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Solidaridad

Cuando un regalo vale más que un juguete: los presos de Cáceres escriben cartas de Navidad a sus hijos

La Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Coria-Cáceres ha preparado cartas y regalos para 140 niños, con material escolar y juguetes donados por parroquias e institutos, en una campaña que busca mantener el vínculo familiar y romper el estigma de la cárcel

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Ningún niño va a quedarse sin regalos esta Navidad. Son varias las iniciativas que están demostrando solidaridad con los más pequeños. Una de ellas fue publicada ayer por este diario, ya que Cruz Roja reabrió el local que dejó vacío Stradivarius hace casi cuatro años para organizar algunos regalos. Otra es la que lleva a cabo siempre la Pastoral Penitenciaria de la Diócesis de Coria-Cáceres para que los hijos de los presos también tengan un recuerdo de sus padres.

Eliseo Ruano

Son varios años haciendo esta campaña, tal y como explica su delegado, Eliseo Ruano: "El objetivo es sensibilizar a los presos que tienen hijos". Ellos se encargan de buscar los regalos, envolverlos y enviarlos. Sus padres únicamente tienen que preparar una carta que irá encima de los presentes, y que será lo primero que vean. Han realizado campañas en institutos y parroquias que les han permitido recaudar numerosos juguetes y material escolar nuevo a estrenar, pero también para explicar todo sobre la cárcel, tratando de eliminar ese estigma de la sociedad.

"A todos los niños les gusta quitar el plástico a su juguete, cada año nos dan más cosas por la gran sensibilización que venimos haciendo. Además, este año hemos compartido presentes con la Delegación de Migraciones", cuenta Ruano.

140 niños

De las 370 personas que están privadas de libertad en la ciudad, unos 72 presos han enviado sus cartas. En total, serán 140 niños los que reciban sus regalos, y habrá más de uno para cada pequeño.

"Agradecidos"

"Este año hay mucho material escolar, que es lo que más nos agradecen los presos, mucho más que los juguetes, porque así tienen de todo para cuando tienen que ir a la escuela. Pero esto es lo de menos. Lo importante es el cariño que demuestran los padres enviando algo a sus pequeños. Ellos no tienen la culpa de que alguno de sus progenitores estén privados de libertad", explica Ruano.

Esta actividad se ha podido realizar gracias a la labor de una quincena de voluntarios de la pastoral diocesana, que han acudido entre este viernes y este sábado a la parroquia Beato Marcelo Spínola para envolver y preparar todos los regalos.

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