elementos materiales.

Buceando en las referencias históricas, nos encontramos con no pocas alusiones a estos temporales que, en siglos pasados, han afectado a la comarca. Por ejemplo, en diciembre de 1876, un importante temporal de lluvias provocó inundaciones y daños, especialmente, en Cabezuela, Jerte y Tornavacas. Ya en las primeras décadas del siglo XX, el temporal de lluvias y de nieve de 1916, también en diciembre, afectó especialmente a Tornavacas, en donde se derrumbaron diez casas y otras tantas sufrieron importantes daños, valorados en «60.000 duros».

El temporal

Pero en nuestra crónica de hoy, por los importantes daños materiales que causó en la comarca -y de manera especial en los términos deJerte y Tornavacas-, vamos a detenernos en el temporal de lluvias que se registró en los últimos días de diciembre de 1935. Este temporal, que duró varias jornadas y que es recordado por nuestros paisanos de mayor edad como el «que se llevó los puentes» (como así lo recuerda el tornavaqueño Teófilo Sánchez Vaquero a sus 101 años), también afectó a gran parte de la Península (crecida histórica del río Tormes en Salamanca, inundaciones en Badajoz...).

En las crónicas que aparecieron en aquellos momentos, quedó reflejado el impacto negativoque las intensas lluvias provocaronen los campos e infraestructuras de la parte alta del Jerte. Por ejemplo, muchos árboles (especialmente olivos) fueron arrancados de cuajo por la fuerza del agua. En Jerte, quedó «totalmente destruido» el puente construido sobre la garganta de los Buitres.

También en esta misma población, aunque no llegó a caer, quedó muy deteriorado el puente existente sobre la garganta de los Papúos (también conocido como el puente del Cristo). Además, la fuerza del agua que bajó por esta garganta, arrancó los tubos de hierro de la conducción de la luz y el pueblo quedó a oscuras. Otro puente, situado entre los términos de Jerte y Tornavacas, el de la garganta de Becedas, «quedó a punto de derrumbarse».

A causa de estos daños (que en Tornavacas se estimaban por valor de 200.000 pesetas), tanto Tornavacas como Jerte quedaron varios días incomunicados.

Aparte de lo ocurrido en la comarca jerteña a consecuencia de tan abundantes lluvias, también el río Jerte se desbordó en Plasencia (ocasionando perjuicios e inundaciones en la zona de huertas, el 25 de diciembre, que hacía muchas décadas que no ocurrían) y, además, hubo que lamentar pérdidas humanas en La Vera, en donde un vehículo, en el que viajaban el Alcalde de Villanueva de la Vera y su familia, fue arrastrado por el agua.

Así estaba avenida Alemania tras la tromba de agua que cayó ayer en Cáceres

Carlos Gil

Este temporal de lluvias, uno de los más virulentos del pasado siglo XX, dejó en mal estado importantes infraestructuras y viviendas de la comarca y, de manera especial, de Jerte y Tornavacas, con lo que agravó la delicada situación en la que, ya de por sí, vivían muchos de sus habitantes (falta de empleo para los jornaleros, escasos recursos...).

Días después de cesar el temporal, en enero de 1936, se iniciaron los proyectos de reedificación de los puentes y se concedieron ayudas económicas para paliar loscuantiosos daños materiales, pero pocos meses después (julio de 1936), estalló la Guerra Civil, un acontecimiento que desgarró España, que trajo consigo el empeoramiento de las condiciones de vida de la inmensa mayoría de nuestros paisanos y que paralizó los necesarios proyectos de reconstrucción.

Juan Pedro Recio Cuesta es Cronista Oficial de Tornavacas

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