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Blog del cronista

Muertos de frío en el Calvitero: un siniestro nazi que conmovió al Valle del Jerte

El accidente de un avión alemán de la Legión Cóndor en enero de 1937 activó un amplio dispositivo de búsqueda en plena sierra, dejó seis aviadores fallecidos y se convirtió en uno de los episodios más singulares y silenciados de la Guerra Civil en el Valle del Jerte

Juan Pedro Recio Cuesta

Juan Pedro Recio Cuesta

Cáceres

En pocos meses se cumplirán 90 años del inicio de la Guerra Civil, un conflicto que tuvo unas consecuencias devastadoras para España y que también afectó al espacio geográfico protagonista de esta crónica: el Valle del Jerte.

Totalidad

La práctica totalidad de esta comarca del norte extremeño quedó, en los primeros compases del conflicto, bajo el control de las fuerzas del bando sublevado el 18 de julio de 1936 y encabezadas por Franco. Aunque en ella no se produjeron batallas o acciones bélicas como tal, la guerra sí se dejó sentir en otros aspectos. Por ejemplo, en el ir y venir de convoyes militares por la entonces carretera de Plasencia a El Barco de Ávila, en el sabotaje de algunas infraestructuras por parte de personas que militaban en partidos o sindicatos de izquierdas (caso del puente de la Garganta de Becedas), en los ciertos conatos de resistencia que se dieron en diversas localidades o, siendo esta la más trágica, en los paisanos que perdieron su vida combatiendo en el frente (en ambos bandos) y en la violencia practicada (asesinatos o encarcelamientos) por las fuerzas sublevadas en julio del 36 sobre personas de izquierda.

Situados en el espacio y en el tiempo, el suceso que narramos está directamente relacionado con la Guerra Civil y con ese ir y venir de fuerzas militares que en ella participaron desempeñando diferentes funciones. De los dos bandos que se enfrentaron, el encabezado por el general Franco no estuvo solo, ya que contó con el apoyo económico, militar y logístico de la Alemania de Adolf Hitler y de la Italia de Benito Mussolini (al igual que la República recibió el apoyo de la U.R.S.S. de Stalin). Fue, por tanto, una guerra civil que tuvo amplias implicaciones y repercusiones internacionales.

Legión Cóndor

El régimen de la Alemania nazi de Hitler, entre otros recursos, envió a España cientos de aviones militares: la famosa Legión Cóndor, que protagonizó bombardeos como el de Guernica (abril de 1937) y que tuvo importancia, a nivel militar, por las operaciones realizadas. De esos aviones, muchos cumplieron con la misión que tenían encomendada, pero decenas de ellos tuvieron siniestros y sus tripulantes perdieron la vida. En Extremadura, así sucedió en el término de Cabeza la Vaca y también en las sierras del Valle del Jerte. Por lo ya publicado por Esther Sánchez Calle, por Pedro Emilio López Calvelo y por quien escribe estas líneas, sabemos que un avión alemán, modelo Junker, se estrelló en las inmediaciones del Calvitero, el punto más alto de Extremadura, el 16 de enero de 1937, cuando realizaba un servicio de transporte de correo.

Ocurrido el accidente y conocido este, no tardó en activarse un dispositivo que duró semanas. Se iniciaron las labores de búsqueda, que quedaron en manos de las autoridades franquistas, las cuales llevaron este asunto con mucho celo y casi en secreto para que la noticia no trascendiera demasiado. Sabían que habría fallecidos y que el avión transportaba documentación. Había que llegar al lugar cuanto antes e impedir que nadie sin autorización lo hiciera previamente. De ahí las diversas circulares que, durante los meses de enero y febrero, se enviaron desde el puesto de la Guardia Civil de Jerte y desde la Falange de esta misma población a las autoridades de los pueblos cercanos para que estas se encargaran de que nadie, sin autorización, subiera a la zona del Calvitero. En estos meses de invierno la sierra estaba repleta de nieve, circunstancia que dificultó, hasta en varias ocasiones, el hallazgo tanto del avión como de los tripulantes. Y es que fueron varias las expediciones de rastreo que partieron desde, principalmente, Jerte y Tornavacas, en las que participaron no solo Guardia Civil, falangistas y hasta una delegación de militares alemanes venidos hasta el Jerte, sino los principales conocedores de este montuoso terreno: paisanos de estos dos pueblos.

Varias semanas después

Finalmente, transcurridas ya semanas del suceso, se localizó el avión siniestrado, a sus tripulantes y a la correspondencia que transportaba. Los tripulantes, que eran seis, debieron morir en el lugar, no tanto debido al impacto sino de frío, pues las condiciones meteorológicas eran, en aquellos momentos, muy rigurosas, encontrándose el lugar repleto de nieve y con temperaturas bajo 0º. Sus cuerpos, ya sin vida, fueron trasladados a Jerte, donde fueron recogidos, junto a la correspondencia y a los principales enseres del avión, por parte de los soldados alemanes.

¿Y qué pudo causar tal accidente? Pues todo apunta al tiempo. Y es que, guiándonos por los testimonios orales recabados, en aquel enero de 1937 se dieron varias jornadas de densas nieblas que impedían tener una visibilidad adecuada, siendo este, muy seguramente, el principal motivo que lo desencadenó. Unos mismos testimonios orales que también recordaban haber escuchado que los cuerpos de los alemanes fueron hallados, ya sin vida (»muertos de frío» o «congelados»), en el lugar del siniestro.

Tripulación

Ya localizado el avión y su tripulación, la prohibición de acceder sin permiso a aquel lugar siguió vigente durante meses, pues aún quedaban bastantes restos del aparato por los alrededores de la zona de donde había impactado. Así, en el verano de 1937, cuando ya existían condiciones mucho más favorables para subir a la sierra, se siguieron encontrando restos del avión.

En Jerte y en Tornavacas este hecho aún perdura en la memoria y recuerdos de no pocos de sus habitantes. Por los testimonios orales, sabemos que en Jerte fueron custodiados también varios fragmentos del avión que fueron bajados, hasta allí, desde la sierra. Pasado ya un tiempo del suceso, paisanos de estos dos pueblos siguieron subiendo a la zona del accidente y encontrando chapas, pequeños restos así como otros efectos del avión y de sus tripulantes. Otros que tenían ganado por aquel lugar o que habitualmente lo frecuentaban, también recuerdan haber visto algunos pequeños restos del aparato hasta tiempos bastantes recientes (años de 1960 y 1970). Allí existió también, durante décadas, un pequeño monumento erigido en recuerdo de los alemanes fallecidos, del que nada se conserva en la actualidad.

Historia

Pero esta historia no acaba aquí. Veinte años después del accidente, en agosto de 1957, en un tiempo ya lejano a la guerra pero en el que el suceso aún seguía muy presente en la memoria colectiva, se celebró un acto-homenaje, en memoria de los aviadores que perdieron allí la vida, en el mismo lugar en el que sucedió el siniestro: el Calvitero. Pero esa ya es otra historia del pasado más reciente de Tornavacas y del valle, de la que nos ocuparemos en próximas crónicas.

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