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Salud mental

¿Por qué los festivos generan ansiedad? Sandra Tovar detalla las claves del malestar emocional en estas fechas

La psicóloga explica que las expectativas sociales y familiares, como la obligación de ser feliz, pueden generar estrés y ansiedad durante las celebraciones

Sandra Tovar, psicóloga de Cáceres.

Sandra Tovar, psicóloga de Cáceres. / El Periódico

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Las épocas señaladas en el calendario, como Navidad, aniversarios o días de difuntos, suelen ser momentos de celebración o de especial relevancia social. Sin embargo, según explica Sandra Tovar, psicóloga de Cáceres, estos periodos también pueden desencadenar ansiedad o malestar emocional en algunas personas.

Expectativas muy altas

"La presión social, las reuniones familiares complejas, las obligaciones, los cambios de rutina y la comparación con ideales festivos generan expectativas muy altas", señala Tovar. "Se espera ser feliz y disfrutar plenamente, pero estas mismas expectativas pueden producir estrés, ansiedad y emociones que no siempre se corresponden con la celebración en sí".

Roles y expectativas autoimpuestas

Según la experta, muchos de estos malestares surgen de roles y expectativas autoimpuestas. "Nos generamos limitaciones a nosotros mismos: por ejemplo, la preocupación excesiva por comportarnos de determinada manera en lo social, seguir ciertos protocolos o actuar según lo que creemos que los demás esperan", explica.

Rumiaciones

"Tal vez piensas que debes sonreírle más a una prima con la que tuviste un conflicto en el pasado, o que tienes que dar la mejor impresión en cada encuentro. Todas estas presiones autoimpuestas pueden derivar en rumiaciones, es decir, en pensamientos repetitivos que aumentan la ansiedad y dificultan disfrutar de la celebración", añade Tovar.

Por otro lado, señala que muchas personas tienden a imponerse expectativas rígidas sobre la organización de las celebraciones familiares. "Es común que alguien piense que no cocinará como su madre, que la decoración no será suficiente o que la casa no está lo suficientemente limpia. Incluso pueden preocuparse por el número de invitados o por no haber calculado bien las cantidades de comida", explica.

Fuente de estrés

Según Tovar, estas preocupaciones pueden transformar lo que debería ser una cena agradable y simbólica en una fuente de estrés. "Lo mismo ocurre con los regalos: el valor de la celebración no está en lo que hay dentro del envoltorio, sino en el gesto y en el compartir. Sin embargo, al centrarse en los detalles y en las comparaciones, la persona termina limitándose a sí misma, y estas tensiones pueden repetirse en futuras reuniones familiares, generando un patrón de ansiedad asociado a estas fechas".

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