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Salud mental

Cómo los objetos cotidianos se convierten en detonantes emocionales tras una ruptura, según Marta Gandín, psicóloga de Cáceres

La experta advierte que objetos habituales, como un sofá o una taza de café, pueden activar recuerdos y emociones ligados a la expareja, haciendo más difícil superar la ruptura

Marta Gandín, psicóloga de Cáceres.

Marta Gandín, psicóloga de Cáceres. / Cedida

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Marta Gandín, psicóloga de Cáceres, explica en nuestro periódico cómo el cerebro crea asociaciones sentimentales durante una relación y por qué estas huellas emocionales permanecen en la mente tras una ruptura. "Lo fundamental que hay que tener en cuenta en una ruptura es que no solo se rompe el vínculo emocional con la otra persona, sino también todos los hábitos y rutinas compartidas. Los espacios y los objetos cotidianos se convierten en detonantes emocionales: un sofá puede evocar una discusión pasada, un pasillo un beso que fue especial, o una simple taza de café recordar los desayunos en pareja. En realidad, la ruptura no implica únicamente dejar a una persona, sino desprenderse de todo lo que la rodeaba".

Tal y como explica la psicóloga, el cerebro no ama a las personas en sí, sino las asociaciones que ha construido con ellas. Al ser racional, necesita tiempo y aprendizaje para desvincular esos estímulos del recuerdo afectivo. "Muchas personas saben que ya no quieren a su expareja ni desean retomar la relación, pero aun así se derrumban al llegar a casa y encontrarse con determinados objetos o lugares. El proceso consiste, en gran parte, en enseñar al cerebro que esos elementos ya no representan a esa persona".

Objetos que actúan como interruptores emocionales

Desde su experiencia en consulta, Gandín señala que los objetos, aunque carezcan de emociones propias, funcionan como auténticos "interruptores" que activan en el cerebro las asociaciones creadas con la expareja. En ese sentido, aclara que no se echa de menos a la persona como tal, sino los momentos compartidos. Algo similar ocurre con las rutinas, que en muchos casos generan un impacto emocional incluso mayor que los propios objetos.

Dudas tras la ruptura

Situaciones cotidianas como la llegada del domingo por la tarde, momento que antes se dedicaba a ver una serie en pareja, o los sábados a la hora de comer que solían compartirse en familia, se convierten en detonantes del recuerdo. La pérdida de estos hábitos es lo que, según explica, puede descolocar profundamente a muchas personas y generar dudas tras una ruptura. Por ello, es frecuente que quienes acuden a consulta tengan claro que no desean retomar la relación, pero aun así lo estén pasando mal, no tanto por la persona, sino por las asociaciones emocionales que permanecen activas en su mente.

Enfrentarse al dolor y crear nuevas etapas

“Hay personas que optan por marcharse para no volver a encontrarse con esa persona e incluso deciden abandonar el domicilio familiar cuando han convivido juntos. En parte, esta decisión no tiene por qué ser negativa, ya que permite marcar el inicio de una nueva etapa. A veces se trata del mismo objeto, pero colocado en un contexto distinto, lo que ayuda al cerebro a generar asociaciones diferentes. Sin embargo, no se trata de huir ni de poner tiritas para tapar el dolor: es necesario enfrentarse a aquello que nos duele y permitir que el tiempo haga su trabajo. Solo así se puede sanar."

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