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Salud y bienestar

"He notado que los jóvenes en Cáceres compran más verduras y cada vez consumen menos comida precocinada", afirma Carolina Fuentes, frutera

El aumento en la compra de productos frescos marca un giro en la alimentación de la ciudad

Carolina Fuentes, frutera de Cáceres.

Carolina Fuentes, frutera de Cáceres. / Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Hace quince años, Carolina Fuentes tomó la decisión de emprender y dio vida a Frutas y Verduras Carolina, un negocio que abrió sus puertas en la Plaza de la Concepción. "Tenía que buscarme la vida de alguna manera. La idea surgió casi sin pensarlo: vamos a montarlo, y si no funciona, pues cerramos las puertas. Hoy disfruto mucho del día a día y del trato cercano con mis clientes".

Inicios

"Recuerdo que, cuando empecé, iba a por la mercancía a las cuatro de la madrugada y después pasaba todo el día en la tienda. Era una rutina muy dura, pero necesaria en aquellos primeros años. Sin embargo, hace ya unos ocho años la forma de trabajar cambió por completo, ahora elijo la fruta por internet. Antes tenías que ir al almacén y seleccionar tú misma cada producto, hoy te lo envían todo a través de fotografías, con tarifas de precios y listados de lo que va entrando en el almacén. Aun así, siempre hay alguien de confianza allí, una persona con la que congenias mejor y que conoce tus gustos, y es quien se encarga de elegir la fruta por ti. Eso no quita que, de vez en cuando, siga yendo personalmente. Casi toda la fruta que vendo viene de Badajoz, porque hay muchísima más huerta".

Productos más demandados

Por otro lado, Fuentes señala que en la actualidad los productos más demandados son las verduras y las naranjas. Destaca que, desde hace un par de años, se ha producido un notable aumento en los hábitos de alimentación saludable: los consumidores compran en menor cantidad para evitar el desperdicio, optan cada vez más por productos a granel y apuestan por una cocina más sana. Asimismo, se observa una clara reducción en el consumo de comidas precocinadas, un cambio especialmente visible entre la gente joven y los estudiantes, quienes cocinan con mayor frecuencia por sí mismos.

Frutas y verduras de la frutería de Carolina Fuentes, situada en Cáceres.

Frutas y verduras de la frutería de Carolina Fuentes, situada en Cáceres. / Cedida

Fuentes valora positivamente esta evolución y considera que, hoy en día, existe un mayor acceso a recetas fáciles, sencillas y sabrosas, elaboradas con productos naturales, lo que contribuye a reforzar esta tendencia hacia una alimentación más consciente.

Efectos negativos de la comida precocinada

Las comidas precocinadas, aunque resultan prácticas por su rapidez y comodidad, presentan diversos perjuicios para la salud cuando se consumen de forma habitual. Suelen contener altos niveles de sal, azúcares y grasas saturadas, así como aditivos y conservantes que, a largo plazo, pueden contribuir al desarrollo de problemas cardiovasculares, obesidad y otras enfermedades metabólicas. Además, estos productos suelen tener un menor valor nutricional, ya que durante su procesado se pierden vitaminas y nutrientes esenciales. Por ello, reducir su consumo y apostar por alimentos frescos y elaboraciones caseras favorece una alimentación más equilibrada y saludable.

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