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Hablan los aspirantes

Cáceres acoge las oposiciones de celador del SES con mayor participación: "Quiero sacar la plaza por amor propio"

El campus universitario cacereño ha habilitado siete facultades en la prueba más multitudinaria, donde finalmente la asistencia ha sido de alrededor del 58%

Vídeo | Cáceres acoge las oposiciones de celador del SES con mayor participación

Carlos Gil

Rocío Muñoz

Rocío Muñoz

Cáceres

La lluvia y los nervios han marcado la mañana de este domingo en el campus universitario de Cáceres, convertido en escenario de una de las oposiciones más multitudinarias del año. Bajo los techos de los pabellones se mezclaban apuntes de última hora, conversaciones a media voz y silencios tensos entre quienes se juegan la posibilidad de acceder a una de las 170 plazas como celador en el Servicio Extremeño de Salud.

En la capital cacereña estaban llamados alrededor de 4.000 aspirantes y finalmente han sido solo algo más de la mitad los que han acudido a la cita. Según los datos del tribunal, se han presentado 2.124 personas por el turno libre, 167 por el cupo de discapacidad y dos los inscritos por promoción interna, lo que ha situado la asistencia en torno al 58%.

Desde primera hora de la mañana, los accesos al campus universitario han registrado algo de congestión de tráfico debido a la llegada escalonada de opositores, aunque la circulación ha discurrido con normalidad. El elevado número de inscritos ha obligado a habilitar hasta siete sedes en el campus de la capital cacereña.

"Quiero luchar"

En la Escuela Politécnica aguardaba bajo el techo de la entrada a la facultad Maricarmen Carrasco. No era su primera vez. "Es, por lo menos, la cuarta", ha explicado. A sus 58 años, trabaja en el Hospital Universitario de Cáceres, donde tiene una interinidad, y asegura que su motivación va más allá de la estabilidad laboral. "Después de tantos años quiero luchar por sacar la plaza. Es por amor propio", ha señalado.

Maricarmen Carrasco, opositora

Maricarmen Carrasco, opositora / Carlos Gil

Carrasco se mostraba confiada en su preparación, aunque reconoce el peso de los nervios previos al examen. "Creo que esta vez lo llevo bien preparado. El trabajo te quita muchas horas, pero cada uno lucha con lo suyo", ha añadido. Antes de entrar al aula, su principal objetivo era tranquilizarse. "Ahora la cosa son los nervios, quiero sentarme ya y estar tranquila porque si no empiezo a ver letras donde no las hay", ha comentado entre risas.

"Es mucha gente para tan pocas plazas"

El ambiente previo al examen ha sido el habitual en este tipo de convocatorias, con aspirantes repasando apuntes, charlando o esperando en silencio. Entre ellos estaba también Gema Baños, cacereña, que lleva 14 años trabajando en una residencia privada y que actualmente se encuentra de baja por maternidad. Tras dar a luz recientemente, ha decidido presentarse para intentar mejorar su calidad de vida. "Ahora tengo al niño y mi puesto de trabajo está en un pueblo, así que quería probar suerte", ha explicado.

Gema Baños, opositora

Gema Baños, opositora / Jota Granado

Baños esperaba su turno acompañada por su familia y con el carrito del bebé. "El 60% de ellos también se presenta", ha señalado. Comenzó a estudiar cuando se publicó la convocatoria, en diciembre de 2024, y resume la sensación general con una frase repetida entre muchos opositores: "Es mucha gente para tan pocas plazas". Nerviosa pero decidida, aseguraba que había afrontado la mañana con normalidad. "Me he levantado, me he tomado un ColaCao y ahora tengo ganas de hacerlo rápido y que pase ya".

Años de preparación

Minutos antes del inicio de la prueba, Rosa Aguirre y Roberto Blanco aguardaban también en las inmediaciones de una de las facultades cacereñas. No se conocían hasta hace poco, pero compartían objetivo. Ambos llevan años preparando oposiciones, aunque esta era la primera vez que se presentaban al SES. "He preparado oposiciones de celador en otros sitios; lo que cambia es la legislación de cada comunidad, pero lo específico no varía demasiado", ha explicado Aguirre, llegada desde Palencia.

Blanco, de Valladolid, afrontaba la prueba con serenidad. "Con calma y con sabiduría", ha asegurado. Más allá de optar a una plaza fija, ambos buscan también sumar puntos para la bolsa de trabajo. Actualmente, Aguirre trabaja como técnico de atención directa a personas con discapacidad y Blanco como celador en Valladolid. Pese a la magnitud de la convocatoria, los dos confiaban en que los años de preparación y experiencia jueguen a su favor.

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