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Cultura y tradición

La buena suerte se sirve con uvas y cava: las tradiciones familiares marcan el fin de año en Cáceres

Pilar Jaén combina las uvas con lentejas y un anillo de oro en la copa de cava, mientras que Francisco Gómez prefiere la ropa interior roja para empezar el año

La buena suerte se sirve con uvas y champán: las tradiciones familiares marcan el fin de año en Cáceres

El Periódico Extremadura

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Las doce uvas continúan marcando el final del año en muchos hogares de Cáceres. Una costumbre heredada de padres y abuelos que, lejos de perderse, se mantiene viva generación tras generación, aunque en algunos casos convive con prácticas personales para dar la bienvenida al Año Nuevo.

Tradiciones familiares

Ana María Pacheco y Juliana Bravo, ambas mayores de 60 años, son un claro ejemplo de esa fidelidad a las tradiciones familiares. En su casa no faltan las doce uvas al ritmo de las campanadas, una costumbre que adaptan a los más pequeños de la familia, que las toman en almíbar o incluso en forma de gominolas. "Normalmente, las doce uvas son tradición en mi casa", explica Ana María. Juliana añade que el gesto se completa con la apertura de una botella de cava, del que toman un pequeño sorbo para celebrar la llegada del nuevo año. "Eso se ha hecho siempre y lo seguimos manteniendo", asegura.

Buena suerte para comenzar el año

También en el hogar de Manuela González las tradiciones siguen intactas. Son tres en la familia, aunque este año la mesa de Nochevieja contará con un comensal más, un amigo de su hijo que se encuentra solo en estas fechas. "Al final se trata de compartir", señala. No faltarán las doce uvas ni el brindis con champán o sidra, una costumbre que Manuela define como "la tradición de toda la vida, como se hacía en casa de mis padres". Para ella, las uvas simbolizan la buena suerte con la que comenzar el año.

Costumbres propias

Otros hogares combinan las tradiciones más conocidas con costumbres propias. En casa de Pilar Jaén, la celebración comienza ya por la mañana del 31 de diciembre, cuando toda la familia se reúne para comer lentejas, a las que atribuyen prosperidad para el año que entra. Por la noche, llegan las uvas y un detalle muy especial: introducir un anillo de oro en la copa de cava.

Muy distinta es la forma de recibir el Año Nuevo de Francisco Gómez Parra, que no cree en este tipo de prácticas, aunque sí mantiene una costumbre muy concreta. "No hago esas cosas", reconoce, pero confiesa que nunca falta un detalle imprescindible, llevar ropa interior roja para empezar el año con buen pie.

Entre uvas, brindis, lentejas o pequeños detalles personales, los cacereños despiden el año aferrándose a tradiciones que, con pequeñas variaciones, siguen dando sentido y emoción a una de las noches más especiales del año.

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