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Hostelería local

Cáceres dice adiós al Zani, parte de la rutina de La Madrila durante años: "Bares como este ya casi no quedan"

Numerosos vecinos y clientes han acudido este viernes a despedir un local que ha marcado la vida del barrio durante casi medio siglo y deja tras de sí una infinidad de recuerdos compartidos

Vídeo | Así ha sido la despedida a Enrique Carrero, que baja la persiana del bar Zani

Rocío Muñoz

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

"Supone una gran pérdida". "No era solo un bar". "Era el punto de encuentro del barrio". Son algunas de las frases que se han repetido este viernes entre los vecinos que se han acercado a la plaza de Bruselas para despedirse de un lugar que ha formado parte de su vida cotidiana. El Zani, uno de los bares más emblemáticos del barrio cacereño de La Madrila, pone fin este viernes a una larga etapa marcada por la cercanía con los vecinos, la rutina diaria y una clientela fiel que ha convertido el local en una referencia habitual para el vecindario.

Desde primera hora, numerosos vecinos y clientes han acudido para pasar sus últimas horas en un local que, para muchos, ha sido algo más que un sitio donde tomar un café o una caña. "En Cáceres hay muchos bares, pero como este ya casi no quedan", ha señalado José Manuel Mangut, vecino de San Blas pero uno de los habituales, para quien el cierre dejará un vacío difícil de cubrir en el barrio.

Adiós sentido

La jornada ha tenido un marcado carácter emocional, con conversaciones, recuerdos y gestos de agradecimiento hacia quienes han estado al frente del negocio, en especial hacia Enrique Carrero, cierra una trayectoria de 41 años dedicados en cuerpo y alma al oficio.

"Más que venir a un bar, venir aquí es como estar con colegas porque te hacen sentir como en casa", ha afirmado Pablo Franco, vecino de La Madrila "de toda la vida", en alusión al carácter cercano y cotidiano que ha caracterizado al establecimiento. A su juicio, el barrio "se hunde un poco", aunque ha reconocido que la jubilación de su propietario es "más que merecida" después de años de intenso trabajo.

Clientes del bar Zani, reunidos en la jornada de despedida del histórico establecimiento.

Clientes del bar Zani, reunidos en la jornada de despedida del histórico establecimiento. / El Periódico

Recuerdos desde dentro

Entre quienes se han acercado este viernes también se encontraba Teresa Rueda, quien trabajó en el Zani entre 1989 y 1993. "De lunes a sábado, llegaba con Enrique a las siete de la mañana, me encargaba de la limpieza y pelaba un saco de patatas", ha recordado. Según Rueda, el funcionamiento del local, la organización del trabajo y el ambiente que se vivía desde primera hora de la mañana siempre han sido eficaces, ágiles y marcados por un trato cercano durante su etapa como empleada.

También ha destacado el carácter familiar del negocio. "Cuando empecé a trabajar estaba su suegro, Domingo García, junto a su mujer Ángela, y fue después cuando el negocio pasó a manos de Enrique. "A nivel personal, solo puedo hablar maravillas de él", ha afirmado, asegurando que no ha tenido nunca "un jefe con tan buen humor".

Medio siglo de historia

Joaquín Simón, cliente desde la adolescencia, ha recordado cómo ya de niño entraba y salía del establecimiento con frecuencia y cómo el Zani ha formado parte del paisaje cotidiano de La Madrila desde finales de los años setenta. "Mis abuelos vivían justo enfrente, así que prácticamente he crecido junto a este local", ha resumido.

El cierre del Zani marca así el final de una etapa en la vida social del barrio, dejando tras de sí una larga lista de recuerdos compartidos y la sensación, repetida entre los clientes, de que no todos los bares son fácilmente reemplazables.

Acompañado por su hijo Zeus, Enrique ha querido despedirse de su clientela con un mensaje sencillo y emotivo: "Esperamos que encuentren una nueva casa como la que nosotros quisimos darles en forma de bar".

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