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Riesgo doméstico

La intoxicación por monóxido de carbono vuelve a mostrar su peligro tras la muerte de un matrimonio en Cáceres

La Policía Nacional ha confirmado que el fallecimiento de una pareja en la plaza 8 de Septiembre no fue violento y apunta a una mala combustión de un aparato de calefacción

Muere un matrimonio de Cáceres mientras dormía por la mala combustión de un aparato calefactor

Carlos Gil

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El fallecimiento de un matrimonio en una vivienda de la plaza 8 de Septiembre de Cáceres ha vuelto a poner el foco en los riesgos del monóxido de carbono en el ámbito doméstico, especialmente durante los meses de invierno, cuando se incrementa el uso de estufas, braseros y sistemas de calefacción.

La Policía Nacional ha confirmado la muerte de Joel y Marta, un matrimonio de mediana edad de origen nicaragüense que llevaba varios años residiendo en la ciudad. Las primeras investigaciones apuntan a que ambos habrían fallecido durante la noche a causa de la mala combustión del aparato con el que se calentaban en el interior del domicilio. En cualquier caso, será la autopsia que se les practicará en el Instituto de Medicina Legal la que determine la causa exacta del fallecimiento. Los agentes han descartado que se trate de una muerte violenta.

Una alerta silenciosa

El monóxido de carbono es un gas altamente tóxico que se genera por la combustión incompleta de aparatos que funcionan con gas, leña o combustibles fósiles. Su principal peligro radica en que es incoloro, inodoro e insípido, lo que impide detectarlo sin dispositivos específicos.

Al inhalarse, este gas desplaza el oxígeno en la sangre, provocando síntomas que pueden comenzar con dolor de cabeza, mareos y náuseas, y derivar en pérdida de conciencia y muerte en un corto espacio de tiempo. En muchos casos, las personas afectadas no llegan a percibir el peligro antes de quedar inconscientes, motivo por el que este tipo de fallecimiento es conocido popularmente como "la muerte dulce".

El suceso en la plaza 8 de Septiembre

La voz de alarma se ha activado a primera hora de la mañana, cuando un compañero de trabajo del varón ha alertado a las fuerzas de seguridad tras comprobar que no se había presentado a su puesto laboral. Los agentes han accedido a la vivienda y han tenido que forzar la puerta de una de las habitaciones, donde han hallado los cuerpos sin vida del matrimonio.

En el domicilio residían también los tres hijos de la pareja, todos ellos adolescentes. No han resultado heridos, ya que se encontraban en otra estancia de la vivienda, menos afectada por la acumulación de gases. Dos de ellos son menores de edad y el mayor ha asumido su cuidado de forma provisional, tras la intervención de los servicios sociales.

Un riesgo recurrente en invierno

Los expertos recuerdan que los episodios de intoxicación por monóxido de carbono se incrementan durante el invierno, coincidiendo con un mayor uso de sistemas de calefacción y una menor ventilación de las viviendas. La falta de mantenimiento de calderas, estufas o calentadores, así como la utilización de aparatos no homologados o en espacios cerrados, son algunos de los factores de riesgo más habituales.

Hace apenas unas semanas se registró un incidente similar en la barriada cacereña de Aguas Vivas, donde dos niñas comenzaron a marearse mientras se duchaban debido a una deficiente evacuación de gases de una caldera. En aquella ocasión, la rápida actuación evitó un desenlace fatal y ambas menores pasaron la noche en observación en el Hospital San Pedro de Alcántara.

Importancia de la prevención

Los especialistas insisten en la necesidad de realizar revisiones periódicas de los aparatos de combustión, garantizar una ventilación adecuada de las estancias y extremar la precaución durante la noche. La instalación de detectores de monóxido de carbono en los hogares se ha convertido en una de las medidas más eficaces para prevenir este tipo de intoxicaciones, ya que permiten alertar a los ocupantes antes de que los niveles del gas alcancen concentraciones peligrosas.

El suceso ocurrido en Cáceres reabre el debate sobre la concienciación ciudadana ante un riesgo silencioso que, cada invierno, se cobra víctimas en el ámbito doméstico.

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