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Conflicto vecinal

Los educadores sociales rechazan la actitud de los vecinos de Cáceres que se han opuesto a la instalación de un piso tutelado

Los profesionales denuncian las agresiones verbales contra el personal vinculado al proyecto y piden reflexionar sobre la importancia de la convivencia

Alfonso Sánchez-Ocaña, presidente de la comunidad de vecinos, y Manuel Conde, administrador del edificio, en una rueda de prensa.

Alfonso Sánchez-Ocaña, presidente de la comunidad de vecinos, y Manuel Conde, administrador del edificio, en una rueda de prensa. / Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

El Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de Extremadura ha expresado su rechazo ante la actitud de la comunidad de vecinos de un edificio en la calle Gil Cordero, que se ha opuesto a la instalación de un piso tutelado en Cáceres.

Los profesionales del sector manifiestan su "tristeza y disconformidad" ante unas actuaciones que han terminado provocando que la empresa gestora del recurso, Cerujovi, desistiera de su puesta en marcha en ese inmueble.

Además, denuncian que el personal vinculado al proyecto llegó a sufrir "agresiones verbales en los accesos al edificio", y reprochan que desde la comunidad de vecinos se llegaran a plantear medidas de protesta más contundentes, como cortes de carretera, encadenarse a la puerta del inmueble o incluso declararse en huelga de hambre.

Falta de conocimiento

Desde el colectivo entienden la decisión de la empresa, al considerar que resulta "absolutamente descorazonador" que menores procedentes de contextos de especial vulnerabilidad tengan que convivir, además de con situaciones personales difíciles, con el rechazo explícito de parte del entorno vecinal. Se trata, recuerdan, de niños y adolescentes que requieren acompañamiento, apoyo y un entorno seguro para su desarrollo.

En el comunicado difundido por la entidad colegial se apunta que este tipo de reacciones responden, en muchos casos, al desconocimiento sobre la naturaleza de estos recursos sociales, destinados a acoger a menores en situación de fragilidad y bajo supervisión profesional.

Llamado a la convivencia

Ante estos hechos, muestran su rechazo a lo que califican como “acciones de intolerancia” y llaman a la reflexión sobre la importancia de la convivencia y la solidaridad, especialmente cuando se trata de menores en situación de desprotección. "Confiamos en que este suceso tan triste no vuelva a ocurrir ya que la ciudadanía extremeña se caracterizada por ser acogedora y solidaria", concluyen.

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