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Nuestro pasado

Cuando las zanahorias se recomendaban en Cáceres para aliviar las varices

La afición del Cacereño conoció a sus nuevos jugadores en un verano donde las zanahorias, ricas en vitaminas, eran el remedio natural para las varices

Zanahorias.

Zanahorias. / El Periódico

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

En agosto de 1964, la ciudad fue escenario de una curiosa coincidencia entre recomendaciones de salud y actualidad deportiva. Durante aquellos días, las zanahorias fueron especialmente aconsejadas como remedio natural para aliviar las varices, un problema frecuente en plena época estival. Se destacaba entonces que su consumo ayudaba a mejorar la circulación sanguínea gracias a su riqueza en vitaminas, minerales y fibra, además de contribuir a fortalecer los vasos sanguíneos y reducir la sensación de pesadez en las piernas.

El Cacereño presenta su nueva plantilla

Paralelamente, el Cacereño presentaba de manera oficial a los jugadores que integrarían la plantilla para la nueva temporada. Nombres como Sierra, Tormos, Tate, Valero, Mandés, Vázquez, Cela, Borrego, Diosdado, Santiago, Julito, Alonso, Arauz y Vilches fueron anunciados ante la expectación de la afición, que comenzaba a ilusionarse con el nuevo curso futbolístico.

Alimento saludable y de múltiples usos

Además, las zanahorias gozaban de una sólida reputación como alimento saludable y de múltiples usos. No siempre fueron naranjas, pues antiguamente se cultivaban variedades moradas, blancas o amarillas, y su popularización se debió en gran parte a su alto contenido en betacarotenos. Tradicionalmente se las consideraba beneficiosas para la vista y la piel, gracias a su aporte de vitamina A, y muy recomendables para mejorar la circulación sanguínea y la elasticidad de los vasos, lo que explicaba su uso habitual como remedio contra las varices. Su efecto depurativo, su riqueza en fibra y su capacidad para aliviar la pesadez y la fatiga las convirtieron en un alimento muy presente en las dietas de verano. Baratas, fáciles de conservar y versátiles en la cocina, podían consumirse crudas, cocidas o en caldos, consolidando su prestigio durante décadas como un producto básico y saludable en la alimentación popular.

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