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Bar de barrio

El Patio, 32 años de barra firme en la avenida de la Bondad de Cáceres

Desayunos desde primera hora, raciones a la plancha y un sello intacto en uno de los bares con más trajín del entorno de Las 330, Llopis y Las 232

Vídeo | El Patio, un bar emblemático de Cáceres

El Periódico Extremadura

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

En los bajos de lo que fue el Edificio Azul y hoy es el Edificio Blanco, El Patio ha seguido haciendo lo mismo que lleva más de tres décadas haciendo: dar de comer, de desayunar y de charlar a medio Cáceres. Juan Pedro Sánchez se puso al frente del bar hace tres años y medio, pero el negocio acumula ya 32 años de historia. "Aquí no hay días flojos", resume el responsable del establecimiento con naturalidad. Durante la semana mandan los desayunos; el fin de semana, el pulso lo marcan las comidas y las raciones. El horario también explica buena parte del éxito: El Patio abre cada día desde las siete de la mañana hasta el cierre, sin apenas tregua, convirtiéndose en un punto fijo para vecinos, trabajadores y clientes que llegan desde zonas colindantes como Las 330, Llopis o Las 232.

El bar funciona con un equipo de ocho camareros y una maquinaria bien engrasada. "No hemos perdido el sello", insiste Juan Pedro, que reconoce entre risas el cambio de nombre del edificio que alberga el local. El Patio ha mantenido su identidad pese al relevo en la gestión, algo que los clientes habituales valoran y refuerzan con su presencia diaria.

Los desayunos han sido uno de los grandes pilares. Café y tostada desde 2,50 euros, con la opción de añadir zumo de naranja natural por un euro más. En la barra se suceden las tostadas de mantequilla, aceite, paté ibérico o jamón, junto a propuestas más contundentes como la magreta o la patatera. Y los que están en la terraza pagan por la ventanilla que hay junto a la barra y que da directamente a la calle.

Las raciones

A mediodía y por la noche, la plancha toma protagonismo. Pluma ibérica, huevos fritos con jamón, ensaladas, sándwiches de pollo o vegetal y una carta de hamburguesas que va de la normal a la especial y la doble. Todo en base a una cocina de muy buena calidad que ha construido fama a base de constancia y tiempo.

Juan Pedro Sánchez.

Juan Pedro Sánchez. / Jorge Valiente

El Patio no ha buscado reinventarse. Ha preferido seguir siendo lo que siempre ha sido: un bar de barrio con clientela fiel, precios claros y una barra que no entiende de modas pasajeras. Treinta y dos años después, el bar ha seguido siendo el mismo. Y en eso, precisamente, ha residido su fuerza. Eso, y Juan Pedro Sánchez, el capitán de un barco que lejos de hundirse va viento en popa, a toda vela.

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