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Diseños artesanales y extremeños

"Menos bombas, más bellotas": El Ciervo Azul, la tienda rural que vende sudaderas artesanas en Cáceres

Su fundador, Carlos Morán, recorre la península con sus diseños nacidos en la Sierra de Gata en mercados y ferias, y planea abrir una tienda-taller que funcione como espacio de creación y reunión

Cáceres

'Menos bombas, más bellotas', 'Me voy a plantar un pino' o 'Estoy como una cabra, siempre en el monte' son solo algunas de las curiosas frases que se ha podido ver estos días en el mercado navideño del paseo de Cánovas de Cáceres. El culpable se llama Carlos Morán, quien es el fundador y creador de El Ciervo Azul, su marca de ropa.

Todos sus productos, sean camisetas, sudaderas, tazas o pegatinas, contienen dibujos que él mismo realiza. De hecho, él hace todo. «Todos los dibujos son míos. Lo dibujo, yo, lo estampo yo…», cuenta. Sus ilustraciones contienen guiños hacia Extremadura, unos más evidentes que otros.

Historia

¿Cómo nació la marca? Según cuenta su dueño, «cacereño de toda la vida», fue gracias a su afición por dibujar. «Me fui hace 5 años a Sierra de Gata, a Acebo, a vivir. Llegué como arqueólogo y al final, como siempre he dibujado y me he dedicado a lo que es el mundo artístico y de ilustraciones, surgió El Ciervo Azul».

La mejor manera de obtener sus productos es a través de su tienda online (www.elciervoazul.com), hasta ahora su único punto permanente. No obstante, sí realiza ventas físicas por mercadillos por toda la península, tal y como ha hecho ahora en su ciudad natal. «Voy por diferentes mercados de la península, ya sean ferias medievales, mercados navideños o incluso festivales de música». También se le puede seguir en Instagram, en la cuenta @el.ciervo.azul.art. «Voy poco a poco».

Por otro lado, realiza productos con otro tipo de arte. «También tengo una parte que no he traído que es para primavera o verano que son unos teñidos con una técnica turca que consiste en pintar sobre el agua y con eso hago gorras, totebags…».

Acogida

Desde el primer momento, cuenta, quedó gratamente sorprendido por la acogida que están teniendo sus productos. «Me quedé bastante sorprendido porque hago un poco lo que me da la gana con los dibujos, pero a la gente le gusta y se ven identificados con ciertas imágenes». Por ello, asegura estar «muy agradecido».

Camisetas de El Ciervo Azul.

Camisetas de El Ciervo Azul. / Pablo Parra

También está contento con cómo le ha ido estas semanas en Cáceres. «Estoy contento porque, al ser temática extremeña porque a mí me tira mucho mi tierra, impacta mucho en la clientela. Así pueden llevar con ellos una parte de esta tierra, incluso gente de otros lugares de España que se han sentido identificados con las bellotas o con frases como la de ‘menos bombas, más bellotas’, una especie de ‘no a la guerra’ diciendo que produzcamos». Al fin y al cabo, «la bellota crea y la bomba destruye».

Planes

De cara al futuro de la marca, es seguro que realizará más diseños. Sin embargo, relata cómo tiene una idea en la cabeza que, aunque no sabe si se podrá llevar a cabo o no, espera poder hacerla. La idea consiste en «tener una tienda-taller, la cual también sea un lugar de reunión».

«Que haya una parte mía de trabajo, pero hacer una especie de coworking, que la gente vaya allí a crear. Que no sea solo un espacio de venta de ropa, sino también uno de reunión y estar allí tranquilos, compartir ideas o proyectos culturales». Así, aquellos a los que también les guste pintar se les presenta la oportunidad de que sus dibujos se comercialicen en productos que van a verse por todo el país.

El Ciervo Azul.

El Ciervo Azul. / Pablo Parra

El Ciervo Azul no solo llama la atención por sus curiosos diseños inspirados en Extremadura, sino por la amabilidad y cercanía con la que Carlos atiende a su público, vendiendo un producto no tan común como el de las grandes marcas pero que sí destaca por el amor y cariño que se le dedica.

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