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Agenda cultural

La historia del cementerio de Cáceres, el otro protagonista del fin de semana junto al Rey Felipe VI por su esperada visita guiada

La cita clausurará las Jornadas Góticas después del aplazamiento por la lluvia del pasado mes de noviembre

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

El cementerio de Cáceres va a ser el otro gran protagonista del fin de semana en la ciudad junto al Rey Felipe VI por las visitas guiadas que clausurarán finalmente las Jornadas Góticas. Será el próximo domingo a partir de las diez de la mañana, aunque se retrasa casi dos meses por la meteorología adversa provocada por la borrasca Claudia.

Historia

El cementerio se abrió en 1844 con el nombre de Nuestra Señora de la Montaña, tras la prohibición de seguir enterrando a los muertos junto a las cuatro parroquias --Santiago, San Juan, Santa María y San Mateo-- por razones sanitarias. Se trataba de una zona alejada y ventilada. Los primeros restos que llegaron fueron los de Don Juan Durán de Figueroa y Doña Isabel Baca, fundadores del convento de la Concepción. Los cuerpos se trasladaron al cementerio y ocupan la primera tumba, blasonada con escudo.

El recinto tradicional tiene 35.300 metros cuadrados y unas 20.000 sepulturas. Un simple vistazo a la parte más antigua del cementerio deja clara la estratificación social de la época: la nobleza se enterraba en los panteones y posteriormente también los grandes adinerados, mientras que las clases burguesas y medias acomodadas comenzaban a ocupar los nichos con lápidas grabadas en mármol, granito o pizarra. Los pobres eran sepultados directamente bajo tierra, en el centro de los patios, donde aún se aprecian los pequeños montículos alineados, uno tras otro, sin más.

Parte nueva

Con el paso del tiempo, ha sido necesaria la construcción de una parte nueva porque la histórica se agotó por completo.

Imagen de la visita al cementerio en las Jornadas Góticas de 2024.

Imagen de la visita al cementerio en las Jornadas Góticas de 2024. / Carlos Gil

En el centro de la zona más antigua se alinean los grandes panteones de las familias pudientes. Son edificaciones interesantes desde el punto de vista histórico y artístico, con esculturas, piezas heráldicas y construcciones en mármol o granito de distintas influencias, incluida la de Gaudí con sus pináculos. Allí figuran los apellidos más conocidos del pasado cacereño, como Carvajal y Montenegro, Marqueses de Castro-Serna, Condes de Canillero, Marqueses de Camarena, Berjano, Guillén, Durán Escudero, Floriano, Sánchez de la Rosa o López Hidalgo.

Muros

En los muros de estos patios más antiguos comenzaron a organizarse los nichos de los profesionales liberales, de los ilustrados y en general de las clases medias acomodadas. Un paseo por la zona sorprende por la cantidad de nombres tan conocidos de la tradición local. Allí descansan empresarios, comerciantes, ganaderos, abogados, escritores, profesores, políticos, militares, religiosos, altos funcionarios e incluso miembros de la nobleza que no tuvieron panteón. Las lápidas recogen nombres tan destacados del siglo XIX y principios del XX como el del poeta y novelista Reyes Huertas, el fotógrafo García Téllez, el abogado, diputado y senador nacional Muñoz Chaves, el catedrático y director del Instituto de Segunda Enseñanza, Sergio Sánchez, la fundadora del Teatro de Variedades, Juana Eguizábal (Jiménez Berrocal estuvo un año buscando su tumba hasta localizarla), o las familias Porro de Sotomayor, Vallés, Varona, Bayle, Mendieta, Valhondo, los Marqueses de Torreorgaz y Castrofuerte, o los Vizcondes de la Torre de Albarragena.

No faltan las dinastías que llegaron de fuera y que hicieron en Cáceres sus capitales y sus negocios, asentándose para siempre en la ciudad, entre ellos los cameranos que vivían del trasiego del ganado, los comerciantes y conocidos empresarios como García Vinuesa, Calaff, Segura, Samaniego, De la Riva, Sanz García...

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