Un repaso a nuestra historia reciente
Felipe de Borbón vuelve al Cefot de Cáceres 30 años después: así fue su primera visita en la que le cantaron un villancico
Uno de los soldados que juró bandera fue el hijo del entonces alcalde de Cáceres, Carlos Sánchez Polo

El Rey con los mandos militares y Antonio Vázquez, Rodríguez Ibarra, Carlos Sánchez Polo y Alicia Izaguirre. / El Periódico Extremadura

5 de enero de 1995-24 de enero de 2026. Distan 30 años desde la primera y la segunda visita de Felipe de Borbón al Centro de Formación de Tropa de Cáceres. La primera la hizo como Príncipe de Asturias, la segunda como Rey de España. Pero ¿cómo fue aquel primer encuentro de Su Majestad que recogieron de manera precisa las páginas de El Periódico Extremadura? 'Felipe de Borbón apadrina en Cáceres la jura de bandera de 1.500 soldados'. Así tituladaba este diario una portada en la que aparecía el entonces heredero al trono presidiendo en el Centro de Instrucción de Reclutas (CIR) de Cáceres, como así se denomiba la base militar Santa Anta, los actos de Jura de Bandera de los 1.488 reclutas del último reemplazo de 1994, coincidiendo, en aquel momento, con la celebración del 30 aniversario de la creación de esta unidad militar. Ahora, cuando se han cumplido 60 años de la efemérides, el Rey volverá a pisar el acuertelamiento cacereño.

Los mandos felicitando al entonces Príncipe de Asturias. / El Periódico Extremadura
Eran las once menos cinco de la mañana, cuando el helicóptero de la Casa Real procedente del Palacio de la Zarzuela tomaba tierra en las proximidades de la explanada de desfiles. Una comitiva de coches oficiales recogió al Príncipe y le trasladó a las proximidades de la tribuna de autoridades, donde fue recibido por el coronel jefe de la unidad, Pedro Ramírez Verdún, y el entonces presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra.

Imagen de la portada del periódico. / El Periódico Extremadura
A las once en punto de la mañana, daban comienzo los actos de la jura, que Don Felipe de Borbón inició pasando revista a las tropas y rindiendo homenaje a la bandera.
Vestido con el uniforme de capitán de Infantería, el Príncipe presidió el desfile de los nuevos soldados desde el palco presidencial, acompañado por diversas autoridades civiles de la región: el presidente de la Junta; el presidente de la Asamblea regional, Antonio Vázquez; la delegada del Gobierno en Extremadura, Alicia Izaguirre; el gobernador civil de Cáceres, Ramón Zapatero; el presidente de la Diputación Provincial de Cáceres, Manuel Veiga; el alcalde de la ciudad, Carlos Sánchez Polo; así como el presidente y el fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, Ángel de Juanes y Jorge Sena, respectivamente, junto al arzobispo de Mérida-Badajoz, Antonio Montero, y el rector de la Universidad de Extremadura, César Chaparro.

Don Felipe de Borbón firmó en el Libro de Honor de la Unidad como testimonio gráfico de su paso por el CIR. / El Periódico Extremadura
Los mandos militares estuvieron representados por el teniente general de la Región Militar Centro, Vicente Cervera; los generales jefes de las Zonas Regional Centro y de la Brigada Motorizada XI, con sede en Badajoz, Félix González Bueno y Feliciano Calvo, respectivamente, junto al coronel jefe del CIR cacereño y gobernador militar de la provincia, Pedro Ramírez Verdún.
En el acto juraron bandera 543 reclutas de la Zona Centro; 436 de la Zona de Levante; 10 de la Zona Sur; 474 de la Región Pirenaica Oriental; 5 de la Región Pirenaica Occidental; 10 de la Zona Noroeste; 10 de otras regiones militares; 29 miembros de la Cruz Roja y 22 civiles, familiares de soldados.
Además de los 1.488 reclutas de diversas regiones militares también juraron bandera 22 civiles bajo la atenta mirada del Príncipe Felipe, que desde el palco de honor presidió los actos.
Virtudes militares
En su discurso a los nuevos soldados y a todos los presentes, el coronel Ramírez Verdún hizo alarde de las virtudes militares y se refirió a la paz como la «más antigua, noble y justa aspiración de la humanidad» y la definió como valor universal y «utopía a la que el hombre tiende».
El gobernador militar tuvo también un recuerdo para los soldados españoles destacados en la ex Yugoslavia realizando labores humanitarias dentro de las fuerzas de la ONU.
A los soldados que han realizado su período de instrucción en este CIR, Ramírez Verdún pidió que siempre recuerden su paso por esta unidad y por la ciudad de Cáceres, que recientemente concedió la Medalla de la Ciudad a este centro y por extensión a todos sus integrantes.

Vestido de uniforme de capitán. / El Periódico Extremadura
«Mañana, cuando lleguéis a vuestras unidades de destino, llevad en el corazón el nombre de la Ciudad de Cáceres; desde ahora formáis parte de ella, poseéis la Medalla de la Ciudad, que recientemente nos han concedido sus representantes; eso nos obliga a más, a ser magníficos soldados y ciudadanos», dijo el coronel.
Tras rendir un homenaje a los caídos, las tropas desfilaron ante la tribuna de autoridades. Posteriormente, el jefe del CIR saludó a uno de los padres y entregó un ramo de flores a una de las madres de los soldados que juraron bandera, que actuaron en representación de todos los familiares de soldados allí presentes.
Todos los actos se desarrollaron con absoluta normalidad, dentro del protocolo previsto. Entre las anécdotas a destacar, cabe señalar que uno de los reclutas fue el hijo del alcalde de Cáceres. Otro de los reclutas no pudo acabar el desfile ante un imprevisto desmayo, algo que también ocurrió a una de las personas del público.

La placa donde se deja constancia de la visita del ahora monarca. / El Periódico Extremadura
Tras la Jura de Bandera y el desfile de los nuevos soldados, el Príncipe de Asturias, acompañado de diversas autoridades civiles y mandos militares de la región, realizó un recorrido por las instalaciones del CIR, en su primera visita a esta unidad castrense, único centro de instrucción de reclutas que entonces permanecía en el territorio nacional.
Fuera de protocolo, el Príncipe departió amistosamente con los asistentes y firmó en el Libro de Honor de la Unidad como testimonio gráfico de su paso por el CIR de Cáceres. Como es habitual en todos los miembros de la Casa Real, el Príncipe de Asturias hizo alarde de sencillez y naturalidad una vez terminados los actos oficiales de la Jura de Bandera.

Visita al belén y posterior canto del villancico. / El Periódico Extremadura
En su recorrido por las instalaciones del CIR, Don Felipe olvidó por unos momentos su alto rango y departió amistosamente con los miembros de la comitiva. La misma actitud mantuvo en el posterior vino de honor ofrecido por los mandos de la unidad, donde, rompiendo el protocolo habitual, se acercó a todos los asistentes, estrechando la mano en innumerables ocasiones y cambiando impresiones sobre los más diversos aspectos. Su serenidad y cordialidad, al margen de ser digno de elogio por todos los presentes, sirvió para aminorar la rigidez que se impone en todo tipo de actos castrenses.
Una placa de mármol adosada a la fachada de una de las compañías deja desde entonces constancia de la visita real al CIR. Los soldados honraron la visita real con un belén hecho por ellos y un tradicional villancico, en tono castrense.
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