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La hostelería de Cáceres, un sector exigente: "No es que no quieran trabajar, es que no quieren estos horarios"

Muchos jóvenes descartan la hostelería por los horarios y la presión constante del servicio, buscando empleos con condiciones más estables

Un camarero atiende en una terraza de la plaza Mayor de Cáceres.

Un camarero atiende en una terraza de la plaza Mayor de Cáceres. / Carlos Gil

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

El sector de la hostelería destaca por ser uno de los más exigentes. Largas jornadas, horarios que dificultan la conciliación familiar, sueldos ajustados y un notable desgaste físico forman parte del día a día. En este escenario, muchos bares y restaurantes se han topado con una dificultad que se ha vuelto habitual en los últimos años: encontrar camareros dispuestos a incorporarse a sus plantillas.

Las cifras así lo indican. La hostelería arrastra desde hace varias campañas un déficit de trabajadores que se acentúa en los perfiles de sala y barra, incluso en periodos de alta demanda. Lo que antes se resolvía con rapidez —cubrir una baja, reforzar un fin de semana o hacer una sustitución puntual— ahora requiere algo más de tiempo.

Desde el lado de los trabajadores, el diagnóstico apunta a las condiciones. Pedro Martín, camarero en un restaurante del casco antiguo, afirma que algunos jóvenes descartan la hostelería por el tipo de jornada. "No es que no quieran trabajar, es que no quieren estos horarios".

Asimismo, alude a la presión constante del servicio y a la carga que implica el oficio. "Es un trabajo duro y muy exigente. Si el salario no compensa el esfuerzo ni el sacrificio personal, mucha gente acaba buscando oportunidades en otros sectores", explica.

Falta de estabilidad

Clara, empleada desde hace años en un bar de la capital cacereña, incide en que la hostelería sigue arrastrando la imagen de ‘trabajo de paso’. "Muchos entran con la idea de aguantar unos meses y se marchan en cuanto encuentran algo con horarios más estables y previsibles", señala.

Bares y terrazas en la plaza Mayor de Cáceres

Bares y terrazas en la plaza Mayor de Cáceres. / Carlos Gil

Esta percepción, compartida por trabajadores y empresarios, ha contribuido a una elevada rotación y ha dificultado la consolidación de plantillas estables, especialmente en establecimientos pequeños o con menor margen económico.

Perfiles veteranos

En este contexto, algunos hosteleros defienden abiertamente la contratación de perfiles de mayor edad, en un intento de ganar estabilidad y reducir la rotación. Emilio Rey, propietario del restaurante El Pato Blanco, explica que, si tiene la opción, prefiere incorporar a personas que superen los 45 años o 50 años. "Suelen tener más experiencia, conocen el oficio y, por lo general, son más responsables con el trabajo”, al tiempo que destaca su capacidad para adaptarse al ritmo del servicio y gestionar situaciones de presión.

No obstante, reconoce que esta preferencia choca con la realidad del mercado laboral local, ya que la mayoría de los camareros con amplia experiencia ya está trabajando o ha optado por otros sectores. "De todos los negocios que conozco de la plaza Mayor, que no son pocos, diría que no hay ningún camarero que supere los 50 años", comenta.

Retos

El sector se enfrenta así a un doble desafío: la dificultad para atraer a nuevos trabajadores y la escasez de perfiles con cierta experiencia que garanticen estabilidad en las plantillas. Mientras los empresarios reclaman compromiso y continuidad, los trabajadores insisten en la necesidad de mejorar condiciones y horarios para que el oficio vuelva a resultar atractivo.

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