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Gastronomía

Adiós al bar de polígono de Cáceres que hacía tortillas de diez centímetros de grosor

Capricho Habanero ha echado el cierre en Capellanías y se centra en su otro local, ubicado en Nuevo Cáceres

Capricho Habanero, ya cerrado en Capellanías.

Capricho Habanero, ya cerrado en Capellanías. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Quien pase a diario por el polígono industrial de Capellanías en Cáceres se habrá dado cuenta de que ha dejado de ofrecer sus servicios el bar que había abierto hacía apenas unos meses. Capricho Habanero, que estaba ubicado en la calle Esquiladores, abrió sus puertas el pasado mes de enero, pero por problemas burocráticos se ha visto obligado a echar el cierre.

Así son las tortillas de patatas de Capricho Habanero en Cáceres

El Periódico Extremadura

Así lo cuenta Ariel Vega Lázaro Martínez, empresario que se lanzó en plena pandemia a abrir su primer bar en Nuevo Cáceres. Le iba (y le sigue yendo) bien, por lo que optó por expandirse. Abrió este nuevo establecimiento en el polígono industrial, convirtiéndose en el segundo local del área empresarial, para seguir ofreciendo su fusión culinaria hispano-cubana.

Expansión

El objetivo que abrir este local era dar un salto para trabajar las comuniones y los bautizos: "Vimos esta posibilidad, en una zona de trabajadores, y comenzamos a dar menús".

En cuanto a las especialidades gastronómicas de su país, destacan el cerdo picado o la ensalada de pasta. Pero lo que mandaba en el Capricho Habanero de Capellanías eran sus tortillas de patata. Tienen 24 centímetros de diámetro y un 10 de grosor. Arrasaban cada mañana, y lo siguen haciendo en Nuevo Cáceres, en la calle Marrakech. También se pueden solicitar por encargo: cuestan 17 euros y son para entre sies y ocho personas.

Tortillas de patata en Cáceres

Según la Guía Repsol, hay un bar cacereño que es el más indicado para comer tortillas de patata. El establecimiento, abierto hace más de tres años, se levanta de un rinconcito del barrio de El Junquillo, y fue bautizado como el bar Catovi. El establecimiento oferta la posibilidad de paladear sus tortillas. A diario, en sus fogones se cocina una media de entre seis y ocho piezas, a las que se suman las solicitadas previamente por encargo. La guía también recomienda probar la picaña extremeña y el bacalao dorado.

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