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Elecciones

Cáceres mira a las elecciones de Portugal: una segunda vuelta decisiva para los grandes proyectos de infraestructuras

Tanto PS como Chega plantean las infraestructuras como palanca de cohesión territorial, pero los primeros ven el ferrocarril como eje del sistema y los segundos prefieren invertir el dinero en maximizar lo existente antes que construir más

Con el puente de Cedillo ya garantizado tras el acto de consignación de las obras a la empresa portuguesa Alexandre Barbosa Borges, el otro gran proyecto necesario para conectar a Cáceres con Portugal es la autovía por Monfortinho

Antonio José Seguro y André Ventura, los candidatos en la segunda vuelta.

Antonio José Seguro y André Ventura, los candidatos en la segunda vuelta. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Portugal forma parte del día a día de Cáceres, tanto de la ciudad como del conjunto de la provincia. La colindancia con el país vecino hace que muchos vecinos de distintos puntos del territorio hayan seguido con especial atención lo ocurrido el pasado domingo en las elecciones presidenciales portuguesas, conscientes de que su resultado puede tener un impacto directo en proyectos clave que afectan a ambos lados de la frontera.

Con once candidatos aspirando a llegar al Palacio Nacional de Belém, se ha producido una circunstancia inédita en los últimos 40 años: habrá segunda vuelta para elegir al presidente de la República Portuguesa. En ella se medirán el candidato socialista António José Seguro, que obtuvo el 31% de los votos, y el líder de la ultraderecha de Chega, André Ventura, con un 23%.

En este contexto, el interés en Extremadura se centra especialmente en cómo podría influir la llegada de uno u otro al poder en materia de infraestructuras y en las relaciones con España, atendiendo a lo que recogen sus respectivos programas electorales.

Infraestructuras que unen a España y Portugal

Sobre la mesa siguen varios grandes compromisos históricos que aspiran a mejorar definitivamente la conectividad entre ambos países, como el puente de Cedillo, la autovía del norte de Extremadura entre Moraleja y Castelo Branco por Monfortinho, o el tren como eje vertebrador de la movilidad transfronteriza.

El Partido Socialista (PS) plantea el ferrocarril como columna vertebral del sistema de transportes, con el objetivo de reorganizar la movilidad en torno al tren y a redes metropolitanas integradas. En el ámbito viario, apuestan por una continuidad inversora, poniendo el foco en la seguridad y la accesibilidad, y defienden impulsar conexiones transfronterizas en la red de carreteras, así como enlaces a áreas empresariales y a territorios con menor accesibilidad.

Todo ello se enmarca en una estrategia de cohesión territorial, vinculando las infraestructuras a un pacto para el interior, que incluye medidas de movilidad para reactivar líneas regionales y reforzar el transporte intermunicipal, una cuestión clave para las zonas fronterizas.

Dos modelos muy distintos

Por su parte, Chega parte del diagnóstico de que Portugal sufre un "déficit" de inversión en infraestructuras, tras el desplome registrado en la década posterior a la crisis económica, lo que habría provocado, según su programa, un "atraso estructural desde 2016".

La formación ultraderechista también defiende la inversión en infraestructuras y movilidad como una herramienta para "coser" el territorio y combatir las asimetrías, con especial atención a los territorios de baja densidad. Plantea ejecutar infraestructuras "básicas" ya planificadas, pero con una preferencia clara por aprovechar al máximo lo existente antes de impulsar nuevas obras.

"Solo si está justificado y con un enfoque de eficiencia del gasto y sostenibilidad", señalan, marcando distancias con políticas de grandes inversiones continuadas.

La relación con España, en el punto de mira

En cuanto a las relaciones con España, el PS explicita una agenda ibérica claramente cooperativa, basada en la interdependencia en ámbitos como la economía, el agua, el mercado eléctrico o los servicios en la frontera, especialmente relevantes para territorios como la Raya extremeña.

Chega, en cambio, muestra un enfoque más pragmático, centrado en los corredores estratégicos, pero encuadrado en un marco soberanista, con propuestas como el control fronterizo, que podrían endurecer la cooperación cotidiana entre ambos países si llegaran a aplicarse.

Un escenario incierto para los proyectos transfronterizos

Todo ello se produce en un momento complejo para las infraestructuras que conectan España y Portugal. El único proyecto garantizado a día de hoy es el del puente de Cedillo, cuyas obras van a arrancar en breve.

La autovía IC-31 (Itinerario Complementario 31) avanza con mayor lentitud. Actualmente se está redactando el proyecto para cambiar el modelo de financiación, mientras que Portugal tiene previsto elaborar próximamente el estudio de impacto ambiental del segundo tramo, después de que el primero haya quedado listo para su licitación.

La segunda vuelta en Portugal será, por tanto, decisiva no solo para el país vecino, sino también para el futuro de las conexiones estratégicas que afectan directamente a Extremadura y a Cáceres.

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