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La mirada

¡Feliz Navidad!

La Navidad, según el autor, se manifiesta en acciones cotidianas de cuidado, como el acompañamiento constante a personas con enfermedades o la generosidad de compartir una mesa

Vídeo | La zambombá solidaria se adueña de las calles de Cáceres

Carlos Gil

Antonio Pariente

Antonio Pariente

Cáceres

El tema de la columna de esta semana obligatoriamente no puede ser otro. Mi deseo para todos es ¡Feliz Noche Buena!, ¡Feliz Navidad!. Quizá pensemos que la Navidad es un tiempo suspendido en el calendario. Luces, canciones, celebraciones, ruido, compras. Pero en realidad la navidad sucede cuando una persona decide vivir de otra manera, por un instante o siempre. Estoy convencido que esta navidad, la verdadera, la viven cada día personas concretas, casi siempre sin notarse.

Y ¿dónde la vemos? La vemos en Paco, cinco años acompañando a su mujer con alzheimer, todos, todos los días de nueve de la mañana a siete de la tarde. Cuando su amigo le dice, “no tengas prisa Paco, ella no se entera si llegas un poco tarde” y Paco sin detenerse le dice “ella no, pero yo sí”.

La vemos en familias que hacen sitio en su mesa a alguien que no tienen con quien celebrar. No piden explicaciones ni preguntan demasiado, simplemente hacen sitio.

La navidad vive en los voluntarios de los comedores sociales, de los hospitales, que continúan con su labor sin aplausos. Personas que saben que la pobreza no es estacional y que el amor verdadero necesita constancia. Para ellos el evangelio (buena noticia) se escribe con gestos.

La vemos de forma especial en los que se atreven a reconciliarse, una llamada, un e-mail, un mensaje, después de tiempo en silencio. Un paso que cuesta pero que sirve para que el otro pueda volver.

Ejemplos

Podría poner mas ejemplos, pero es evidente que la navidad es una forma de estar, y ocurre cada vez que hay alguien que elige, cuidar, compartir, amar sin hacer ruido.

Pero ¿vamos a ver Antonio? Pero la Navidad no es la celebración de nacimiento de Dios en Belén; “que sí, hombre, que sí”, pero no hay que olvidar la dimensión fundamental de este hecho. Todos los domingos de adviento hemos escuchado lecturas sobre como tendría que ser el mundo después de este acontecimiento, y ya veis como estamos pasados XX siglos.

Hay muchos locos de Dios que hacen realidad la auténtica la Navidad, pero hay cientos de millones que vamos a nuestra bola por otros derroteros.

Perdonadme, pero en estas fechas en concreto, prefiero alegrarme por esos pocos locos que demuestran que la caja de Pandora tenía un buraco* en el fondo, y mantienen viva la bandera de la esperanza.

*agujero, en extremeñu. ¡Feliz noche buena y feliz Navidad!

El autor es sacerdote

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