Aventuras y desventuras
Cáceres de 20.000 almas: “no había agua potable” y, aun así, la ciudad no paraba (toros, tertulias, teatros y una infanta en visita oficial)
En 1916, D. Miguel A. Orti Belmonte llegó a Cáceres, donde observó la devoción por la Virgen de la Montaña, la actividad cultural y social, así como la necesidad de viviendas sociales

CARLA GRAW

Ya bien metidos en este complicado siglo XXI, hemos creído interesante recuperar la visión que tuvo este insigne investigador natural de Córdoba y gran enamorado de Cáceres, cuando llegó en el año 1916 a nuestra ciudad hasta 1950.
Dejamos para otra ocasión todo lo que aportó a la cultura de nuestra ciudad y provincia.
Nuestro notable protagonista llegó a Cáceres el 14 de junio de 1916, nuestra ciudad vivía entonces en un ambiente meramente provinciano, con todo lo bueno y malo que hoy nos puede parecer, es decir con notables carencias, entre las que cabe destacar la falta de canalización del agua potable, algo que otras muchas capitales de provincia ya tenían solucionado.
A pesar de lo alejado geográficamente del conflicto bélico, conocido popularmente como Primera Guerra Mundial, a nuestros antepasados de aquella época, como personas cultas y sensibles les preocupaba bastante la situación. Siguiendo todos los detalles gracias a la información recibida por los periódicos, salvando la distancia y la demora del transporte.
Actividades culturales
Preocupación que sin embargo no impedía que los cacereños asistiesen a infinidad de actividades culturales, musicales, además de las multitudinarias corridas de toros.
Eran tiempos de tertulias, grupos reducidos de vecinos se reunían en determinados establecimientos o negocios, donde trataban de analizar la situación internacional, nacional, o simplemente local. Siendo los tertulianos en lo general, personas de un elevado nivel cultural de la época, tanto civiles como religiosos o militares, dedicados a investigar o escribir, o simples ciudadanos inquietos y preocupados. Cáceres tenía entonces poco más de veinte mil habitantes.
A pesar que hacía poco tiempo que había desaparecido la publicación titulada Revista de Extremadura (1899-1911), aún quedaban en el año 1916 los flecos de aquel desastre cultural, del cual se hizo eco D. Miguel que inmediatamente comprendió el alcance de dicha irreparable pérdida intelectual, primeramente, para nuestra ciudad, pero también para el conjunto de la provincia, y en definitiva para las futuras generaciones, algo que en la actualidad podemos comprobar y lamentar.
Siendo uno de los problemas más acuciantes de aquel Cáceres, la necesidad de viviendas sociales, se construyen nuevas casas por la Asociación Cacereña de Socorros Mutuos. Además de abrirse las Escuelas de la Obra Pía de D. Vicente Marrón. Y la observancia de la impresionante, inagotable y necesaria actividad social de la Tienda Asilo, la cual atendía a varios cientos de ciudadanos de todas las edades. En aquellas primeras décadas del siglo XX se daba en nuestra ciudad una fuerte concienciación de la beneficencia por parte de las clases sociales mas pudientes.
Los ciudadanos acudían a los bailes organizados en Artesanos y Concordia, daban sus paseos por el Cánovas de entonces y el Paseo Alto, eran muy asiduos a las corridas de toros, y eran habituales espectadores de las variadas obras de teatro que frecuentemente se ofrecían en los diferentes establecimientos de la ciudad.
El 11 de julio llegaba en visita oficial a Cáceres, la infanta Doña Isabel, tía carnal de Alfonso XIII. Organizándose en su honor numerosos y variados actos, en los que participó la mayoría de la población, incluido D. Miguel.
Fallecían D. Juan Muñoz Chaves, jefe del partido liberal y diputado a Cortes; D. Eugenio Escobar Prieto, erudito placentino, así como D. Vicente Paredes Guillén, quién donaba todos sus libros y objetos arqueológicos al por entonces Museo de Cáceres. Mientras veían la luz los primeros trabajos de D. Federico Reaño y D. León Leal Ramos.

Miguel A. Orti Belmonte. / El Periódico Extremadura
Nuestro protagonista observa la enorme devoción y respeto que todos los cacereños sentían por su patrona la Virgen de la Montaña, desplazándose a diario cientos de ellos hasta el santuario para verla. El propio Sr. Orti acude a postrarse a sus pies cada vez que le es posible, en solitario, con su familia y en ocasiones con sus amigos.
Desde su llegada a nuestra ciudad, el ilustre cordobés se va integrando perfectamente en todas las actividades de Cáceres, culturales, sociales, religiosa, etc.
La información de aquellos años estaba cubierta con: El Diario de Cáceres, El Correo Cacereño, El Adarve, El Reformista y el Noticiero, entre otros.
Toda la población sentía hondo pesar, por el fallecimiento el 25 de julio de 1918 del Ilustrísimo Señor D. José Miguel Mayoralgo y Ovando, a los 92 años de edad. Persona muy apreciada por sus paisanos y cuantos le conocieron dado su carácter abierto y social.
Como hasta aquel preciso momento Cáceres carecía de una historia oficial, debidamente escrita y documentada, la Excma. Diputación Provincial contrató a D. Rafael García Plata de Osma, en 1918, por lo que le dotó con dos mil pesetas, nombrando un jurado que lo componían: D. Publio Hurtado, D. Ismael del Pan, D. Manuel del Castillo y D. Santiago Gaspar, con el fin de valorar dicha tarea, lo cual desgraciadamente no pudo llevarse a cabo por toda una serie de coincidencias.
Durante estos años ya se comenzaba a tratar en determinados círculos de la sociedad cacereña, la necesidad de crear un Ateneo, dada la inquietud cultural que se estaba dando en la misma, y el vacío que en este aspecto existía.
Guarnición de quieto
En el año 1919 se establecía en nuestra ciudad, por fin, una guarnición de quieto, noticia que llenó de celebración las calles y plazas de aquel Cáceres, viniendo incluso la infanta Isabel, como madrina del acto. Un acontecimiento que cambio profundamente la mentalidad de nuestros antepasados, tal y como en el siglo XVIII lo había conseguido la creación en Cáceres de la Real Audiencia de Extremadura.
Ante lo que se conoció en el ámbito nacional como el desastre de Marruecos, Cáceres entero lloró, y se congregó en las iglesias de la ciudad, ya que muchos de sus hijos perecieron en el mismo, mientras que otros por el contrario volverían a casa, pero marcados de por vida.

Fotogalería | La patrona de Cáceres regresa a su santuario bajo la lluvia / Carlos Gil
Fallecía en el año 1921 D. Juan Sanguino Michel, uno de los fundadores de la Revista de Extremadura, relevante investigador local y promotor de la creación del Museo Provincial, del que fue su primer director, donando todos sus libros y datos al propio fondo del Museo y a la Comisión Provincial de Monumentos.
Uno de los recuerdos mas entrañables que durante años guardó D. Miguel fue, su participación directa en el Primer Congreso Eucarístico Diocesano, que se celebró aquí en Cáceres en el año 1922, entre los días 2 y 13 de noviembre. Para todo lo cual se organizaron toda una gran variedad de actos culturales, entre los que cabe destacar una magnifica Exposición de Arte Sacro donde D. Miguel junto con D. Marcial Higueros, pronunciaron sendos discursos.
Además, se realizó un solemne novenario en el templo de Santa María (hoy Concatedral). Triduos en las distintas parroquias, tres procesiones eucarísticas, así como veladas diarias en el Palacio Episcopal, conciertos y actos multitudinarios de todo tipo. Realizándose una procesión solemne como colofón del Congreso, en el que participó toda la ciudad y ciento de ciudadanos procedentes de distintos lugares de la provincia.
Poco a poco nuestra ciudad iba cambiando con la aparición de nuevos edificios y paseos que se llenaban de automóviles y de ciudadanos realizando relajantes paseos.
Un gran protagonista de la gran variedad de cambios que se iban produciendo en Cáceres, fue el entonces obispo de la diócesis D. Pedro Segura Sáez quién trabajó en toda una serie de actividades caritativas y sociales muy necesarias en aquellos difíciles años. Así aparecen los ejercicios espirituales, y llegan a nuestra ciudad varios movimientos católicos.
Eulogio Blasco y Juan Caldera
Cacereños ilustres como D. Eulogio Blasco y D. Juan Caldera, realizaban sus trabajos y participaban en numerosas exposiciones, de todo lo que se hacía eco detallado el periódico católico Extremadura, que ofrecía una minuciosa información sobre la coronación canónica de la Virgen de la Montaña, el 12 de octubre de 1924.
Un claro ejemplo del gran espíritu cultural que se estaba despertando en Cáceres fue la realización de una magnifica exposición artesanal que se realizó en el Palacio de los Golfines, en la que participaron una veintena de los mejores artistas locales del momento.
El 12 de octubre de 1925 se inauguraba el Ateneo de Cáceres, coincidiendo con un sentido homenaje a su presidente D. Publio Hurtado Pérez. Poniendo su nombre a la plaza que aún hoy sigue conservándolo.
El día 6 de enero de 1926 otro acontecimiento social atraería a toda la población. La inauguración de la magnífica escultura del ilustre Gabriel y Galán.
El 23 de abril de 1926, Festividad de San Jorge, Patrón histórico de nuestra ciudad se inauguraba el Gran Teatro.
El 7 de octubre de dicho año se creaba la feria del Libro, instalándose en las dependencias del Regimiento Segovia.
Y hasta aquí una Crónica de D. Miguel Orti Belmonte, de lo que el vio y vivió. Podemos comparar aquellos actos y acontecimientos con la actualidad.
Alonso J. Corrales Gaitán es investigador y biógrafo de D. Miguel.
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