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Soliloquios

Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "Preguntas y respuestas que los hombres se han hecho sobre Dios"

Una pregunta milenaria que atraviesa la filosofía, la política y la experiencia humana, entre la negación radical, la fe razonada y la intuición de un ser que sostiene lo fugaz sin agotarse en ninguna definición

Un cielo estrellado.

Un cielo estrellado. / E. P.

Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

A lo largo de la historia de la humanidad pocos nombres –cosas, entes, seres– han dividido y unido a los hombres como este vocablo. Controversias, búsqueda incansable, actos de heroísmos, crueldades, sentido, sinsentido. No hay un solo filósofo de esos que hemos elevado en el tiempo que no haya derramado unas líneas –cuando no toda su obra– en sus escritos. Incluso hoy que parece un tema denostado cualquier político en nuestras democracias y que quiera representarnos ha de mostrar su credo, a favor o en contra, de lo que para su sociedad representa Dios.

¿Acaso es un “invento” del inconsciente, tal como lo mostrara Freud? ¿O acaso el símbolo de la sociedad en su conjunto de Durkheim? ¿O la demencia de un hombre enfermo de David Hume? ¿O un invento a superar por la humanidad según Bertrand Russell? ¿O quizá un instrumento en manos del poder en la lógica de Marx? ¿Una continua duda a lo Comte Sponville? ¿Lo eternamente Otro de Karl Barth? ¿El eterno retorno de Eliade? ¿El núcleo mismo de la evolución humana de Rapapport? ¿El Logos griego como principio ordenador? ¿El Padre misericordioso del evangelio de Jesús? ¿El continuo instante de Krishnamurti? ¿El orden captado por la razón de Spinoza?¿La confianza razonada en la experiencia vital de los primeros discípulos de Hans Küng? ¿Una experiencia subjetiva que traspasa la razónsegúnWillian James? ¿El alfa y el omega de Teilhard de Chardin? ¿La infinita misericordia de Walter Kasper? ¿El nirvana de Buda? ¿Es la fe de SorenKierkeggard el punto de inflexión entre el existir o no de Dios? ¿Acaso la razón traspasa sus límites al admitir a Dios, cuando Él ha sido el dador de la misma al hombre en el decir de Kant? ¿O quizás se pueda vivir sin Dios como lo hizo Nietzsche? En mi caso la mejor expresión que he encontrado ha sido en el libro Ser finito, ser eterno de la filósofa y religiosa EdithStein.Así dice: “Porque el hecho innegable de que mi ser es fugaz, que se mantiene de momento en momento y que está expuesto a la posibilidad de no ser, le corresponde otro hecho igualmente innegable, que, a pesar de esta fugacidad, soy y soy mantenido en el ser de momento en momento, y en mi ser fugaz abrazo un ser que perdura”. ¿Alguien lo puede decir mejor?

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