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Romería de Las Candelas

María José Paniagua, vecina del barrio cacereño de las Candelas: "La tradición es la seña de identidad"

A pesar de la lluvia, los cacereños celebraron Las Candelas en la ermita, donde se vendieron roscas y se trasladaron las actividades programadas al interior para mantener viva la tradición

Vídeo | La lluvia no aguó Las Candelas en Cáceres

Jorge Valiente

Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Cáceres

El día señalado para la celebración de Las Candelas en Cáceres amanecía nublado y, tristemente, también lluvioso. El clima anunciaba una situación difícil para la continuidad de la romería, pero eso no consiguió apagar la ilusión con la que los cacereños viven esta festividad. La ciudad recibía su tradicional evento al resguardo de la lluvia en la ermita de Las Candelas. Allí se había instalado el habitual puesto de roscas, donde este año se ofrecía un total de 750 unidades. Hacia la mitad de la mañana ya se habían venido "cuatro cajas completas", según indicaban los vendedores del puesto. Además, explicaban que muchos de los asistentes se acercaban a la ermita expresamente para comprar una rosca. Como uno de los elementos más característicos de la festividad, consideraban que se quedarían sin existencia al final de la celebración "como cada año".

Tan puntuales como las roscas eran los cacereños, que desde por la mañana llenaban la iglesia para recibir su querida celebración. Ni la lluvia ni las nubes frenaron la emoción de cada uno de ellos por sentir de nuevo esta bonita tradición. Se planificó además el traslado de las actividades programadas al interior de la ermita. La devoción de los vecinos por la Virgen de las Candelas es mucho mayor que su aversión hacia la lluvia. Así lo demuestra Juan Francisco Burgos, expresidente de la asociación de vecinos Puente de San Francisco. "Ella se lo merece todo", declaraba.

Le acompañaba su amigo Pepe Bezarra, quien también frecuenta la celebración desde hace muchos años. "Yo soy de tradiciones" indicaba, explicando que este es uno de esos días que se esperan con ilusión durante todo el año. Hoy su edad ya ronda los 70 años, pero seguirá disfrutando de esta tradición “todos los años mientras pueda”.

La tradición como herencia

Julián Paniagua, quien se ha criado en el barrio de las Candelas, es uno de los asistentes más habituales de esta fiesta. Para su familia el 1 de febrero siempre ha sido un día marcado en el calendario, y quiere que esta sea una celebración que pueda transmitir a sus hijos. "Las tradiciones se deben mantener de por vida para que no se pierdan", indicaba. En esta lucha por la supervivencia de estas festividades destacaba la labor de las instituciones. El impulso de estas fiestas incluyendo nuevas actividades es una de las claves principales para atraer un público cada vez mayor.

 “La tradición es la seña de identidad”, declaraba María José Paniagua, vecina del barrio de las Candelas. En su opinión la ciudad de Cáceres cada vez tiene menos tradiciones porque no se han sabido conservar correctamente. La solución para ella es que se les dé una mayor difusión y que "los cacereños la sientan como algo suyo".

Además de la venta de roscas, la celebración también ha contado con una serie de actividades muy variadas. En torno a las 12:30 horas, el grupo de folklore 'Trébol' ha amenizado la mañana con una actuación musical de cantes regionales. Además, a ambos lados de la puerta se han ubicado juegos tradicionales para el entretenimiento de jóvenes y mayores.

Junto a ellos se ha establecido una carpa en la que ha tenido lugar una degustación de migas a las 13:30 horas. La eucarística en la ermita y su posterior mesa de ofrendas, a las 17:00 horas, daban el cierre a este día. José María Borreguero, párroco de San Mateo, explicaba que a ella acuden cada año muchos cacereños, pero que en esta ocasión "será el tiempo el que determine la afluencia de gente".

La celebración continuará mañana con la apertura de la ermita en torno a las 10:00 horas con la venta de roscas.

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