Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Casi 40 años de actividad

Entre la incertidumbre y la resistencia: así se mantiene en Cáceres la galería de Cánovas

Pese al auge del comercio online y al cierre de locales, los negocios históricos de este recinto se sostienen gracias a su clientela fiel y a la esencia que los distingue

Vídeo | Así está la galería de Cánovas

Carlos Gil

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

El Centro Comercial Cánovas forma parte desde hace décadas del paisaje comercial del centro de Cáceres, aunque hoy pase más desapercibido. Situado en la avenida de España, en pleno paseo de Cánovas, este espacio nació a finales de los 80 como una apuesta ambiciosa por modernizar la actividad local y ofrecer una alternativa cubierta al tradicional paseo de tiendas a pie de calle.

Hoy, más de treinta años después, su realidad es algo más compleja, con negocios históricos que resisten junto a locales vacíos y una actividad irregular que refleja los cambios en los hábitos de consumo.

La galería abrió sus puertas en 1987 con una gran acogida. Dos plantas repletas de comercios, con un diseño diáfano, amplios pasillos y las primeras escaleras mecánicas en llegar a la ciudad. Toda una novedad que atrajo tanto a cacereños como a visitantes. Boutiques, perfumerías, tiendas de decoración, jugueterías o moda marcaron los comienzos. "Eran tiendas pequeñas, pero muy monas", recuerda Inés Martínez, propietaria de Lilas Boutique y una de las comerciantes que ha vivido toda la evolución del recinto. "Es una galería pequeña, pero muy cuidada y responsable con los horarios", apunta.

Un modelo en transformación

Con el paso de los años, los establecimientos se han visto obligados a ajustarse a una realidad cada vez más exigente. La irrupción de internet y la aparición de grandes superficies y cadenas ha transformado el mapa comercial de la ciudad.

Grupo de personas a la entrada de la galería.

Grupo de personas a la entrada de la galería. / Carlos Gil

"Es una pena, pero llegará el día que desaparecerán casi todas las tiendas locales", lamenta Luis Fernando Villegas, responsable de Villegas Jeans, un negocio familiar especializado en pantalones vaqueros con una larga trayectoria y reconocido prestigio dentro de la galería.

Actualmente, el Centro Comercial Cánovas cuenta con alrededor de veinte locales abiertos, aunque la ocupación no es del todo homogénea. Mientras la planta baja mantiene una actividad relativamente estable gracias a comercios asentados —la librería Pléyades; tiendas de moda y complementos como Villegas Jeans, Lilas Boutique y La Época; la joyería Chess; la perfumería Opalin; o Ramos Peluqueros—, la planta superior acusa una pérdida evidente de dinamismo, con numerosos locales cerrados y escaso tránsito, en consonancia con lo que suele ocurrir en las pequeñas galerías.

Señas de identidad

Según expone Pilar, dueña de la perfumería Opalin, muchos de los que que permanecen activos en la planta baja son, precisamente, los que iniciaron su actividad en aquellos primeros años y, a pesar de los cambios, han conseguido "adaptarse manteniendo su esencia".

Los negocios que siguen en pie son un ejemplo de la fortaleza del pequeño comercio. La mayoría han logrado mantenerse gracias a la constancia y a una clientela fiel construida durante décadas. "Sobrevivimos por la manera de atender, el asesoramiento y el buen producto", afirma Villegas.

Su familia fue pionera en traer a Cáceres marcas de vaqueros como Lois hace más de sesenta años, un legado que continúa hoy y que esperan mantener con una nueva generación al frente. "Seguiremos luchando mientras podamos", señala con firmeza.

A su vez, todos conservan una seña de identidad cada vez menos común: la cercanía y la atención personal. "Aquí conoces a todo el mundo, y algunos clientes acaban siendo amigos", subraya Pilar.

Retos y mejoras

Sin embargo, los propietarios destacan la escasa visibilidad del recinto, un problema habitual en las galerías interiores frente a los establecimientos a pie de calle. "Vivimos gracias a una clientela fija, personas que nos conocen de toda la vida", explica Inés Martínez, quien también pone en valor el compromiso y la responsabilidad entre los comerciantes.

Pasillo central de la planta baja del recinto comercial, situado en la avenida de España.

Pasillo central de la planta baja del recinto comercial, situado en la avenida de España. / Carlos Gil

Además, coinciden en que la falta de promoción conjunta dificulta atraer nuevos públicos y reactivar las zonas menos transitadas. A ello se suma la ausencia de grandes marcas y de negocios de hostelería, lo que contribuye a que muchos compradores opten por otras áreas comerciales de mayor tamaño.

Pese a todo, propietarios como Pilar confían en que la ciudadanía siga valorando "la importancia del comercio pequeño, con un trato más humano", una seña de identidad que, a su juicio, sigue marcando la diferencia.

Resistencia diaria

Así, el futuro del Centro Comercial Cánovas se mueve entre la incertidumbre y la resistencia. Sus comerciantes apuestan por la calidad, la constancia y la especialización como claves para seguir adelante. En un contexto de transformación del comercio urbano, este espacio permanece como un reflejo fiel del esfuerzo diario del pequeño comercio por mantenerse vivo en pleno centro de la ciudad.

Tracking Pixel Contents