Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Andamios en La Chicuela de Cáceres para el arreglo de su fachada en plena calle San Antón

El emblemático edificio del entorno del Gran Teatro vuelve a llamar la atención en el centro de Cáceres con una intervención exterior visible desde la vía pública

Video | Obras de mejora en la fachada del edificio La Chicuela de Cáceres

El Periódico

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La fachada de La Chicuela, uno de los inmuebles más reconocibles del centro de Cáceres, se está reformando más de un año después del desprendimiento que obligó a acordonar la calle San Antón. El 26 de octubre de 2023, parte de la cornisa del edificio se vino abajo a la altura de la sexta planta, lo que activó un amplio dispositivo de seguridad por el riesgo de caída de más cascotes.

En aquel momento, efectivos del Sepei se desplazaron hasta la zona para sanear la cornisa afectada, mientras agentes de la Policía Local cortaron el tráfico y el paso de peatones en esta céntrica vía, junto al Gran Teatro. El Ayuntamiento de Cáceres confirmó entonces que se trataba de una de las consecuencias del temporal de viento que azotó la ciudad, con rachas previstas de hasta 60 kilómetros por hora, un episodio que también llevó al cierre preventivo del parque del Príncipe.

Foto de La Chicuela captada por el fotógrafo Juan Guerrero en 1970.

Foto de La Chicuela captada por el fotógrafo Juan Guerrero en 1970. / El Periódico Extremadura

Ahora, la intervención en la fachada devuelve la mirada a un edificio cargado de memoria. La Chicuela fue proyectada por el reconocido arquitecto Ángel Pérez y durante décadas fue considerada una auténtica joya del Ensanche cacereño. Su imagen estaba marcada por un torreón singular, levantado con azulejos tornasolados procedentes de la Cartuja de Sevilla, piezas tan especiales que, al reflejarse el sol, deslumbraban por su brillo intenso.

El acceso al inmueble se hacía a través de una única puerta que conducía a un zaguán revestido de azulejos azul cobalto, decorados con cientos de angelitos. La casa se distribuía en tres plantas. En la principal residía la familia, con un despacho destacado por sus muebles negros tallados con la figura de El Quijote y una enorme alfombra curtida con piel de caballo. El salón, de grandes dimensiones, se abría a una galería circular que muchos comparaban con un taxi, porque desde sus miradores se dominaba por completo el Paseo de Cánovas y el continuo ir y venir del Ensanche.

El hall

El edificio contaba también con un hall decorado con platos de cerámica colocados en forma de abanico, adquiridos durante la posguerra. Sin embargo, la historia de La Chicuela entró en su declive a finales de los años setenta. La familia propietaria vendió el inmueble a Luis García, un dentista cacereño, que posteriormente lo traspasó a la empresa Pinilla. El anuncio de su derribo generó una fuerte contestación ciudadana, con la creación de una plataforma que repartió pasquines bajo el lema “No a la demolición. Cáceres es nuestro”.

Obras en el edificio La Chicuela

Obras en el edificio La Chicuela / Jorge Valiente

Pese a las protestas, el 16 de febrero de 1984, la empresa propietaria, amparada por una sentencia del Tribunal Supremo y por la licencia municipal, redujo el edificio a escombros. Hoy, décadas después y tras el susto provocado por el desprendimiento de 2023, la reforma de la fachada vuelve a situar a La Chicuela en el centro de la conversación urbana, como símbolo de una ciudad que no olvida sus heridas ni su patrimonio. Ahora, el edificio que sustituyó a la Chicuela original amanece vestidos de andamios.

Tracking Pixel Contents