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Navidad

Las bromas más pesadas de los Santos Inocentes en Cáceres: "Bombones picantes, ratas de mentira y whisky en vez de café"

A pesar de que muchos han perdido la tradición de hacer bromas el 28 de diciembre, otros aún se la toman al pie de la letra

Vídeo | Así celebra Cáceres el día de los Santos Inocentes

E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Es una de las grandes tradiciones de la Navidad y, a pesar de que muchos la han perdido, otros siguen haciéndola al pie de la letra. El día de los Santos Inocentes, que se celebra este 28 de diciembre, es una jornada que se ha celebrado siempre haciendo inocentadas o travesuras a familiares, amigos, compañeros de trabajo y conocidos. Y en Cáceres se sigue realizando.

Basta con dar un paseo por el Paseo de Cánovas y preguntar a algunas personas para darse cuenta de que esta tradición está más viva que nunca. Eso sí, algunos tienen incluso demasiada imaginación (y maldad).

Salsa picante

Uno de los ejemplos es el de Yolanda, que trabaja de cocinera en el Quiosco de la Música. Esta disfrutando de sus últimos minutos antes de entrar al trabajo con la bolsa de las bromas escondidas y cuenta a este diario lo que tiene pensado para este domingo: "He inyectado los bombones con salsa picante, también tengo el típico muñeco preparado para pegárselo a algunos clientes por la espalda y, a un compañero que tiene pánico a las ratas, le he traído un ratón de mentira".

Fátima estaba son su marido y su hija dando un paseo y, pese a que no había recordado que este domingo eran los Santos Inocentes, cuenta lo que le hacía a su padre cuando era más pequeña. Ellos son de Zalamea de la Serena. "A mi padre, después de comer, le gustaba mucho tomar un poquito de café negro con un chorrito de whisky. Hubo una vez, que se lo pusimos al revés, casi todo era el alcohol. Cuando lo bebió, le quemaba por dentro. Fueron unas risas muy buenas", señala.

"Buenos recuerdos"

Javier paseaba con su pareja y explica que ya no celebra la festividad, pero sí que recuerda cómo cuando era pequeño jugaba con su hermano a ponerse pegatinas en la espalda: "Tengo muy buenos recuerdos de aquella época", concluye.

En definitiva, una fecha muy señalada en la que los cacereños sacan a relucir su imaginación para mostrarle a todos que ellos también saben hacer bromas, aunque también hay que saber cuándo frenar.

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