Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Caso

Una familia de Cáceres denuncia su desesperación ante la larga espera para una operación: "No puede vivir así"

La sonda, las infecciones y las limitaciones físicas y psicológicas derivadas de la espera, agravan la situación de Francisco, que ve cómo su calidad de vida se deteriora

Imagen de Francisco.

Imagen de Francisco. / Cedida

Cáceres

«Estamos desesperados». Es la conclusión a la que llega Clarissa Flores cuando se pone en contacto con este diario para denunciar la situación que está viviendo su familia, más concretamente su marido. «Es una desesperación absoluta la que tenemos porque no sabemos ya ni a quién acudir, ni cómo hacerlo, con lo que le supone a una persona de 50 años que le limita totalmente la vida». Es es la situación, a grosso modo.

El protagonista de la historia es Francisco José Muñoz, un hombre de 53 años que necesita una operación cuanto antes. Sin embargo, según cuenta su mujer, la lista de espera en la que ha entrado es de entre un año y medio y dos años. La intervención que necesita, de carácter urológico, le ayudaría a sobrellevar una vida normal, algo que por mucho que está intentando le está siendo imposible entre la sonda que lleva o sus constantes infecciones, una de ellas «muy gorda».

Para colmo, a finales de abril sufrió un infarto, y ha sido operado cuatro veces de la columna y la cervical. «No puede vivir así», señala la mujer.

Lista de espera y falta de personal

«Estamos cada dos por tres en urgencias, porque se le obstruye la cánula. En una de estas veces le comenté la situación a un médico de urgencias, y me dijo que es que no hay urólogos», cuenta. Es por eso por lo que la lista de espera para la ansiada operación es de casi dos años.

«Yo entiendo que tenga que haber una lista de espera. Lo entiendo y lo he entendido siempre. Pero hombre, que le digan a una persona que año y medio a dos años, cuando tiene además una cardiopatía grave, que le hizo estar en la UCI y todo... yo ya no sé ni lo que hacer», afirma desesperada.

Allí en el hospital, según Clarissa, fue una enfermera la que empatizó completamente con ellos. «La enfermera, que fue muy maja, nos dijo que tenía que estar ya en preferente, que lo tenían que haber operado ya. Primero, por edad, y segundo, por la cardiopatía».

Y a todo esto habría que sumar el tratamiento «tan fuerte» por el infarto, pues asegura que «yo lo que no quiero es que tengamos un problema gordo porque luego al final el que paga el pato es el paciente». También le indigna y no entiende cómo en pleno siglo XXI no se le puede anestesiar a su marido por la falta de personal especializado, «con el dolor que ello conlleva».

Vida

¿Y cómo está Francisco anímicamente? «Fatal». Ya no solo entra en juego el problema físico, sino también el mental. «No puede hacer vida, depende de una sonda que además se la tienen metida en la tripa, debajo del ombligo, y no puede salir a dar un paseo o simplemente quedar con los amigos, tiene que estar siempre pendiente, es lo que conlleva llevar una bolsa».

Y, al final, afecta a todo el entorno. «Ya he perdido la cuenta de las veces que hace el intento y tengo que ir a por él porque, en fin, los efectos secundarios son psicológicamente fatales y luego muy deprimentes, la verdad. Y eso sin contar el verano que ha tenido».

El verano, según explica su mujer, que también tiene esclerosis múltiple, fue, sencilla y llanamente, «horroroso», dado a la imposible tarea de intentar que no se vea la bolsa debajo del pantalón corto. Un intento de vida normal que al final sale mal y afecta psicológicamente, no solo a él, sino a ella también, teniendo que estar «pendiente de todo».

¿Y tirar por la sanidad privada? «Lo hemos pensado, incluso en la desesperación, pero no todo el mundo puede permitírselo económicamente, por que no es una operación de juanetes o cataratas», explica. Además, cuenta que a su marido le da pánico también por los antecedentes que tiene.

«En una pública, si pasa algo tienes preparada una UCI, pero en la privada... hay que mirar los pros y los contras. ¿Que le operarían rápido? Pues sí, porque además toda la familia en Madrid se está moviendo. Ya sé de una clínica que es especializada únicamente en temas de urología masculina, pero dice que le da miedo meterse en la privada con este tema».

Lo que dice la Junta

El matrimonio, residente en Cáceres, ha interpuesto varias quejas en el Hospital Universitario, donde es tratado Francisco. La última, el 31 de diciembre. La Junta de Extremadura, al ser preguntada por este caso, alega que «el paciente está incluido en lista de espera desde el mes septiembre y su próxima consulta es en el mes de febrero». Por tanto, «el paciente se encuentra dentro del plazo previsto por la Ley 1/2005 (180 días), de 24 de junio, de tiempos de respuesta en la atención especializada del Sistema Sanitario Público de Extremadura».

Además, hace referencia a las quejas interpuestas, y añade que «desde el SAU, que es la vía para formalizar las quejas, se han atendido sus reclamaciones indicándole que está en los tiempos de espera establecidos por la ley».

Tracking Pixel Contents