Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Infraestructuras

Lo que se espera del aeródromo de Cáceres y lo que puede llegar a ofrecer

Lejos de la idea de un aeropuerto al uso en el que cualquiera puede tomar un vuelo, apenas se beneficiarán los viajeros privados y algunos turistas

VIDEO | Lo que se espera del aeródromo de Cáceres y lo que puede llegar a ofrecer

El Periódico Extremadura

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Cáceres va a tener un aeródromo. Está todo definido. Va a estar ubicado a ocho kilómetros de la ciudad, al oeste de Capellanías, en una zona conocida como Marradas de la Sociedad. Todo avanza. Lento, pero avanza. Se han producido retrasos en los trámites previos a la licitación de la redacción del proyecto debido a diversos cambios normativos que han obligado a modificar el pliego para adaptarlo a la nueva regulación. Pero todo está muy cerca de que este paso, que se antoja crucial para las aspiraciones de una ciudad que ahora sí está ilusionada con lo que puede llegar, reciba la luz verde definitiva.

Y es que, desde que en 1951 (hace ya 75 años) se formalizó un acuerdo promovido por la Diputación de Cáceres para solicitar que el avión que cubría la ruta Madrid-Badajoz realizara escala en la capital cacereña, todo se ha ido complicando. El fin principal era favorecer el desarrollo turístico y económico de la ciudad, ya que mejoraría las comunicaciones y facilitaría el acceso al territorio. Aunque también es importante destacar que la ciudad ya había contado previamente con un campo de aviación, hoy convertido en el recinto ferial. Tiene una amplia historia cuyo origen se remonta a 1912, cuando se preparó para un festejo de feria en el que se pudo disfrutar del francés Henry Tissier volando en su aeroplano. A partir de ese año, se fue mejorando hasta el punto de poder recibir aviones.

Más espacios

De allí tuvieron que trasladarse. Lograron llegar a La Cervera en 1991. Los terrenos eran de la Diputación de Cáceres, que los había expropiado para habilitar un campo de vuelo. Incluso se planteó un aeropuerto. Pero nunca llegó a hacerse realidad. En 2005 llegó la denegación de la licencia de Aviación Civil para volar, aunque ha seguido funcionando de forma esporádica con permisos para eventos. Surgió entonces la posibilidad de crear otro aeródromo en un punto distinto de la ciudad: Los Arenales. Sin embargo, en 2022 el Gobierno impidió su construcción al emitir una declaración de impacto ambiental negativa. La causa principal fue que no se podía descartar que produjera un impacto negativo sobre la vegetación, las aves del entorno del proyecto y los hábitats de interés comunitario.

Cáceres tendrá un aeródromo

Carlos Gil

Y, tras barajar distintas opciones, parece que ha llegado la definitiva. La elección del oeste de Capellanías evitará, presumiblemente, declaraciones ambientales no favorables como ya ocurrió en 2022, al no colindar con una zona Zepa. También está lo suficientemente alejada de la zona de especial conservación del embalse del Ancho. Todo hace indicar que sí. Que esta vez sí. Además, también hay interés político.

Convenio

Así quedó demostrado con la firma de un convenio entre el consejero de Infraestructuras, Transporte y Vivienda de la Junta de Extremadura, Manuel Martín Castizo, y el alcalde de la ciudad, Rafa Mateos, cuando procedieron a su rúbrica y explicaron su contenido. «En las próximas semanas» saldrá a licitación la redacción del proyecto. El coste de este primer paso va a ascender a 225.000 euros. La ejecución total tiene un precio previsto de 5,1 millones de euros y debería estar construida en un plazo de cuatro años.

Contará con 50 hectáreas de superficie en suelo no urbanizable común, que se corresponde con un suelo rústico con menor nivel de protección. Se ha escogido este territorio por criterios aeronáuticos y medioambientales, la orografía del terreno, la ausencia de arbolado, la facilidad de acceso, la cercanía a la ciudad, el uso del suelo, la orientación favorable según los vientos dominantes, la capacidad para acoger toda la infraestructura y la inexistencia de obstáculos o edificaciones que puedan afectar. Eso sí, lo que va a ser muy similar a aquella escala solicitada en 1951 son los objetivos: mejorar la conectividad de la ciudad y favorecer su desarrollo económico y social.

Sin embargo, hay que aclarar algunas cuestiones relativas a lo que va a ser y lo que no este aeródromo. No va a ser un aeropuerto al uso, en el que cualquier viajero pueda tomar un avión y desplazarse a cualquier parte del mundo. Eso quedó claro desde el principio. Va a estar destinado a la aviación privada, ultraligeros, vuelos turísticos, sanitarios y de emergencias. Quedará excluido, por el momento, el uso comercial y el transporte de mercancías, ya que se trata de un proyecto escalable y existe la posibilidad de ampliar sus usos en un futuro si la ciudad lo requiere.

Así será

El espacio ya está definido. Tendrá cinco hangares pequeños para aeronaves particulares y dos de mayores dimensiones para mantenimiento y actividades aeronáuticas, además de una pista para veleros y una zona de aeromodelismo. También contará con viales de acceso, plataforma de estacionamiento de aeronaves, un edificio de usos comunes y un aparcamiento de 2.000 metros cuadrados. Además, dispondrá de acometidas de luz y agua. La pista principal tendrá una longitud de 800 metros y un ancho de 18. La de veleros no estará asfaltada y contará con 805 metros de largo y 30 de ancho. La de aeromodelismo será la más corta y dispondrá de una marquesina para el público.

Ahora, con todo prácticamente listo para que este primer paso reciba luz verde, el debate sobre la conectividad de la ciudad ha vuelto a centrarse en el aeródromo y en cómo Cáceres ha sobrevivido todo este tiempo sin un espacio fijo para sus vuelos. La apertura del recinto puede suponer que la ciudad aspire a cotas mucho más altas, todo ello unido a la mejora de las infraestructuras con la llegada del AVE, la posible construcción de una terminal ferroviaria y la ampliación de suelo industrial en el polígono de Capellanías.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents