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Exclusión social

El drama del sinhogarismo en Cáceres: "Llevo durmiendo en la calle desde 2023; he pedido una vivienda pública, pero no me la han dado"

Ivan Cancho Cuenca, un vecino de 43 años, denuncia la falta de alternativas estables tras perder su casa y agotar los recursos de emergencia

Iván Cancho Cuenca.

Iván Cancho Cuenca. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Iván Cancho Cuenca, vecino de Cáceres de 43 años, vive en situación de sinhogarismo desde 2023 tras una sucesión de circunstancias personales que le dejaron sin vivienda y sin una red familiar de apoyo. Pese a haber acudido a los servicios sociales y haberse inscrito recientemente como demandante de vivienda pública, asegura que no ha recibido hasta ahora una solución habitacional estable.

Según relata, residía con sus padres en una vivienda de alquiler hasta el fallecimiento de su padre y, posteriormente, del propietario del inmueble, lo que provocó la finalización del contrato. Tras abandonar ese domicilio, pasó una etapa breve viviendo con familiares, aunque los problemas de convivencia derivaron finalmente en que se quedara en la calle.

Sin apoyo

Iván señala que no tiene pareja, hijos ni familiares directos que puedan acogerlo. La ayuda que recibe procede de amistades de manera puntual y es limitada, lo que no le permite salir de su situación de exclusión. En la actualidad percibe una prestación económica de algo más de 500 euros mensuales, una cuantía que considera insuficiente para acceder al mercado del alquiler. "Con eso no te da para alquilar nada, los precios están por las nubes", ha señalado.

Ayudas temporales

El afectado ha acudido en varias ocasiones a los servicios sociales, donde, según indica, la única alternativa ofrecida ha sido el acceso a ayudas temporales para alojarse en hostales durante periodos "muy breves". A su juicio, este recurso no resuelve el problema de fondo, ya que solo permite cubrir uno o dos meses de alojamiento.

También ha acudido a la Junta de Extremadura para solicitar una vivienda pública y se ha inscrito en el registro de demandantes, un trámite que formalizó hace unas semanas. No obstante, afirma que no se le ha facilitado ningún plazo orientativo y que se le ha trasladado la dificultad de acceder a una vivienda por la alta demanda existente.

Recursos de emergencia

Iván explica que los albergues se encuentran actualmente completos y que, además, muchos de estos recursos están dirigidos principalmente a personas con problemas de adicciones, un perfil en el que asegura no encajar. En estos momentos duerme en la calle, en parques o espacios resguardados, tratando de ocultarse durante la noche para protegerse del frío.

Dificultades para encontrar empleo

Vivir en la calle también ha afectado a su posibilidad de acceder a un trabajo. Según señala, la falta de un lugar donde asearse o descansar con normalidad dificulta acudir a entrevistas laborales y mantener una rutina estable, lo que cronifica la exclusión social.

El afectado reclama una mayor agilidad por parte de las administraciones para evitar que personas solas y sin recursos permanezcan durante años en la calle. Su demanda, subraya, no es un trato de favor, sino una respuesta efectiva que garantice una alternativa habitacional digna.

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