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Fin a un histórico comercio de barrio

Adiós a La Maruchi: el supermercado más antiguo de Cáceres cierra sus puertas tras más de siete décadas en Llopis

Después de toda una trayectoria al frente del negocio, Toñi Brillo ha decidido poner fin a la actividad de este histórico establecimiento, muy ligado a la vida diaria del barrio

Toñi Brillo, en el supermercado La Maruchi de Llopis Ivorra.

Toñi Brillo, en el supermercado La Maruchi de Llopis Ivorra. / Carlos Gil

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

El barrio de Llopis Ivorra ha dicho adiós a uno de sus comercios más emblemáticos. El supermercado La Maruchi, considerado el más antiguo de Cáceres, ha bajado definitivamente la persiana tras más de siete décadas de historia, poniendo fin a una etapa marcada por el trato cercano y el comercio de barrio.

El establecimiento, un negocio familiar fundado en 1954 en la calle Colombia y regentado desde hace años por la cacereña Toñi Brillo, ha cesado su actividad coincidiendo con el final del año. A sus 62 años, la propietaria ha optado por adelantar el cierre ante el desgaste que supone mantener en pie un comercio tradicional. "Para los cuatro o cinco meses que me quedan para poder cobrar la prestación por jubilación, no merece la pena continuar", explica.

A ello se suman las crecientes dificultades para sostener el día a día del supermercado. "El local cuenta con la licencia más antigua de todo Cáceres, pero era prácticamente imposible mantenerlo porque requiere mucho trabajo y cada vez hay más pegas para todo. Además, llevábamos varios meses buscando carnicero y no encontrábamos a nadie porque cada vez quedan menos", añade su hermano Jesús, a cargo del otro supermercado que la familia mantiene abierto desde hace 35 años en la calle La Roche Sur Yon.

Jesús Brillo, hermano de Toñi, gestiona el otro supermercado que la familia mantiene en La Roche Sur Yon de Cáceres.

Jesús Brillo, hermano de Toñi, gestiona el otro supermercado que la familia mantiene en La Roche Sur Yon de Cáceres. / Carlos Gil

Sin relevo

A la situación personal se suma la falta de relevo familiar. "Yo no tengo hijos y mis sobrinos tienen otros trabajos", señala Toñi. En la misma línea, su hermano lamenta que las nuevas generaciones opten por otros caminos profesionales: "Los jóvenes ya no quieren seguir con esto. Son muchos problemas y requiere un enorme esfuerzo, además de que hoy en día los gastos y la competencia han aumentado considerablemente".

Un adiós sentido

El adiós a La Maruchi no ha pasado desapercibido entre los vecinos del barrio. "Entre los clientes de toda la vida hay mucha tristeza", comenta la reponsable, "ya que hay personas que llevan 60 o 70 años viniendo a comprar aquí".

La propia Toñi recuerda los orígenes de un negocio profundamente ligado al barrio. "Esto empezó como un pequeño local que fundó mi madre cuando era joven y que hace más de dos décadas decidimos ampliar”, relata.

Cierre por todo lo alto

Como despedida, la familia organizó el pasado 31 de diciembre una pequeña celebración con sus clientes, muchos de ellos habituales desde hace décadas, en un gesto de agradecimiento por tantos años de confianza y cercanía. "Les ofrecimos chupitos y todo lo que quisieron”, cuenta Jesús con una sonrisa.

Con el cierre de La Maruchi se va algo más que un comercio: se pierde un pedazo de la historia cotidiana de Cáceres y del barrio de Llopis Ivorra, donde durante casi tres cuartos de siglo este supermercado ha formado parte de la vida diaria de varias generaciones.

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