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Un fenómeno bidireccional

La psicóloga Violeta Acedo explica en Cáceres por qué algunos mayores se sienten amenazados por las nuevas generaciones

La experta en emociones señala que los mayores, a menudo, experimentan 'duelos no elaborados' al sentir que los jóvenes carecen de valor, lo que dificulta la unión y el enriquecimiento mutuo

Violeta Acedo, psicóloga.

Violeta Acedo, psicóloga. / Cedida

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Violeta Acedo, psicóloga especializada en un enfoque integrador y experta en emociones, autoestima, trauma y vínculos, analiza para este periódico las diferencias generacionales y los motivos del rechazo que, en ocasiones, los mayores manifiestan hacia los jóvenes.

Cambio vital profundo

"Desde el paradigma de la psicología, estamos ante un cambio vital profundo. No se trata solo de que las personas mayores hayan crecido con valores e identidades diferentes a los de las nuevas generaciones, sino de que el contexto histórico, económico y social ha cambiado por completo. Si lo analizamos en conjunto, hablamos de una transformación total de la forma de vivir y de entender el mundo. Esta realidad explica por qué, en ocasiones, unas generaciones perciben a las otras como enemigas. Es un fenómeno bidireccional que se da tanto de los jóvenes hacia los mayores como de los mayores hacia los jóvenes".

La mirada de los mayores hacia las nuevas generaciones

Si se analiza la relación de los mayores hacia los jóvenes, Acedo señala que muchas veces surge una sensación de amenaza hacia su propio valor personal. Las generaciones mayores han construido su autoestima e identidad a partir de la experiencia acumulada y del sacrificio, sosteniendo la idea de que "esto siempre se ha hecho así", frase que, según la psicóloga, ha escuchado innumerables veces.

Conocimientos distintos, herramientas tecnológicas actualizadas

Las nuevas generaciones, en cambio, llegan con conocimientos distintos, herramientas tecnológicas actualizadas y prioridades y ritmos de vida diferentes. Para los mayores, esto puede generar inseguridad: si lo que ellos hicieron en su momento, siguiendo las normas y tradiciones que conocían, ahora parece tener menos valor, se cuestionan todo lo que lograron y la relevancia de sus experiencias pasadas.

'Duelos no elaborados'

"Lo ideal sería que las dos generaciones se unieran y se vieran como personas que se enriquecen mutuamente. Pero hoy esto todavía no ocurre, porque muchas personas mayores viven lo que llamamos 'duelos no elaborados': sienten que los jóvenes carecen de valor, no solo en el ámbito laboral, sino también en la vida en general. Las jerarquías han cambiado; ya no es como antes, cuando los mayores eran los que más sabían por su experiencia acumulada y por 'así se ha hecho siempre'. Ahora los jóvenes plantean nuevas prioridades, se valoran aspectos emocionales y se cuestionan las jerarquías rígidas del pasado. Ya no se trata solo de vivir para trabajar, y eso genera tensión, pero también abre la puerta a aprender unos de otros".

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