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Un viaje de descubrimiento y valentía

Abril Rubio Rey, Miss Trans Extremadura desde Cáceres: "Comencé a comprarme ropa de chica, tacones, pelucas, pero me los ponía encerrada en mi cuarto"

Tras superar dificultades personales y familiares, encontró en el certamen una oportunidad para valorarse, dejando atrás etapas oscuras y reconstruyendo su vida en su pueblo natal

VIDEO | Abril Rubio Rey, Miss Trans Extremadura

Carlos Gil

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Abril Rubio Rey se ha coronado como Miss Trans Extremadura y este año representará a la región en el certamen Miss España Trans, acompañada de concursantes de otras comunidades autónomas.

Desde niña, Abril Rubio sentía que no encajaba. En el colegio interpretaron esa diferencia como un problema y la derivaron a psicólogos. "Siempre fui muy tranquila y sensible, lloraba por todo. Sabía que no era como el resto de los niños, aunque tampoco tenía referentes que me ayudaran a entender qué me estaba pasando. Al principio me juntaba con los chicos, pero poco a poco empezaron a apartarme y terminé acercándome más a las chicas. Con el tiempo me dejé el pelo largo y ahí empezaron los problemas: algunos profesores me decían que no podía ir "así", que tenía que cuidar más mi aspecto. Yo estudiaba en Carmonita, un pueblo de apenas 500 habitantes. Más adelante, ya en la adolescencia, me fui a Alcuéscar y allí comenzaron las burlas. Aun así, también fue una etapa en la que empecé a sentirme un poco más libre y a contar que me gustaban los chicos. Por entonces tuve una pareja que me preguntaba muchas veces si me sentía mujer. Al principio siempre lo negaba, hasta que un día se lo confirmé. Después se lo conté a una de mis hermanas, pero éramos muy pequeñas, no lo entendía del todo y yo tampoco me atreví a dar el paso".

Dejó los estudios y montó un bar para ayudar a su familia

Tras dejar los estudios, comenzó a trabajar en la hostelería y, con los pocos ahorros que tenía, abrió un bar. "En mi familia lo pasábamos mal, había muchas dificultades y a veces faltaba incluso para comer. Éramos pobres. Por eso vi en el trabajo y en emprender una oportunidad para salir adelante y ayudar en casa. Gracias a eso pude apoyar a mi familia, que siempre ha estado a mi lado. Al mismo tiempo, empecé a encontrarme mal. No dormía, no comía. Comencé a comprarme ropa de chica, tacones, pelucas, pero me los ponía encerrada en mi cuarto. Incluso dormía con la peluca puesta. Pensaba que me estaba volviendo loca, porque yo me veía bien, pero no entendía qué me estaba pasando. Empecé a hacerme muchas preguntas y, cuando pensaba en el futuro, me imaginaba casándome con un vestido. Mis amigas me preguntaban, pero yo no decía nada. Sentía que, si daba el paso, iba a defraudar al pueblo, a mi familia. Hasta que hace siete años, con 20 años, me atreví y hablé con mi madre. Ella me dijo que no sabía cómo era todo el proceso, pero que iba a estar ahí, luchando conmigo".

Comenzó su transición

Acudió a su médico de cabecera, un profesional mayor que no supo cómo proceder ni qué pasos dar y tuvo que buscar información por su cuenta, apoyándose en otras chicas y en la Fundación Triángulo. Empezó a explorar su identidad con pequeños pasos: pidió una peluca, fue de compras y adquirió incluso sujetadores. A medida que se informaba, encontró la manera de iniciar su transición y fue ella misma quien llevó a su médico de cabecera las indicaciones necesarias para que la derivara a Endocrinología.

Inició una nueva etapa en Cáceres

Con ganas de empezar de nuevo, decidió dejar el pueblo y trasladarse a Cáceres junto a su pareja. Cerró el bar porque sentía que no era bien vista y que ya no se encontraba cómoda allí. En la ciudad inició una nueva etapa, comenzó a trabajar en el hotel Vetonia y avanzó en su transición, incluyendo una operación de pecho, con la que empezó a sentirse mejor consigo misma. Poco después, la relación de pareja llegó a su fin.

Tras tocar fondo, el certamen se convirtió en su impulso

"Perdí un poco el control: fiestas, consumo y una relación muy tóxica que tuve hace justo un año me llevaron a tocar fondo. Salí corriendo de Cáceres y regresé a mi pueblo. Me recetaron un tratamiento antidepresivo y durante un tiempo no tenía ganas de nada. Gracias al apoyo de mi familia fui recuperándome y volví a encontrarme conmigo misma. Con el tiempo decidí retomar la relación con el chico con el que me había ido a Cáceres y con el que sigo a día de hoy. Ahora estoy mucho más estable. He arreglado la casa de mi infancia en el pueblo y vivo allí sola, pero rodeada de mi familia y de mi pareja. Estoy tranquila, en paz. Fue en ese momento cuando vi el anuncio del certamen y me inscribí casi por probar suerte, sin imaginar que sería la seleccionada. Cuando me llamaron por teléfono para decirme que iba a representar a Extremadura me quedé en shock. Yo solo quería seguir tranquila, pero sabía que no podía dejar pasar esa oportunidad. Éramos 200 chicas en el casting y fui la elegida. Este reconocimiento me está ayudando a valorarme más y a creerme mi propio camino. Ahora voy a participar en Miss España Trans representando a nuestra región".

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