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Riesgo doméstico

Cáceres alerta tras la tragedia de Ceclavín: cómo prevenir la intoxicación por monóxido de carbono

Qué es, cómo se detecta y qué hacer ante un peligro silencioso que cada invierno causa víctimas

Muere un matrimonio de Cáceres mientras dormía por la mala combustión de un aparato calefactor

Carlos Gil

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La muerte de un hombre de 53 años y la intoxicación de una mujer de 86 en Ceclavín ha vuelto a poner el foco en uno de los riesgos domésticos más peligrosos y silenciosos del invierno: la intoxicación por monóxido de carbono, un gas incoloro, inodoro e indetectable sin dispositivos específicos. En Cáceres y su provincia, los servicios de emergencia han atendido en los últimos años varios sucesos relacionados con este tipo de intoxicaciones, muchas de ellas evitables con medidas básicas de prevención.

La prevención ha pasado por un correcto mantenimiento de los sistemas de calefacción. Las autoridades sanitarias han recomendado revisar periódicamente calderas, estufas, calentadores y chimeneas, especialmente si funcionan con gas, gasoil, carbón o leña. También se ha insistido en garantizar una buena ventilación de las viviendas y en no utilizar braseros, generadores o barbacoas en espacios cerrados.

Otra medida clave ha sido no tapar rejillas de ventilación y evitar dormir con sistemas de combustión encendidos si no están homologados para ello.

Los especialistas han advertido de que los síntomas iniciales pueden confundirse con otras dolencias. Entre los más frecuentes se encuentran dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, fatiga y somnolencia. En casos más graves, la intoxicación ha provocado confusión, pérdida de conciencia e incluso la muerte, como ha ocurrido en el suceso registrado en Ceclavín.

Qué hacer ante una posible intoxicación

Ante la mínima sospecha, se ha recomendado abrir puertas y ventanas de inmediato, salir al exterior y llamar al 112. No se debe volver a entrar en la vivienda hasta que los servicios de emergencia lo autoricen. La rapidez en la actuación ha resultado determinante para salvar vidas.

Los expertos han aconsejado la instalación de detectores de monóxido de carbono homologados, especialmente en viviendas con sistemas de combustión. Estos dispositivos, similares a los detectores de humo, han permitido alertar de concentraciones peligrosas antes de que aparezcan los síntomas.

Detectores de monóxido de carbono.

Detectores de monóxido de carbono. / El Periódico Extremadura

El monóxido de carbono ha afectado con mayor gravedad a personas mayores, niños y pacientes con enfermedades respiratorias o cardíacas. En estos grupos, la intoxicación puede evolucionar más rápido y con consecuencias más severas.

En comunidades de vecinos, se ha aconsejado realizar inspecciones periódicas de las instalaciones comunes, asegurar una ventilación adecuada en garajes y salas de calderas y promover campañas informativas entre los residentes.

Los últimos dos casos

Fue a las puertas de la Nochebuena cuando la Policía Nacional confirmaba el fallecimiento de un matrimonio de mediana edad en la plaza 8 de septiembre, entre la parte antigua de Cáceres y la avenida de las Delicias. Se trataba de Joel y Marta, los padres de familia que residían en el inmueble B2. Procedían de Nicaragua, pero ya llevaban varios años residiendo en la ciudad.

El suceso habría tenido lugar por la mala combustión del aparato con el que se calentaban durante la noche. A pesar de que este es el primer indicio, será la autopsia que les practicarán en el Instituto de Medicina Legal la que determine la causa exacta de la muerte del matrimonio. La Policía Nacional sí confirma que no se trata de una muerte violenta.

Un compañero de trabajo del hombre, de unos 40 años, habría dado la voz de alarma porque no se ha presentado al trabajo esta mañana. En ese momento, acudió a la vivienda y se dio la voz de alarma a las fuerzas de seguridad de la ciudad. Entraron al interior de la casa, pero no podían acceder a la habitación, por lo que fue necesario forzarla. Dentro hallaron los cuerpos de ambos sin vida.

En la vivienda residían también los tres hijos de la pareja, que eran adolescentes. No resultaron heridos porque la mala combustión del aparato apenas afectó a la estancia en la que se encontraban ellos. Dos de los hijos eran menores de edad, y uno es mayor. Por la mañana fueron atendidos por los servicios sociales.

Con sus vecinos mantenían una relación cordial. Así lo contó a este diario Aurelia Camacho: "Ella llevaba siempre un pañuelo, y yo la decía de broma que me tenía que enseñar a ponérmelo. Tenía varios hijos y cuando iba con ellos le preguntaba que cómo había tenido tantos, si ya no es habitual. Ha sido una lástima porque hemos visto cómo sacaban los cuerpos. No nos lo creíamos", señaló.

La muerte por la mala combustión de un aparato como estufas o calderas es causa por la intoxicación con monóxido de carbono, un gas que se genera por la combustión incompleta de los gases y que, al inhalarse, desplaza el oxígeno en la sangre, provocando síntomas como dolor de cabeza, mareos, náuseas y, eventualmente, desmayo y muerte, siendo crucial una buena ventilación y el mantenimiento de los aparatos. Es conocida como la muerte dulce.

Hace apenas unas semanas ocurrió un suceso similar en la calle Encina de la barriada cacereña de Aguas Vivas. Los gases de la caldera no se estaban evacuando de la forma correcta y, mientras las dos niñas pequeñas se estaban duchando, se empezaron a marear. Por suerte, no fue a mayores. Pero pasaron la noche en el hospital San Pedro de Alcántara para una valoración exhaustiva y aportarles oxígeno.

La legislación vigente ha establecido la obligatoriedad de revisiones periódicas de las instalaciones de gas y calefacción, así como el cumplimiento de los reglamentos de instalaciones térmicas en edificios (RITE). El incumplimiento puede acarrear sanciones y, sobre todo, riesgos graves para la seguridad.

Las administraciones locales han reforzado en los últimos años las campañas de concienciación, especialmente en invierno, a través de recomendaciones públicas y colaboración con servicios sanitarios y de emergencia. Los expertos han coincidido en que la información y la prevención han sido las mejores herramientas para evitar tragedias como la ocurrida en Ceclavín.

El monóxido de carbono no se ve ni se huele, pero sus consecuencias han sido letales. La experiencia reciente en Cáceres ha vuelto a recordar que la prevención doméstica puede marcar la diferencia entre un susto y una tragedia.

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