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Comercio de barrio

Últimos días del Bazar Llopis en Cáceres: cierre y liquidación en un comercio histórico del barrio

Los precios rebajados han atraído a numerosos clientes en los días previos a la bajada de persiana definitiva

El propietario del Bazar Llopis, junto a una de sus clientas de toda la vida.

El propietario del Bazar Llopis, junto a una de sus clientas de toda la vida. / Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Cáceres suma un nuevo cierre comercial con la despedida del Bazar Llopis, que bajará la persiana el próximo 26 de febrero tras 25 años de actividad en la barriada de Llopis Ivorra. Al frente del negocio ha estado José Ignacio Calderón, que ha decidido jubilarse y poner fin así a una trayectoria laboral de más de cuatro décadas. "Pensé que este momento no llegaría nunca, pero ya va siendo hora de echarse a un lado", ha explicado.

La cuenta atrás para el final de la actividad ha ido acompañada de una rebaja generalizada de precios que ha provocado una notable afluencia de clientes en los últimos días, la mayoría vecinos habituales del barrio. Calderón ha aplicado descuentos del 20% en casi la totalidad de los artículos del establecimiento. "Salvo el papel, donde no tengo margen de beneficio".

Comercio de barrio

La respuesta vecinal ha sido especialmente intensa en los primeros días en un comercio que, durante años, ha cubierto las necesidades más básicas del vecindario. "Ha sido una locura. Ahora ha bajado la afluencia porque ya van quedando pocas cosas", ha señalado.

El bazar, dedicado a la venta de productos de uso cotidiano, se ha consolidado con el tiempo como un servicio de cercanía muy valorado por los residentes de Llopis Ivorra, un barrio con un alto porcentaje de población mayor. Para muchos vecinos ha supuesto una alternativa próxima que evitaba desplazamientos a otras zonas de la ciudad, una función que ahora queda pendiente de relevo.

José Ignacio Calderón, en su establecimiento, situado en la calle Colombia.

José Ignacio Calderón, en su establecimiento, situado en la calle Colombia. / Gonzalo Lillo

Un problema extendido

El anuncio del adiós ha generado inquietud entre la clientela habitual. "Nos va a dejar destrozados porque no tenemos otra tienda así. Vamos a echarlo mucho de menos", ha asegurado una vecina. "Para ellos es un trastorno, igual que pasó con el reciente cierre de La Maruchi", ha añadido el propio comerciante.

La situación del Bazar Llopis se enmarca en un contexto más amplio de pérdida de comercios de proximidad en la ciudad. "Es el problema que estamos teniendo ahora en casi todos los barrios". El local ya se encuentra en alquiler y el comerciante ha comentado la posibilidad de traspasarlo a personas conocidas, con la idea de que el negocio pudiera mantenerse en el barrio. "Me gustaría que se lo quedara alguien de aquí, pero parece que no hay nadie por la labor", ha reconocido.

A sus 65 años y tras 43 años de actividad incesante, a José Ignacio le quedará siempre "el cariño y el agradecimiento de los clientes, y ver que cuando lo dejas, la gente te echa de menos".

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