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Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "Vivir mil años... soñando tú y yo"

Vivir mil años.

Vivir mil años. / Cedida a El Periódico

Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

Mi hija quiere vivir mil años, con cinco años no tiene aún ubicado el tiempo pero si tiene claro que esto de vivir es un buen invento y su antagónica la muerte algo a desechar. ¿Verdad papá que viviré mil años?, claro que sí amor, claro que sí, contestaba para afianzar el milagro de lo que llamamos vida.

La inteligencia como modo evolutivo de supervivencia no es capaz de comprender eso mismo que la crea: la vida. Han sido los místicos y los poetas de todos los tiempos y culturas los que más se han acercado a definir el misterio de la existencia, a ellos hay que escuchar para encontrar ese algo que nos explique esto que nos envuelve hasta su máxima expresión.

Hablan de creadores, de eternidades, de dioses amorosos o vengativos, de etérea inconsciencia o de racionalidad matemática para no estar solos en este gran universo al que no somos capaces de limitar, porque una vez puestos los límites surgen otros que abarcan esos mismos y de nuevo la locura se apodera de nosotros. Sigue el misterio para la razón y desde otra, desde esa que abarca lo irracional navegamos con múltiples imágenes de esto que llamamos vida.

Seguimos adheridos al misterio de ambas razones como forma de tantear una última explicación; quizás esa falta de explicación sea una razón a perseguir como forma de seguir vivos, quizás si encontramos la lógica del tiempo y sus dimensiones coetáneas, entonces, la vida se disipará entre lo otro. De nuevo tenemos que mendigar una comparación y la comparación más ajustada que nos damos es el amor, si, la vida es amor, instrumento este propagador y denso como ningún otro, amor, ya bien lo sabes tú. Vivirás mil años hija del amor, mil, tú y yo.

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